¿Cómo afecta la aprobación del derecho al olvido oncológico a la contratación de un seguro?

El objetivo de contratar un seguro privado a una compañía de seguros es que la aseguradora abone al asegurado una indemnización ante una contingencia concreta, cubriendo los riesgos económicos de bienes o de personas. A cambio de este tipo de protección, el asegurado realiza pagos periódicos a la compañía aseguradora, conocidos como prima. La determinación de esta prima está sometida a muchas variables, entre ellas la edad y el historial médico.

En la actualidad, disponer de un seguro de asistencia médica o seguro de salud puede ser una ventaja a la hora de afrontar posibles costes médicos derivados de una enfermedad, así como el seguro de vida protege financieramente a tu familia u otras personas que dependan de tus ingresos.

¿Qué se tiene que hacer para contratar un seguro?

La mayoría de las compañías aseguradoras realizan de manera previa un estudio de los riesgos y, en función de ellos, determinan la prima a abonar por el asegurado. Normalmente, estos estudios se realizan en forma de cuestionario. La persona que decide contratar el seguro tiene el deber de declarar todas las circunstancias que para él sean conocedoras y que puedan influir en la valoración de los riesgos, siempre que se le someta a este cuestionario.

 

En el caso de los seguros médicos o de vida, la gran mayoría de las aseguradoras someten a un cuestionario relativo a la salud y estilo de vida del asegurado y, en algunos casos, incluso a una revisión médica. Es importante responder a este cuestionario de manera sincera a partir de la información de la que se dispone en el momento de realizarlo. Si se oculta una enfermedad crónica o una operación dentro del periodo de tiempo en el que se acotan las preguntas, el asegurado se expone a que la compañía no se haga cargo de la atención.  

 

Por lo que hace a los seguros médicos, en función de la cobertura contratada, pueden cubrir procesos oncológicos si fue contratado de forma previa al diagnóstico de la enfermedad. En líneas generales, los seguros médicos que no incluyen hospitalización, cubren todo lo relacionado con la detección y el diagnóstico, pero no el tratamiento y la intervención (en el caso de que la hubiera). Por el contrario, las pólizas que incluyen hospitalización y cirugías dan una cobertura integral, incluyendo el tratamiento. A partir de ahí, existe una amplia variedad de productos que responden a precios muy distintos.

 

¿Se puede contratar un seguro después de haber superado un cáncer?

 

Hasta ahora, para las personas que habían superado una enfermedad oncológica, conseguir un seguro era muy difícil y, en caso de que no fuera una exclusión, la condición de enfermedad solia implicar un aumento en las primas. Muchas aseguradoras se negaban a tramitar una póliza por enfermedad o por haber sufrido una durante los años anteriores, como puede ser el caso de las personas que habían padecido una enfermedad oncológica. En este caso, se denegaba el seguro y podían surgir dificultades para la concesión del préstamo o producto financiero.

 

Esta realidad ha cambiado gracias a que, recientemente, tras la entrada en vigor del Real Decreto 5/2023, se ha aprobado el derecho al olvido oncológico, que permite un gran avance para las personas que han superado un cáncer. El derecho al olvido oncológico reconoce el derecho a que no se tenga en cuenta que alguien ha pasado por un cáncer en diferentes situaciones como la contratación de un seguro. Este derecho evita que estas personas tengan que justificar su historial médico y evita que sean discriminadas.

 

De esta forma, la modificación en la Ley de Contrato de Seguro (a través del Real Decreto 5/2023 aprobado el 28 de junio) establece que, a la hora de contratar un seguro, se anulan las cláusulas que excluyen a las personas que han pasado por un cáncer y prohíbe su discriminación, una vez transcurridos 5 años desde la finalización del tratamiento radical sin recaída posterior. Por otro lado, el Real Decreto 5/2023 también modifica la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, anulando las cláusulas y condiciones que excluyen o discriminan a las personas que han pasado por un cáncer antes de firmar un contrato o negocio jurídico, una vez que hayan transcurrido 5 años desde la finalización del tratamiento radical sin recaída posterior.

 

En relación con los seguros de vida, la modificación establece que el asegurado no tiene la obligación de declarar si ha tenido cáncer en el pasado, siempre que hayan transcurrido 5 años desde la finalización del tratamiento radical sin recaída posterior. Una vez transcurrido este tiempo, el asegurador no podrá considerar la existencia de antecedentes oncológicos a efectos de la contratación del seguro, quedando prohibida toda discriminación o restricción por este motivo.

 

En el ámbito de la Unión Europea, se están llevando a cabo importantes avances en la protección de los derechos de los pacientes que han pasado por enfermedades como el cáncer. Por un lado, la Resolución del Parlamento Europeo, emitida el 16 de febrero de 2022, plantea la necesidad de garantizar el derecho al olvido para todos los pacientes europeos. Esta medida establece que, a más tardar en 2025, los Estados miembros deben asegurar este derecho a aquellos que han completado su tratamiento durante 10 años, y en un plazo de 5 años para pacientes cuyo diagnóstico se haya realizado antes de los 18 años.

 

Por otro lado, el  “Beating Cancer plan”  contempla la elaboración de un código de conducta que garantice que los avances en los tratamientos contra el cáncer y su mayor eficacia se reflejen en las prácticas comerciales de los proveedores de servicios financieros. Esto ayudará a garantizar que solo se utilice la información necesaria al evaluar la elegibilidad de los solicitantes de productos financieros, así como hacer posible el acceso equitativo a los servicios financieros, a través de un código de conducta y reflexión para dar soluciones a largo plazo.

 

 

Referencias:

 

¿Se puede ser donante después de superar un cáncer?

La donación es un acto de solidaridad y altruismo y de vital importancia para la actual asistencia sanitaria. Ser donante es una oportunidad para salvar vidas y brindar esperanza a aquellas personas que más lo necesitan. Además de su impacto directo en la salud de los receptores, la donación también es fundamental para la investigación médica, ya que permite ayudar a los investigadores a saber más sobre las enfermedades y, potencialmente, a encontrar nuevos tratamientos.

Las principales opciones de donación incluyen la donación de sangre, plasma y plaquetas, que son fundamentales para miles de personas; la donación de muestras biológicas, que aporta material para la investigación médica; la donación de médula ósea, que ayuda a los pacientes con enfermedades de la sangre; la donación de cordón umbilical, que brinda células madre para el tratamiento de algunas enfermedades; y la donación de órganos y tejidos, que permite trasplantar órganos y tejidos vitales.

 

Después de haber pasado por una experiencia desafiante como es el cáncer, las personas pueden ser más conscientes de la importancia de recibir apoyo y cuidado durante el proceso de tratamiento. Por ese motivo, la donación puede verse como una oportunidad para retribuir y contribuir a la comunidad médica, así como para ayudar a otras personas que pueden encontrarse en una situación parecida. Sin embargo, debido a la complejidad de la enfermedad y los tratamientos recibidos, las personas que han pasado por un cáncer pueden tener dudas acerca de la posibilidad de convertirse en donantes tras superar el cáncer.

 

Donación de sangre, plasma y plaquetas

La donación de sangre es un procedimiento médico por el cual se extrae sangre a una persona de manera voluntaria, luego ésta se procesa en el laboratorio y se separa en tres componentes, glóbulos rojos, plasma y plaquetas:

  • Los glóbulos rojos se utilizan para tratamientos de cáncer y en algunas operaciones. También son imprescindibles cuando hay algún
  • Las plaquetas son necesarias para los enfermos de cáncer y para evitar hemorragias.
  • Finalmente, el plasma se transfunde en pacientes con alteraciones en la coagulación o grandes quemados. También sirve de tratamiento para personas con defensas bajas.

 

Por esa misma razón, decimos que cada donación de sangre puede salvar hasta 3 vidas. Sin embargo, para conseguir una bolsa de trasfusión de plaquetas para una persona, hacen falta como mínimo, 5 donaciones de sangre y, por eso, es tan importante contar con donantes exclusivos de plaquetas.

Por norma general, las personas que han padecido un cáncer no pueden donar. Sí que es cierto que recientemente se han introducido ciertas excepciones.

Es importante tener en cuenta el tipo de cáncer que tuvo y el tratamiento que recibió. Hay algunos tipos de cáncer que automáticamente lo hacen inelegible para la donación de sangre, como, por ejemplo, la leucemia, el linfoma, la enfermedad de Hodgkin, el mieloma o el sarcoma de Kaposi, entre otros cánceres de la sangre. Sin embargo, algunos cánceres in situ, incluidos los cánceres de piel de células escamosas o basales que se han extirpado y curado por completo, no necesitan esperar 12 meses antes de ser elegibles para la donación, a diferencia de otros tipos de cáncer. En cualquier caso, es importante tener en cuenta los criterios específicos del lugar donde realizará la donación.

Si estás interesado en ser donante de sangre, encontrarás más información en la página web del Banc de Sang i Teixits, en Cataluña, o de la Cruz Roja, en Madrid.

 

Donación de muestras biológicas

La donación de muestras biológicas consiste en proporcionar tejidos, fluidos u otros materiales biológicos con fines de investigación sobre el diagnóstico o tratamiento médico de enfermedades como el cáncer, por lo que es fundamental para el avance de la ciencia médica y la investigación biomédica.

Los donantes de muestras biológicas pueden ser personas con todo tipo de antecedentes y de todos los grupos de población y la donación, generalmente, se hace en hospitales, centros de investigación y bancos de muestras biológicas, como el Biobanco del CNIO, donde custodian muestras y las ponen a disposición de los investigadores para la realización de descubrimientos fundamentales que ayuden a comprender los diferentes tipos de cáncer y metástasis, así como para desarrollar formas de prevenirlos, diagnosticarlos y tratarlos eficazmente. Para las personas que han superado un cáncer, donar muestras biológicas es una gran oportunidad para contribuir a la investigación.

Si quieres conocer más información sobre qué tipo de muestras biológicas puedes donar y cómo hacerlo, puedes visitar la página el registro nacional de biobancos y seleccionar el más cercano a ti.

 

Donación de médula ósea

La donación de médula ósea es un procedimiento médico en el cual se extraen células madre hematopoyéticas, que son las células que se encuentran en el interior de los huesos y que tienen la capacidad de producir células sanguíneas. Estas células madre pueden ser trasplantadas a pacientes con enfermedades graves de la sangre, como leucemia, linfoma y otras enfermedades del sistema hematopoyético.

En general, las personas que han pasado por un cáncer no pueden ser donantes de médula ósea, sin embargo, existen algunos casos en los que sí pueden serlo. Aquellas personas que han tenido un carcinoma basocelular de piel o un carcinoma in situ de cuello uterino sí pueden donar médula ósea.

Aún así, se recomienda consultar con un profesional de la salud o con el centro de donación para obtener información precisa sobre la elegibilidad y los requisitos después de haber superado un cáncer.

Si quieres ser donante de médula, consulta la web de la Fundación Josep Carreras para obtener más información.

 

Donación de cordón umbilical

La donación de cordón umbilical es un proceso en el cual se recolecta y almacena la sangre del cordón umbilical después del nacimiento de un bebé. La sangre del cordón umbilical es rica en células madre hematopoyéticas, similares a las que se encuentran en la médula ósea, y estas células pueden utilizarse para tratar diversas enfermedades de la sangre y del sistema inmunológico, incluyendo algunos tipos de cáncer.

El procedimiento de donación de cordón umbilical es relativamente simple y, en principio, no representa ningún riesgo para los donantes. Sin embargo, haber pasado por un cáncer puede suponer una dificultad a la hora de ser donante de cordón umbilical dependiendo del tipo de cáncer por el que se ha pasado, principalmente aquellos que pueden ser de origen genético. Para ello, es importante consultar con el centro de donación de forma previa para saber si puede ser donante.

Si te gustaría ser donante de cordón umbilical, consulta la web de la Fundación Josep Carreras para obtener más información.

Donación de órganos

La donación de órganos es un acto voluntario mediante el cual una persona, conocida como donante, permite que sus órganos sanos sean trasplantados a otra persona que los necesita. Algunos de los órganos que se pueden donar incluyen el corazón, los pulmones, el hígado o los riñones.

En general, las personas que hayan pasado por una enfermedad tumoral maligna, así como una enfermedad hematológica, autoinmune o de otro tipo que suponga un riesgo de transmisión al receptor no pueden ser donantes de órganos. De todas formas, los criterios de selección y exclusión para la donación de órganos y tejidos se determinan en el establecimiento de tejidos que los vaya a recibir o en la Unidad de Trasplante.

Si quieres conocer más información sobre cómo hacerse donante de órganos, consulta la web de la Organización Nacional de Trasplantes o Gencat o la web de la Comunidad de Madrid si perteneces a Cataluña o Madrid, respectivamente.

En el caso de las personas que hayan superado un cáncer y deseen convertirse en donantes, es importante destacar que hay restricciones o evaluaciones adicionales antes de ser elegible para ello, ya que se deben considerar la salud general y la calidad de los órganos o tejidos a donar. Cada caso debe ser valorado por un profesional de la salud.

En España, la donación está rigurosamente regulada para garantizar su seguridad y eficacia. Por ejemplo, el Real Decreto-Ley 9/2024 regula de manera exhaustiva la donación de células y tejidos en España, estableciendo los criterios de selección, los procedimientos de evaluación y el registro nacional correspondiente. Otros decretos que regulan la donación en España son: el Real Decreto-Ley 2070/1999 que regula las actividades de obtención y utilización clínica de órganos humanos, el Real Decreto-Ley 1527/2010 que regula la donación y utilización de células y tejidos humanos con fines de investigación, el Real Decreto 1088/2005 que establecen los requisitos y condiciones para la donación de sangre y los servicios de transfusión, entre otros.

 

Referencias

Ayude a las personas con cáncer: Done sangre y plaquetas – American Society of Clinical Oncology

 Can Cancer Survivors Donate Blood? – Compass Oncology

American Red Cross, Blood Services – Eligibility Criteria

 Cruz Roja- Donación de sangre

Información para los donantes – Biobanco del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas – CNIO

¡Usted puede donar muestras biológicas para investigación a fin de combatir el cáncer y el Alzheimer! – Salud América

¿Cómo puede usted contribuir a la investigación médica? – National Cancer Institute

¿Dónde hacerte donante de médula ósea? – Fundación Josep Carreras

Medical requirements for donating bone marrow – National Marrow Donor Program

Cómo la sangre del cordón umbilical puede salvar una vida – American Society of Clinical Oncology

¿Dónde donar la sangre del cordón umbilical? – Fundación Josep Carreras

Can I Donate My Organs if I’ve Had Cancer? – American Cancer Society

Tissue transplants are in great need, but can you donate your tissues if you went through cancer treatment – Breast Cancer Talk

Donación de órganos – Organización Nacional de Trasplantes

Donación de órganos y tejidos – Gencat

La donante de 6 órganos que ha transmitido el cáncer y la muerte a 3 receptores

¿Por qué son necesarios los donantes de plaquetas? – Banc de sang i teixits

 

Recursos y ayudas para los autónomos tras superar un cáncer

 

Solo en 2020 se diagnosticó cáncer a más de 13.000 autónomos, una enfermedad que pone en especial riesgo de exclusión social y vulnerabilidad a los trabajadores por cuenta propia, por las condiciones y por la escasa prestación que cobran en estas bajas de larga duración, que muchas veces no es suficiente para cubrir los gastos del día a día.

 

Tanto para los autónomos como para su familia, esta desprotección conlleva un verdadero drama. Muchos de ellos suponen la única fuente de ingresos para sus familias, por lo que, si de repente caen enfermos y la prestación no cubre todas sus necesidades, no solo les pone en peligro a ellos, sino a todo su núcleo familiar. Por esta razón, es necesaria una revisión exhaustiva de la normativa para que la legislación de los trabajadores por cuenta propia se asemeje a la de los asalariados, ya que poseen muchas más ventajas.

 

Principales dificultades de los autónomos vs. trabajadores por cuenta ajena

La problemática específica es que la persona autónoma, durante su baja, tiene que seguir manteniendo su negocio abierto y su cotización, sin disponer de ingresos por actividad laboral y tan solo contando con una prestación económica de bajo importe (alrededor de los 670€ mensuales en el 80% de los casos).

 

A continuación, se resumen algunos recursos y ayudas a los que los autónomos pueden acogerse después del cáncer con el fin de retomar su actividad laboral, así como relanzar su negocio.

Ayudas a autónomos

 

Primeramente, podemos distinguir las ayudas nacionales de carácter general, cuyo programa de apoyo al autoempleo contempla en principio cuatro tipos de ayudas:

 

  • Subvención por el establecimiento de hasta un máximo de 10.000 € para determinados colectivos: la concesión de esta ayuda suele estar condicionada con carácter general a que el beneficiario realice una inversión activos inmovilizados de al menos 5.000 €, sin incluir impuestos cuando sean susceptibles de recuperación o compensación, en el período comprendido entre los tres meses anteriores al inicio de la actividad y los seis meses posteriores a dicho inicio. Por otra parte, suele requerir el compromiso de permanecer dos o tres años como autónomo, de lo contrario, habrá que devolverlas.
  • Subvención financiera: será equivalente a la reducción de hasta 4 puntos del interés fijado por la entidad de crédito pública o privada que conceda el préstamo, siendo el límite de la subvención de un máximo de 10.000 €. El préstamo deberá destinarse, al menos en un 75%, a financiar inversiones en activos inmovilizados, pudiéndose destinar hasta un 25% a financiar el activo circulante. En todo caso, el beneficiario deberá realizar una inversión en activos inmovilizados por cuantía no inferior a 5.000 €.
  • Subvenciones para asistencia técnica y formación: la cuantía de estas subvenciones será del 75% del coste, con un tope de 2.000 € y 3.000 €, respectivamente.

 

De manera adicional, existe un programa de promoción del empleo autónomo dirigido a personas desempleadas, por lo que aquellos que han superado un cáncer y han quedado en situación de desempleo podrían acogerse a esta ayuda de ámbito nacional. Asimismo, la mayoría de las comunidades autónomas ofrecen ayudas específicas para este colectivo. En este artículo, te mostramos las que puedes disfrutar en Catalunya:

 

  • Reprèn, d’orientació Laboral: la Federació Catalana d’Entitats contra el Càncer (FECEC) ofrece un servicio de orientación laboral gratuito que tiene como objetivo acompañar y dar apoyo a aquellas personas que han sufrido un cáncer y buscan un trabajo adaptado a sus necesidades emocionales y físicas.
  • Programas Orienta y Forma e Inserta (SOC – FI): por otro lado, el Servei Públic d’Ocupació de Catalunya (SOC) ha puesto en marcha servicios similares al anterior para mejorar la empleabilidad y facilitar la inserción laboral mediante acciones de formación, orientación para el empleo, conocimiento del entorno productivo y prospección del mercado de trabajo. Este organismo también oferta una gran variedad de cursos que puedes consultar aquí.
  • Programa Consolida’t: ofrece a los autónomos las herramientas y los instrumentos necesarios para que mejoren su modelo de negocio, promoviendo de esta manera su continuidad, consolidación, y crecimiento.

 

 

Prestación por cese de actividad

Cuando los trabajadores por cuenta ajena se ven en la necesidad de interrumpir su actividad laboral y no pueden disfrutar de ayudas como las mencionadas anteriormente, existe el derecho al cobro de la prestación por cese de actividad, también llamado “paro del autónomo”.

Esta ayuda está gestionada por las Mutuas colaboradoras de la Seguridad Social y para poder obtenerla se deben cumplir una serie de requisitos:

  • Haber cotizado por el cese de actividad durante al menos 12 meses.
  • Acreditar pérdidas en los últimos tres trimestres de tu actividad.
  • No encontrarse inmerso en ninguna causa penal.
  • Suscribir un compromiso de actividad y acreditar una disposición activa para la reincorporación al mercado de trabajo.
  • No tener cumplida la edad de jubilación y estar al corriente de pago de las cuotas de la Seguridad Social.

La prestación por cese de actividad se calcula aplicando el 70% a la base de cotización. Y el tiempo variará en función del total de meses cotizados:

Meses cotizados Duración de la prestación
De 12 a 17 meses 4 meses
De 18 a 23 meses 6 meses
De 24 a 29 meses 8 meses
De 30 a 35 meses 10 meses
De 36 a 42 meses 12 meses
De 43 a 47 meses 16 meses
Con 48 meses 24 meses

 

En caso de necesitar una cantidad económica más elevada para reactivar el negocio o llevar a cabo un proyecto emprendedor, existe el derecho a la capitalización del paro. Esta medida permite solicitar el montante del dinero correspondiente a la prestación por cese de actividad. Para ello, se debe tener pendiente de cobro un mínimo de 6 meses de ayuda, iniciar la actividad en un plazo máximo de un mes desde la concesión, y presentar la memoria de desarrollo del negocio. Este documento contiene la información acerca de la forma jurídica del proyecto, su actividad, el domicilio social, y los planes de inversiones y financiación, entre otros detalles.

 

Como alternativa a la capitalización del paro, se contempla la posibilidad de trabajar y cobrar el paro del autónomo de manera simultáneaTiene como objetivo asegurar un mínimo de ingresos a la persona desempleada que decide emprender, así como facilitar la puesta en marcha de su proyecto. Es importante tener en cuenta que queda excluida la posibilidad de realizar un trabajo por cuenta ajena a tiempo completo o parcial. Esta opción supondría el fin de la compatibilización de ambas cosas y, por tanto, de este derecho.

 

 

Ayudas adicionales

 

Por otro lado, existe otra serie de ayudas relacionadas con esta enfermedad como la prestación ortoprotésica. Se trata de un apoyo económico para cubrir el gasto que supone el material (prótesis mamarias, sillas de ruedas, etc.) y debe solicitarse antes de su compra.

 

La ley también contempla una serie de exenciones por cuidado a menores afectados por cáncer. Esta ayuda consiste en el pago de un subsidio al trabajador para que pueda ocuparse y acompañar a sus hijos o menores al cargo. Tiene como fin la compensación por la pérdida de ingresos que sufren las personas interesadas al tener que reducir su jornada.

 

Bonificaciones

 

Muchas personas que han superado un cáncer se ven en la necesidad de reducir su jornada laboral para poder hacer frente a las dificultades aún presentes. En este sentido, existen bonificaciones para los autónomos que contraten a un empleado encargado de gestionar su negocio durante el tiempo que deban ausentarse para cuidar de algún familiar. Adicionalmente, existe la posibilidad de dar de alta como autónomos a miembros de la familia (bonificación para autónomos colaboradores) con una serie de ventajas económicas. El objetivo de esta medida es ayudar a la consecución del negocio, así como favorecer la cotización de aquellos familiares, principalmente cónyuges e hijos, que actualmente no cotizan a pesar de trabajar en el negocio familiar debido a las dificultades económicas sufridas a raíz del cáncer.

 

En determinadas ocasiones, como consecuencia de los tratamientos o las secuelas derivadas de la enfermedad, se reconoce un cierto grado de discapacidad. Si estás interesado en conocer más información acerca de esta prestación, en este artículo se resumen los requisitos necesarios. En relación con este tipo de ayuda, también existen bonificaciones para autónomos discapacitados con un grado de discapacidad igual o superior al 33%.

 

En definitiva, aunque la mayoría de las ayudas existentes están pensadas para el trabajador por cuenta ajena. El colectivo de autónomos también posee una serie de medidas que pueden servir de herramienta para mantener la actividad de sus negocios, suponer una lanzadera para reactivar su economía, llevar a cabo nuevos proyectos emprendedores, o encontrar nuevas salidas profesionales después de superar el cáncer.

 

Referencias:

 

¿Puedo contratar un seguro de salud o de vida después del cáncer?

En la actualidad, disponer de un seguro de asistencia médica o seguro de salud puede ser una ventaja a la hora de afrontar posibles costes médicos derivados de una enfermedad, así como el seguro de vida protege financieramente a tu familia u otras personas que dependan de tus ingresos.

 

El objetivo de contratar un seguro privado a una compañía de seguros es que la aseguradora abone al asegurado una indemnización ante una contingencia concreta, cubriendo los riesgos económicos de bienes o de personas. A cambio de este tipo de protección, el asegurado realiza pagos periódicos a la compañía aseguradora, conocidos como prima. La determinación de esta prima está sometida a muchas variables, entre ellas la edad y el historial médico. Las compañías aseguradoras realizan siempre de manera previa un estudio de los riesgos y, en función de ellos, determinan la prima a abonar por el asegurado.

¿Qué se tiene que hacer para contratar estos seguros?

 

Las aseguradoras siempre someten a un cuestionario a todos los solicitantes de un seguro médico o de vida e incluso a una revisión médica. En este documento, se responden cuestiones relativas a la salud y estilo de vida del asegurado. Es importante responder a este cuestionario de manera sincera a partir de la información de la que se dispone en el momento de realizar el cuestionario. Si se oculta una enfermedad crónica o una operación dentro del periodo de tiempo en el que se acotan las preguntas, el asegurado se expone a que la compañía no se haga cargo de la atención si llega a descubrir que se ha mentido sobre datos de los que el asegurado ya era conocedor.  

 

Este tipo de seguros, en función de la cobertura contratada, pueden cubrir procesos oncológicos en el caso de que el seguro hubiera sido contratado de manera previa al diagnóstico de la enfermedad. En líneas generales, los seguros que no incluyen hospitalización, cubren todo lo relacionado con la detección y el diagnóstico, pero no el tratamiento y la intervención (en el caso de que la hubiera). Por el contrario, las pólizas que incluyen hospitalización y cirugías dan una cobertura integral, incluyendo el tratamiento de la enfermedad. A partir de ahí, existe una amplia variedad de productos que responden a precios muy distintos.

 

¿Se puede contratar un seguro de salud o de vida después de haber superado un cáncer?

 

Para las personas que han superado una enfermedad oncológica, conseguir un seguro de vida o de salud no es fácil, pero en muchos casos se puede conseguir con un aumento del coste de la prima.

 

No obstante, existen alternativas intermedias a la contratación de un seguro privado. La FECEC junto con el instituto Medicina Lliure han llegado a un acuerdo para ofrecer la posibilidad de que las personas con cáncer puedan acceder a diferentes servicios médicos privados sin restricciones debidas a la enfermedad. Así, la FECEC pretende ofrecer una solución y dar acceso a los servicios de medicina privada a esas personas que no tienen seguro de salud y que les gustaría tener acceso a uno durante la enfermedad y también tras superarla.

 

Aunque la ley española no obliga a contratar un seguro de vida para pedir un préstamo o una hipoteca, muchas entidades bancarias la solicitan o la recomiendan como garantía de pago. El problema aparece cuando la aseguradora se niega a tramitar una póliza por enfermedad o por haber sufrido una durante los años anteriores, como pueda ser el caso de las personas que han padecido una enfermedad oncológica. En este caso, se deniega el seguro y pueden surgir dificultades para la concesión del préstamo o producto financiero.

 

Por otro lado, en vistas de revertir esta discriminación algunos países europeos como Francia están empezando a aprobar leyes para las personas que han superado una enfermedad oncológica, como es el caso de la ley “Derecho al olvido”, que entró en vigor en 2017. Esta ley permite a las personas que se han recuperado de algún cáncer mejorar sus condiciones de acceso a préstamos y seguros, sin que éstas se vean afectadas por mayores recargos o tasas de interés más elevadas.

 

Según esta ley, las personas que hayan pasado por un cáncer no deberán declarar su patología una vez hayan pasado 10 años desde un tratamiento sin recaídas. Este plazo se reduce a 5 años después de haber finalizado el protocolo terapéutico para los cánceres diagnosticados antes de los 15 años de edad. La misma ley aporta la adopción de una «matriz de referencia» que establece, patología por patología, el tiempo después del cual las personas puedan adquirir una póliza de seguro sin primas adicionales o exclusión de garantía, en iguales condiciones que aquellas que no hayan sido afectadas por una enfermedad oncológica.

 

Fruto de esta preocupación, recientemente se ha aprobado el plan europeo contra el cáncer, conocido como “Beating Cancer plan”, que planea poner en marcha diferentes acciones con el objetivo de brindar la información y las herramientas necesarias para tomar decisiones más saludables, así como promover la cooperación entre los servicios sociales y de salud.

 

A través de esta herramienta, la comisión examinará de cerca las prácticas en el área de servicios financieros, entre los que se incluyen los seguros privados, desde el punto de vista de la equidad hacia las personas que han superado un cáncer y están en remisión a largo plazo.  La comisión entablará un diálogo con las empresas para desarrollar un código de conducta que garantice que los avances en los tratamientos contra el cáncer y su mayor eficacia se reflejen en las prácticas comerciales de los proveedores de servicios financieros, para garantizar que solo se utilice la información necesaria al evaluar la elegibilidad de los solicitantes de productos financieros, así como hacer posible el acceso equitativo a los servicios financieros, a través de un código de conducta y reflexión para dar soluciones a largo plazo. Ambas iniciativas están previstas para 2021 – 2023.

 

Referencias:

 

Claves para preparar el regreso al puesto de trabajo

La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA) indica que, aproximadamente la mitad de los nuevos casos de cáncer diagnosticados en Europa corresponden a personas en edad de trabajar. Estos datos, sumados al aumento continuo de la supervivencia de personas con cáncer, hacen necesario que existan mecanismos que faciliten la reincorporación laboral de estas personas.

En el momento del diagnóstico y la planificación del tratamiento, la vida laboral habitualmente se ve interrumpida mediante la fórmula administrativa de la baja médica. Pero el proceso a menudo es largo, llegando un momento en el que volver a la «normalidad» es una necesidad para poder avanzar hacia la recuperación. Es importante que las personas que han superado un cáncer vuelvan a sentirse útiles, recuperar actividades que hacían o disponer de una rutina y unos horarios, y el trabajo es un espacio que les puede aportar estos y otros activos positivos sobre su salud.

Pero la realidad es que la reincorporación al trabajo no es fácil, ya que quien lo determina no es cada persona, sino el propio sistema, el cual a veces no tiene en cuenta a la persona ni las condiciones de trabajo en las que se debe volver.

 

¿Cuáles son las claves para volver al trabajo?

Una vez superada la enfermedad y antes de regresar al trabajo, las personas afectadas deberían plantearse en cada caso qué trabajo realizaban, en qué condiciones y qué papel tenían en su puesto antes de interrumpir su actividad laboral. Esto es importante para que éstas puedan aprovechar el impacto positivo del trabajo y evitar que éste tenga un impacto negativo una vez que regresan a su puesto. Teniendo en cuenta que las personas que han superado un cáncer pueden estar en más de una de estas situaciones al mismo tiempo, se deben valorar los siguientes aspectos:

 

1.- Definir la situación legal y hablar con el interlocutor adecuado

Durante el tratamiento y la recuperación, el hecho de estar de baja médica es una situación legal que se debe saber gestionar. Se pueden dar 3 situaciones legales diferentes:

  • Baja médica temporal o incapacidad permanente

La baja temporal es una situación que debe ser prescrita por un facultativo del sistema público de salud y debe confirmarse periódicamente. La empresa puede haber acordado con la Mutua de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales de la Seguridad Social que ésta haga un seguimiento de la baja médica emitida por el sistema público como enfermedad por causa común. Habrá que tener presente que se puede citar a las personas implicadas a realizar un reconocimiento médico obligatorio, ya que la no asistencia puede suponer una propuesta de alta en la inspección médica. En el caso de que por convenio colectivo la empresa deba complementar la prestación económica durante este periodo hasta el 100% del salario, puede suponer la eliminación de este complemento.

Puede que, al finalizar la baja médica, la salud quede afectada y limite la capacidad para trabajar de manera permanente. En estos casos se daría una situación de incapacidad permanente (o invalidez) mediante una valoración de la Inspección Médica. Se determinará si la incapacidad permanente es sólo para la profesión habitual, para todas las profesiones o, incluso, en las actividades cotidianas. Esta valoración irá asociada a una prestación económica (pensión o invalidez en la jerga popular).

En estos casos, los referentes serán el médico de familia, que deberá informar de la situación de salud del trabajador/a, y el INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social), con el apoyo asistencial del ICAM (Tribunal Médico en Cataluña), que harán las valoraciones pertinentes, además del reconocimiento de los derechos de las personas que se encuentran en estas situaciones.

  • Situación de discapacidad

Puede que la enfermedad haya generado una incapacidad para trabajar que se considere que es permanente y que, por tanto, dé derecho a una protección en el marco de los derechos sociales (no los laborales), reconociendo una situación de discapacidad para la realización de actividades personales/sociales.

En este caso, las oficinas de Asuntos Sociales y Familias de la Generalitat son los encargados de hacer los trámites. Se puede encontrar información sobre estas entidades en esta web.

  • Situación de especial sensibilidad

Puede que, una vez finalizada la baja médica, la persona que ha superado la enfermedad no tenga una discapacidad permanente, pero sí el derecho a una protección especial al tener una especial sensibilidad en relación con las condiciones de trabajo. En este caso la empresa debe aplicar medidas de prevención adicionales para protegerle.

En esta situación no interviene ningún organismo, ya que debe gestionarse internamente en cada empresa, y es fruto de un análisis de las condiciones de trabajo y el estado de salud de una persona trabajadora por parte del servicio de prevención. Es necesario contar con el apoyo de los delegados/as de prevención, que son los representantes legales específicos en esta materia en las empresas.

 

2.- Mantener la comunicación con la empresa e involucrarse en la reincorporación

Cuanto más larga es la baja médica y más tiempo están las personas que han superado la enfermedad sin contacto laboral, más difícil se hace el retorno y más angustia genera la vuelta al trabajo. Por este motivo cada persona debe encontrar la forma de mantener un contacto laboral periódico que permita un clima propicio para identificar oportunidades y generar complicidades.

El empresario, llegado el momento de la incorporación, deberá proponer la realización de una vigilancia de la salud (examen médico por parte del servicio de prevención) para ver si la persona es o no apta para volver al puesto de trabajo o si requiere adaptaciones. Aunque este reconocimiento es voluntario, es muy recomendable hacerlo.

 

3.- Acordar y planificar con la empresa

Con la información disponible sobre el estado de salud (elaborada por el servicio público y por el servicio de prevención) y una reflexión personal del trabajador/a, se puede contar con el apoyo de los delegados/as de prevención y proponer una conversación con la empresa para hablar del regreso. En este momento se debe acordar en qué condiciones se dará la reincorporación al trabajo, que puede ser:

  • Progresiva y en el mismo puesto de trabajo y las mismas funciones
  • Con una reducción horaria diaria, a cuenta de días de vacaciones, sin retribución, o recuperables en el siguiente periodo
  • Con una parte de la jornada teletrabajando y la otra presencial
  • Con un cambio de funciones provisional o definitivo, en ocasiones requiriendo un soporte para hacer este nuevo trabajo

En cada caso se debe encontrar una fórmula que satisfaga las diversas necesidades, que se debe hablar, concretar, y es recomendable que esté por escrito. Además, en este acuerdo es necesario que se incluya todo el periodo de seguimiento de salud, ya que harán falta visitas a oncólogos o especialistas, analíticas o pruebas de imagen, tratándose de ausencias puntuales que se han de poder anticipar en la medida de lo posible.

 

Por todo lo anteriormente expuesto, cada vez es más necesario que en el entorno laboral haya programas que acompañen a las personas que se encuentren en estas situaciones para poder sistematizar y fomentar estas medidas. Por ejemplo, entidades como la FECEC y su programa #desprésdelcàncer impulsan que, con ayuda y acompañamiento, esto se pueda conseguir.

 

Referencias

Secretaría de Salud Laboral y Medio Ambiente UGT-CEC – Cómo volver al trabajo después del cáncer 

Agencia Estatal Boletín del Estado: Ley de Prevención de riesgos laborales

CCOO: Volver al trabajo después del cáncer de mama. ¿Qué hay que saber?

Redes sociales y cómo conectar

Las redes sociales son la herramienta de conexión del siglo XXI. Ahora es muy fácil coger el móvil y hablar con una persona de la otra punta del mundo. Con un solo clic, puedes buscar perfiles que sean afines a tus intereses y tus experiencias, así como compartir lo que quieras con las personas que quieran escucharte, o leerte en este caso.

En la actualidad, es común escuchar que dos personas se han conocido a través de una red social, así como leer opiniones o sentimientos que otras personas comparten en sus perfiles.

En cuanto a las personas que han superado un cáncer, los recursos online bien empleados pueden ser pueden ser una buena herramienta para expresar emociones y apoyarse en gente que ha pasado por situaciones parecidas. Un estudio llevado a cabo por el ICO (Institut Català d’Oncologia), la UB (Universitat de Barcelona) y el IBIDELL (Institut d’Investigació Biomèdica de Bellvitge) recalca que internet es un medio cada vez más utilizado para consultas médicas.

Mientras que hace unos años se solía utilizar únicamente como búsqueda de información, ahora también puede proporcionar apoyo psicosocial. Por lo tanto, existe una necesidad de adaptación a las nuevas tecnologías de algunas de las herramientas existentes, como los grupos de terapia. No obstante, hay que tener presente que los soportes virtuales son un gran complemento, pero que no pueden sustituir del todo al contacto presencial; la opinión del profesional es imprescindible y no puede reemplazarse.

Foros online

Hay diversas fundaciones o asociaciones que ofrecen foros para que las personas que han superado un cáncer puedan compartir sus pensamientos y se abran debates sobre los temas que más les preocupan. Su opinión puede ser un gran soporte para los que están en proceso similar al que ellos vivieron, ya que les puede aportar experiencia y esperanza. Por otro lado, también hay foros que son exclusivamente para personas que ya han pasado el proceso oncológico y otros que combinan a pacientes con personas que ya han superado el cáncer. A continuación, os hablaremos de algunos que forman parte de estos últimos:

  • Supervivientes, foro de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC): Como bien indica el nombre, este es un foro únicamente para personas que ya han superado el cáncer. Aquí pueden empezar una conversación con el tema que más les interese y apoyarse en las tareas más difíciles, como el miedo antes de una revisión rutinaria o los efectos secundarios que se sufren.
  • ICOnnecta:El ICO ha desarrollado una plataforma e-Health que facilita la comunicación entre profesionales sanitarios y pacientes con el objetivo de fomentar el su bienestar y calidad de vida. Proporcionan soporte psiciooncológico mediante una plataforma de videoconsultas con profesionales que permite la teleasistencia y una comunidad virtual de soporte. En la comunidad online hay también personas que ya han superado el cáncer.  Además, proporciona educación sanitaria gracias a un campus online y tienen una plataforma de seguimiento de pacientes.  

Qué buscar en redes sociales

Hoy en día prácticamente todo el mundo tiene un perfil en una o más redes sociales, así encontrar lo que buscas puede ser una tarea difícil. Los foros y los grupos de ayuda online son una buena manera.

Sin embargo, también hay otras opciones si simplemente se quieren leer publicaciones de experiencias de otras personas sin necesidad de que haya una interacción. Por un lado, se pueden buscar los siguientes hashtags en Instagram: #supervivientecáncer, #supervivientedecáncer, #supervivientecáncerdemama (o cualquier otro tipo de cáncer).

De esta forma se encontrará a gente que, aunque no tenga una cuenta dedicada únicamente a su experiencia tras el cáncer, han pasado por lo mismo y comparten sus vivencias en forma de publicaciones. También hay blogs como “El crep de mi vida”, en el que su autora decidió publicar su experiencia una vez superado un cáncer.

Otro blog interesante es “Una sonrisas y mil pañuelos”. La autora, que también ha superado un cáncer, fue una de las creadoras de un grupo de Facebook contra el cáncer llamado “Pelones Peleones”. Aunque este tipo de cuentas pueden servir para sentirse identificado y conocer a gente, es importante tener en cuenta que expresan sus opiniones y experiencias, muchas veces sin consultar fuentes científicas. Por lo tanto, puede ser útil seguirlas, pero es importante acudir a un especialista en caso de tener cualquier tipo de duda.   

Por otro lado, también hay cuentas dedicadas únicamente a los pacientes. Pese a que la mayoría de estas cuentas no van dirigidas únicamente a las personas que ya han superado el cáncer, puede ser interesante consultarlas, ya que de vez en cuando hacen publicaciones enfocadas a personas que han pasado por un proceso oncológico. Por ejemplo,  la FECEC publica muchos posts de este tipo en sus diferentes redes sociales: Instagram (@fececfederacio), Facebook (@fececfederacio) y X (@FececFederacio).

En definitiva, las redes sociales bien usadas pueden ser muy útiles para personas que han superado un cáncer. Un ejemplo es el estudio pionero que están llevando a cabo el ICO y la UOC (Universitat Oberta de Catalunya).  En él analizarán la eficacia de las redes sociales para intentar que las personas que han superado un cáncer dejen de fumar.

Las redes sociales que utilizarán serán grupos de Facebook, mensajería instantánea y plataformas web. Aunque el estudio aún no ha acabado, sus primeras impresiones son que los participantes están muy motivados para conseguir el objetivo, pero que no se veían capaces de hacerlo sin ayuda.

 


Referencias

Asociación Española Contra el Cáncer. Supervivientes.

Institut Català d’Oncologia. Las comunidades online en cáncer guiadas por profesionales mejoran el bienestar, la calidad de vida y reducen el malestar emocional y el riesgo de hospitalizaciones.

Lleras M, et al. A systematic and comprehensive review of internet use in cancer patients: psychological factors. Psycho-Oncology. 2019.

Institut Català d’Oncologia. Oncommun.

Universitat Oberta de Catalunya. Un estudio del ICO y de la UOC analiza el uso de las redes sociales para supervivientes de un cáncer dejen de fumar.

FECEC. Junts contra el Càncer.

Cómo prepararse para la vuelta al trabajo

Casi la mitad de los diagnósticos de cáncer corresponden a personas que se encuentran en edad laboral. En algunas de las personas que lo padecen, esta patología y su tratamiento tienen consecuencias que las incapacitan temporalmente para poder desarrollar sus funciones. La ley estipula que la duración máxima de incapacidad temporal es de 12 meses y 6 meses más de prórroga.

Es conveniente informarse acerca de la legislación vigente al respecto, que proporciona amparo en situaciones de irregularidad o discriminación laboral. Después de la incapacidad temporal, existe la posibilidad de solicitar a los Servicios de prevención laboral una readaptación de tu puesto de trabajo (si ahora no puedes realizar tu actividad laboral en las mismas condiciones que antes), solicitar una incapacidad permanente y el certificado de discapacidad.

La incapacidad permanente es el reconocimiento oficial de la situación de una persona trabajadora que presenta reducciones anatómicas o funcionales que disminuyen o anulan su capacidad laboral de manera previsiblemente definitiva y que le limitan en la realización, al menos, del 33% de sus tareas habituales. Para la solicitud de incapacidad laboral, en Cataluña, se puede acudir al ICAM (Institut Català d’Avaluacions Mèdiques SGAM), el cual hará una propuesta al INSS sobre su grado de  incapacidad.

Hay diferentes grados de incapacidad permanente, según los impedimentos que tenga la persona a la hora de desarrollar la actividad laboral.

  • Incapacidad permanente parcial: Las secuelas de una enfermedad o accidente provocan una disminución no inferior al 33% en el rendimiento laboral habitual y por lo tanto no inhabilita completamente a la persona para realizar el trabajo habitual.
  • Incapacidad permanente total: La situación de la persona trabajadora le impide dedicarse a su profesión habitual, pero no le inhabilita para dedicarse a otras actividades laborables.
  • Incapacidad permanente absoluta: La situación de la persona trabajadora le inhabilita por completo para cualquier profesión u oficio.
  • Gran invalidez: La persona afectada por una incapacidad permanente necesita asistencia de otra persona para los actos más esenciales de la vida.

Las normas para la aplicación y desarrollo de las prestaciones por invalidez están recogidas en la Ley de la Seguridad Social. Para compensar la pérdida de ingresos, están previstas una serie de prestaciones que dependerán de diferentes factores, como las cotizaciones previas a la Seguridad Social, el estado de salud, la profesión que se ejerza y la situación laboral en el momento.

En el caso de que haya pérdidas de capacidades que afecten a la realización de las actividades cotidianas, de forma complementaria o independiente a la solicitud de incapacidad permanente, se puede pedir una valoración para reconocer el grado de discapacidad. Esta valoración se puede solicitar en la dirección general de protección social o las oficinas de asuntos sociales y familiares, entre otros.

Para obtener el reconocimiento de discapacidad, es necesario hacer una solicitud, y a continuación concertar una cita de valoración o presentar un informe que justifique la discapacidad. La cita la realiza la propia administración, y es un proceso establecido y requiere siempre la valoración y entrevista por parte de su equipo de valoración.

En caso de que solo se haya obtenido la incapacidad o discapacidad o bien ninguna de las dos,  y la persona esté en activo, el Servicio de prevención de riesgos laborales debe hacer su propia valoración en relación a las condiciones de trabajo de la persona y de sus tareas laborales.

Toma de decisión

Después del cáncer, muchas personas desean regresar a las rutinas y actividades que desarrollaban antes de la enfermedad, incluido el trabajo, lo que les permite ir distanciándose día a día de ella. La reincorporación a la vida laboral puede resultar beneficiosa tanto en términos económicos, como desde el punto de vista social y emocional. De todas formas, la vuelta al trabajo no debe responder a presiones sociales y familiares, sino que es imprescindible que se trate de una decisión autónoma y tomada de forma reflexiva.

Es normal que las personas necesiten un tiempo para recuperarse tanto física como emocionalmente. Una vez se ha tomado la decisión de regresar al trabajo, es frecuente que surjan los típicos miedos e incertidumbres derivadas de volver a encontrarte con tus compañeros de trabajo, el jefe y de no saber si será posible rendir al mismo nivel que antes.

Planificación de la vuelta al trabajo

Es importante tener una reunión con el responsable de la empresa antes de incorporarse, de forma que se detallen el momento adecuado para la vuelta, el régimen de trabajo, horario, funciones, etc.

Esta reunión debe servir para conocer las secuelas físicas y emocionales que la persona que ha superado el cáncer y de las que aún no ha conseguido recuperarse. Esta revisión se realiza con el Servicio de prevención de riesgos laborales y en base a la ley de prevención de riesgos laborales.

La ley establece como obligación empresarial y principio preventivo que se ha de adaptar el trabajo a las personas, y no al revés (artículo 15 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales). Para las personas declaradas de especial sensibilidad, esta ley obliga a las empresas a hacer una valoración del puesto de trabajo en base a las necesidades provocadas por la patología que ha provocado la baja o si se pueden producir nuevos riesgos laborales, con tal de adaptar el lugar de trabajo o realizar una recolocación en caso de ser necesario.

Esta valoración debe conllevar la propuesta de alternativas para que el empresario tome las decisiones y determine si hace:

  • Restricción de tareas
  • Reorganización del trabajo
  • Modificación o cambio del lugar de trabajo
  • Despido objetivo en caso de que la empresa no pueda ofrecer otra alternativa

Si son necesarias medidas para adaptar el lugar de trabajo, éstas deben planificarse y constar por escrito con el objetivo de poder aplicarse. En caso de que no se requieran medidas adicionales, el lugar de trabajo permanecerá en las mismas condiciones.

Reincorporación

Los primeros días de trabajo pueden generar cierta ansiedad, al no saber cómo reaccionarán los compañeros de trabajo, si cambiará o no la relación con ellos como consecuencia de la enfermedad, o, simplemente, por encontrarse en un nuevo entorno, diferente al de los últimos meses.

Se debe tener presente que la reacción de los compañeros de trabajo puede variar. Algunas personas pueden resultar un gran apoyo, mientras que otras no sepan, quizás, cómo ofrecer ayuda, y su relación con ellos sea un poco más distante de lo que era antes. En estos últimos casos, se debe tener paciencia y tratar de entender sus temores para poder recuperar su buena relación. Ante la reincorporación, la figura de un responsable o referente ya sea un mando intermedio de la empresa o del Servicio de prevención de riesgos laborales puede ser de gran ayuda.

Algunos consejos para la vuelta al trabajo podrían ser:

  • Aceptar ayuda. De esta manera se recibirá el apoyo que se necesita y los demás se sentirán útiles ayudando.
  • Hablar con los demás. Tratar de acercarse a esas personas que se encuentran un poco más reticentes a relacionarse tras la vuelta puede reportar beneficios a ambos, además de recuperar relaciones tras el cáncer.
  • Abordar los problemas que surgen desde el principio. Si surgiera algún problema relacionado con sus funciones, se deben abordar en cuanto pueda, para que no llegue a crear malestar o ansiedad.
  • Tratar de mantener los contactos durante la enfermedad. La vuelta al trabajo se hará más fácil si no se ha perdido la relación con los compañeros de trabajo.
  • Pensar cómo responder cuando le pregunten por su cáncer. La respuesta a este tipo de preguntas es muy personal, y depende de la forma que cada persona tiene de afrontar la enfermedad. Algunas personas prefieren que sus compañeros se olviden cuanto antes de su cáncer, y otras son muy abiertas al respecto, comentando sus inquietudes para alinearse con sus compañeros de trabajo.
  • Tener comunicación fluida y abordar las dificultades que puedan ir surgiendo con el responsable o referente designado por la empresa para hacer seguimiento del proceso de incorporación.

Referencias

  1. Grupo Español de Pacientes con Cáncer. Todo lo que empieza cuando “termina” el cáncer.
  2. Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Vuelta al Trabajo.
  3. S Department of Health and Human Services. Siga Adelante.
  4. American Society of Clinical Oncology (ASCO). Regresar al Trabajo después del Cáncer.
  5. Instituto Nacional del cáncer. Regreso al Trabajo.
  6. Federació Catalana d’Entitats contra el Càncer (FECEC). Reprèn, servei d’orientació laboral després del càncer.
  7. Generalitat de Catalunya, Departament de treball, afers socials i famílies. Persones amb discapacitat.

Mejoras en los requisitos a la hora de renovar el carné de conducir

El cáncer y su tratamiento pueden tener repercusión en la gestión de ciertos trámites. Uno de ellos es el de la renovación u obtención del carné de conducir. En este artículo se pretende ofrecer información útil para conocer los detalles, limitaciones y mejoras de la nueva normativa, para así agilizar el proceso.

Hasta el mes de mayo de 2023, el Real Decreto sobre el Reglamento General de Conductores listaba las enfermedades y efectos secundarios derivados que impedían la obtención o renovación del carné de conducir:

  • Capacidad Visual alterada.
  • Capacidad Auditiva alterada.
  • Afectaciones al Sistema Locomotor.
  • Alteraciones del Sistema Cardiovascular.
  • Trastornos Hematológicos (con atención a enfermedades oncohematológicas).
  • Alteraciones del Sistema Renal.
  • Alteraciones al Sistema Respiratorio.
  • Enfermedades metabólicas y endocrinas.
  • Afectaciones del sistema nervioso y muscular.
  • Trastornos Mentales y de conducta.
  • Trastornos Relacionados con sustancias.
  • Aptitudes Perceptivo-motrices.
  • Otros procesos oncológicos no hematológicos

Pero, recientemente, una actualización del Reglamento de mayo de 2023 ha modificado este listado, eliminando el paréntesis de “(con atención a enfermedades oncohematológicas)” y sustituyendo el último punto por: “Cualquier otra afección no mencionada que pueda constituir la incapacidad para conducir o comprometer la seguridad viaria”. De esta forma, se eliminan de la lista los procesos oncológicos no hematológicos y la aclaración de las enfermedades oncohematológicas, dejando de contemplar el cáncer por sí mismo como causante de alteraciones que pueden afectar a la conducción, y valorando el caso individual de cada persona.

 

Limitaciones para la renovación del carné de conducir después de un proceso oncológico

A partir de la última actualización, las personas que sufran o hayan sufrido un cáncer no hematológico no tienen restringida la capacidad de obtener, renovar o continuar su licencia siempre que no existan procesos oncológicos que, por su sintomatología o tratamiento, produzcan pérdida o disminución grave de las capacidades sensitivas, cognitivas o motoras que incidan en la conducción.

Para ello, será necesario en todo caso presentar un informe favorable del oncólogo donde quede reflejado:

  • Ausencia de enfermedad cerebral.
  • Ausencia de neuropatía periférica de grado 2 o superior.
  • Sintomatología actual (adecuado estado general) y momento evolutivo.
  • Tipo de tratamiento y repercusiones (no consumir fármacos que afecten a las capacidades visual, motora o sensitiva).

En el caso de los trastornos oncohematológicos, el informe lo podría emitir también un hematólogo.

Para los pacientes con procesos oncológicos que no incidan en la conducción, siempre que no haya evidencia de enfermedad actual ni tratamiento adyuvante, y haya un informe favorable por parte del oncólogo, el periodo de vigencia será el que corresponda por el rango de edad del paciente (cada 10 años hasta que se cumplan los 65 años y después cada cinco años).  Anteriormente, el periodo de vigencia del carné de conducir era como máximo de 5 años.  Por lo tanto, ahora los pacientes que han pasado por un proceso oncológico y no tienen efectos secundarios que incidan en su capacidad de conducción están en las mismas condiciones que cualquier otra persona.

Por otro lado, para los pacientes que han pasado por un proceso oncológico que sí incida en la conducción, pero el oncólogo considera que el informe es favorable, se podrá renovar el carné con un período de vigencia de un año.

Además, tanto para la renovación como para la obtención del carné de conducir es necesario un Informe de aptitud psicofísica, expedido por un Centro de Reconocimiento de Conductores autorizado, que acredite la aptitud psicofísica de la persona interesada.

Trastornos oncohematológicos

Sin embargo, en el caso de las personas que hayan sufrido trastornos oncohematológicos, aunque el cambio de normativa ha mejorado sus condiciones, aún presentan mayores restricciones. De acuerdo con los expertos, la repercusión de esta patología en las capacidades psicofísicas que pueden incidir en la conducción puede ser mayor, por lo que estas personas, como norma general, no pueden renovar el permiso de conducción hasta transcurridos 10 años desde la remisión completa de la enfermedad. Sin embargo, también hay dos excepciones a esta norma para la obtención o renovación del permiso:

  • La ausencia de alteraciones graves de las series hematológicas durante tres meses, sumado a un informe favorable del oncólogo o hematólogo, permitirá a estas personas prorrogar la licencia por un periodo máximo de un año.
  • Después de tres años de la remisión completa de la enfermedad, con un informe favorable del oncólogo o hematólogo se podrá prorrogar el permiso de conducir. Con la actualización, el periodo de vigencia pasa a ser aquel que corresponda a la persona según su edad, y no de 3 años como marcaba el reglamento anterior.

Hay que destacar que la normativa recoge otras restricciones a la hora de renovar u obtener el carné de conducir y que, aunque no las relacione directamente con las enfermedades oncológicas, se deben tener muy presentes, puesto que pueden ser un resultado de la misma enfermedad o su tratamiento y pueden influir en la seguridad de la conducción. Por ejemplo, si se ha pasado por un cáncer de pulmón se tendría que mirar el cuadro que hace referencia al sistema respiratorio, donde especifica qué tendríamos que saber si como posible secuela se sufre disnea permanente, en reposo o de esfuerzo leve.

En conclusión, la actualización del Real Decreto disminuye la discriminación de las personas que han pasado un proceso oncológico a la hora de obtener o renovar el carné de conducir, en especial para los procesos no oncohematológicos, aunque aún existen determinadas restricciones en función de las alteraciones que pueda haber de la capacidad de conducción.

Referencias

Reglamento General de Conductores. Real Decreto 818/2009, de 8 de mayo.

Modificación del anexo IV del Reglamento General de Conductores. Orden PRA/375/2018, de 11 de abril.

Modificación del anexo IV del Reglamento General de Conductores. Orden PCM/518/2023, de 26 de mayo.

Álvarez, J. Cáncer y conducción. Revista DGT 2017.

Fundación Mapfre. Efectos secundarios de la quimioterapia y conducción.

Cela, D. <<El paciente en quimioterápia no puede renovar el carné de conducir>>. La voz de Galicia 2017.

Newtral. Novedades BOE | El Gobierno modifica la edad para renovar el carnet de conducir a los exenfermos de cáncer para evitar la discriminación.

 

 

Es la hora de volver a la escuela: consejos prácticos para la reincorporación

El regreso a la escuela

Para los niños y adolescentes que han superado un cáncer, la vuelta a la escuela puede ser un momento delicado, ya que significa volver a la rutina que se tenía antes de la enfermedad. En estos casos, la prioridad es ir consiguiendo poco a poco una nueva normalidad, pero volver a clase también puede convertirse en una oportunidad para fomentar el desarrollo personal, para socializar y para aprender.

 

Por otro lado, en la vuelta a las clases después de un tratamiento oncológico, pueden surgir ciertos miedos, tanto en los padres como en los hijos. Estos hechos pueden dificultar el proceso de reincorporación a la escuela, por lo que es importante que el niño tenga los recursos necesarios para poder hablar de sus sensaciones y que sepa que tendrá una atención debida, si lo necesita. Así pues, para ir recuperando la rutina es fundamental la atención de los padres y su apoyo, y puede ser aconsejable hablar de la situación con los niños y escucharlos, siempre adaptando el lenguaje y el discurso a su edad y madurez.

 

En este aspecto, no sólo es importante valorar el regreso a la escuela, también las actividades que se realizaban antes del diagnóstico y que han podido quedar abandonadas durante el tratamiento. Aunque es posible que, debido a efectos secundarios o discapacidades adquiridas a raíz de la enfermedad, deban valorarse nuevas actividades o aficiones para adaptarse a la nueva situación. Siempre siguiendo ritmo que necesite el niño o joven, y no intentando recuperar de golpe el mismo nivel de exigencia que se tenía antes del diagnóstico.

 

Como puede contribuir la familia

En el caso de los niños y adolescentes, después del tratamiento de un cáncer, la re-activación de la rutina no debe centrarse sólo en los aspectos que deberán procesar ellos, sino que también hay que tener en cuenta los aspectos que involucran a todo el núcleo familiar.

 

Así pues, al superar la terapia de la enfermedad, es comprensible que los padres hayan adoptado una actitud de sobreprotección. Aunque puede ser una reacción comprensible, también puede ser adecuado intentar mantener un trato de normalidad para fomentar una actitud positiva hacia la vuelta al régimen escolar. Además, los padres de niños que han superado un cáncer pueden tener cierta preocupación por si sus hijos puedan sufrir algún tipo de rechazo por parte de sus compañeros o por si pueden tener complicaciones derivadas del tratamiento, como infecciones o fatiga.

 

Los padres pueden procurar mantener una comunicación fluida con la escuela durante el tratamiento y una vez el niño comience de nuevo las clases, para valorar conjuntamente la vuelta a la escuela y facilitar la transición. Igualmente, la familia puede fomentar otros tipos de actividades para que el niño pueda recuperar poco a poco el ritmo normal. Los niños pueden disfrutar de crear nuevas relaciones sociales con otros niños participando en programas para niños con cáncer o para niños que han superado un cáncer. Facilitarles la posibilidad de compartir tiempo con niños que están en una situación parecida a la suya puede ayudarles a abrirse y socializarse.

 

Sin embargo, se deben encontrar espacios para realizar actividades en familia. Estos momentos para compartir quedan prácticamente anulados durante el tratamiento y son necesarios para fortalecer vínculos después de vivir una situación tan compleja, donde todos los miembros de la familia quedan afectados.

 

Cómo puede contribuir la escuela

Una de las tareas principales del profesorado es la de intentar ayudar al niño en situaciones cotidianas que puedan ser problemáticas. Además, el profesorado puede tratar de orientar y animar a la familia, remarcando la importancia de la incorporación a las clases lo antes posible (siempre en la medida de lo posible). En definitiva, con una buena predisposición, los profesores pueden ser una buena guía para integrar de nuevo al niño dentro del entorno escolar.

 

Así pues, puede resultar beneficioso que desde la escuela se trabaje para mantener la relación del niño con sus compañeros, facilitándole la reincorporación a la vida estudiantil. Si el niño ha podido seguir una cierta dinámica de trabajo durante el tratamiento de la enfermedad y ha existido comunicación entre la escuela y la familia, la reincorporación será más sencilla para todas las partes implicadas.

 

Una buena manera de facilitar esta reincorporación es sensibilizando a los compañeros, explicándoles la enfermedad y el contexto que la rodea, dando la opción a que los chicos puedan exponer las dudas que les puedan surgir. También puede ser de utilidad que el profesorado esté formado y tenga a su disposición información sobre el cáncer y su tratamiento, así como facilitar a los niños recursos para crear actividades que ayuden al regreso a la escuela.

 

Consejos para posibles conflictos entre compañeros

Los primeros días es recomendable procurar que los profesores estén atentos a posibles problemas y actitudes que puedan surgir por parte de los compañeros, ofreciendo seguridad y apoyo en los momentos difíciles que puedan surgir entre el niño que ha superado el tratamiento oncológico y sus compañeros de clase. Es importante intentar identificar estas situaciones y actuar, poniendo remedio lo antes posible.

 

Estos tipos de comportamientos también pueden venir dados por la percepción del resto de compañeros de una mayor atención al niño que ha superado el cáncer. Para evitarlo, es importante comunicarse bien con los profesores para que puedan explicar al resto de alumnos de la clase la situación por la que está pasando su compañero.

 

Ayudas extraescolares para el apoyo académico                                                                   

Es posible que, en el proceso de reincorporación a las clases, tanto padres como profesores necesiten ayuda para hacer todo el proceso más fácil al niño y a sus compañeros de clase. Hay asociaciones que ofrecen este tipo de recursos y asesoramiento.

 

AFANOC, asociación de familias de niños con cáncer, que tiene como objetivo buscar soluciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes oncológicos pediátricos, ofrece asesoramiento a centros educativos y sanitarios en forma de materiales educativos y organizando reuniones con el objetivo de facilitar los educadores la tarea del regreso del niño en la clase y la aceptación del resto de compañeros.

 

La asociación AEetc está focalizada en ayudar a los niños y sus familias con las secuelas y efectos secundarios del cáncer, y ofrecen diferentes servicios para estos niños y familias. Desde programas de rehabilitación cognitiva y actividades solidarias, la defensa de los derechos de los pacientes con efectos secundarios y diferentes tipologías de sesiones familiares.

 

Igualmente, la Fundación Oncolliga Girona educa a niños, a través de su campaña «Tú pots, Quim!», sobre qué es el cáncer y las consecuencias que se pueden derivar. En definitiva, el objetivo de estas iniciativas es el de informar a todos los niños sobre la enfermedad, pero también el de darles herramientas para gestionar las emociones ante la situación de una persona cercana que ha pasado por el tratamiento de un cáncer, como puede ser un compañero de clase.

 

Volver a la escuela: un proceso familiar y docente

Después de un largo tratamiento y estancia en el hospital, la vuelta a las clases es un proceso intenso en el que finalmente se puede llegar una rutina casi como la habitual. Un ejemplo de eso sería el caso de Ausiàs, que ha vuelto a la escuela después de un año y medio sin poder ir por el tratamiento de una leucemia y que compartió su testimonio y el de sus padres a través de la radio. Se puede escuchar aquí.

 

En conclusión, la vuelta al colegio puede desencadenar ciertos miedos e inseguridades en las familias que han superado el tratamiento de un cáncer y en sus entornos. La colaboración estrecha entre los padres y el equipo docente de la escuela es fundamental para que esta incorporación sea lo más sencilla y rápida posible.


Referencias

Ocio y actividad para toda la familia

Vuelta a la rutina de la unidad familiar

La unidad familiar juega un papel clave en el proceso de readaptación a la vida después del cáncer. Una vez la enfermedad queda atrás, toda la familia debe intentar ayudar a establecer, poco a poco, una nueva rutina y adaptarse a las nuevas situaciones que puedan ir surgiendo. En este proceso, e independientemente de quién sea el miembro de la familia que haya superado el tratamiento, es muy posible que padres e hijos quieran integrar de nuevo las aficiones y actividades que realizaban antes del tratamiento.

 

Actividades familiares después del cáncer

Así pues, cuando se inicia la etapa posterior a un cáncer, puede ser un buen momento para intentar mejorar la relación entre todos los miembros de la familia y proponer nuevos hábitos que permitan establecer una nueva normalidad. Un ejemplo de esto lo podríamos encontrar en tratar de buscar buenas oportunidades para tener en cuenta a los hermanos de los niños que han sufrido cáncer, pasar más tiempo e involucrarlos en la elección de actividades, ya que puede ser normal que durante el transcurso del tratamiento estos niños hayan podido tener la sensación de recibir una menor atención por parte de sus padres y del resto de familiares.

 

Un tipo de actividades que pueden ser adecuadas en estas situaciones son aquellas que conllevan un cierto grado de actividad física, ya que estas propuestas pueden ofrecer numerosos beneficios también a las personas que han superado un cáncer. Si ya se mantenía una actividad física habitual o se practicaba algún deporte antes de la enfermedad, puede ser una buena idea tratar de retomar estos hábitos.

 

Igualmente, las vacaciones pueden ser un momento idóneo para volver a la actividad física, o instaurar nuevas rutinas. Aprovechando el buen tiempo, se pueden realizar muchas actividades al aire libre y en familia para que todos los miembros puedan practicar algún deporte, hacer senderismo, o realizar alguna actividad acuática, como la natación. Estas actividades no sólo permiten iniciar una actividad física, sino que abren la puerta a disfrutar de la naturaleza en familia.

 

Así pues, con la llegada del verano llega el momento de planear las vacaciones y un viaje familiar también puede ser una de esas experiencias que pueden permitir disfrutar y fortalecer la relación de todos los miembros de la familia. En este sentido, normalmente no hay ningún impedimento para realizar cualquier tipo de viaje una vez finalizado el tratamiento de un cáncer, pero en caso de que se esté organizando un viaje fuera de España, es recomendable tener ciertas consideraciones a la hora de planear la escapada.

 

Ocio y diversión para niños y adolescentes

En el caso de niños y adolescentes que han superado un cáncer, la vuelta a la rutina escolar puede haber sido un proceso que requiera de un esfuerzo de readaptación, tanto por su parte como por parte de los padres, que puede haber generado ciertos miedos en ambas partes. Para intentar mitigar este posible trance, una estrategia puede ser tratar de retomar actividades que se realizaban fuera de la escuela o intentar empezar otras nuevas. Esto puede ayudar a reforzar la autoestima de los niños a través de desarrollar y compartir nuevas habilidades o consolidar las ya adquiridas.

 

En este ámbito extraescolar, encontramos muchas opciones a la hora de escoger actividades que puedan disfrutar conjuntamente niños y adultos, como pueden ser ir al teatro, asistir a festivales, ferias y visitas u organizar excursiones en familia. También hay muchas entidades que ofrecen diferentes talleres tanto para niños como para toda la familia. Por ejemplo, puede ser una buena oportunidad para aprender a hacer manualidades, acudir a un taller de cocina o de magia o a sesiones de musicoterapia o arteterapia para ayudar a gestionar situaciones y emociones.

 

Una manera de entretenerse todos juntos puede ser colaborar en alguna actividad organizada por asociaciones de pacientes oncológicos. Un ejemplo es la asociación AFANOC, que apoya a niños, adolescentes y sus familias. Esta asociación es responsable de eventos como «Posa’t la gorra«, con diferentes actividades y talleres que se van celebrando en diferentes localidades de Cataluña, o el «Xuklis Festival«, evento musical destinado a la recogida de fondos para la asociación. Estas actividades no sólo permiten que la familia se divierta, sino que también ayudan a colaborar con entidades destinadas a dar ayudas a familias con hijos todavía en tratamiento oncológico.

 

Una serie de opciones desarrolladas específicamente para aquellos niños y adolescentes que han superado un cáncer serían las de participar en actividades organizadas por fundaciones de oncología orientadas a las necesidades de los pacientes. Estos tipos de iniciativas están orientadas a ayudar a los jóvenes que han superado un cáncer a salir de casa y a relacionarse, como es el caso de las actividades organizadas por la Fundación de Oncología Infantil Enriqueta Villavecchia.

 

Esta fundación, en coordinación con los hospitales, ofrece actividades de ocio para niños y jóvenes en tratamiento oncohematológico, y sus familias. También lleva a cabo actividades de apoyo a las familias atendidas por el equipo de cuidados paliativos pediátricos y un programa para aquellos adolescentes que han superado un cáncer, pero que sufren secuelas de diferente tipo. Se trata del programa «No estás sol@», una iniciativa orientada a ayudar a los jóvenes que han superado un cáncer, pero han quedado afectadas algunas dimensiones importantes, tales como la autonomía personal.

 

En una propuesta quincenal de actividades lúdico-educativas, se ayuda a estos jóvenes a salir de casa y relacionarse con otros jóvenes que han superado una situación similar. El programa se realiza en el marco de actividades de diferente ámbito, como la participación en eventos culturales, picnics, talleres y actividades deportivas adaptadas.

 

 

Aprovechar el verano para activarse con la familia

En definitiva, haber superado un cáncer no debería ser un impedimento para realizar actividades en compañía de toda la familia. De hecho, es recomendable intentar que todos los miembros de la unidad familiar procuren involucrarse en la realización de estas nuevas actividades y la época estival puede ser muy buen momento para proponerse hacer este tipo de actividad con la familia.

 


Referencias

  1. Sortir amb nens. Agenda familiar
  2. Fundació d’oncologia infantil Enriqueta Villavecchia. Activitats per a nens i joves en tractament.
  3. American Cancer Society. Volver a la escuela después del tratamiento
  4. Todo lo que empieza cuando termina el cáncer
  5. Associació AFANOC. Web oficial de l’Assosiació de Familiars i Amics de Nens Oncològics de Catalunya (AFANOC)