Cómo prepararse para la vuelta al trabajo

Casi la mitad de los diagnósticos de cáncer corresponden a personas que se encuentran en edad laboral. En algunas de las personas que lo padecen, esta patología y su tratamiento tienen consecuencias que las incapacitan temporalmente para poder desarrollar sus funciones. La ley estipula que la duración máxima de incapacidad temporal es de 12 meses y 6 meses más de prórroga.

Es conveniente informarse acerca de la legislación vigente al respecto, que proporciona amparo en situaciones de irregularidad o discriminación laboral. Después de la incapacidad temporal, existe la posibilidad de solicitar a los Servicios de prevención laboral una readaptación de tu puesto de trabajo (si ahora no puedes realizar tu actividad laboral en las mismas condiciones que antes), solicitar una incapacidad permanente y el certificado de discapacidad.

La incapacidad permanente es el reconocimiento oficial de la situación de una persona trabajadora que presenta reducciones anatómicas o funcionales que disminuyen o anulan su capacidad laboral de manera previsiblemente definitiva y que le limitan en la realización, al menos, del 33% de sus tareas habituales. Para la solicitud de incapacidad laboral, en Cataluña, se puede acudir al ICAM (Institut Català d’Avaluacions Mèdiques SGAM), el cual hará una propuesta al INSS sobre su grado de  incapacidad.

Hay diferentes grados de incapacidad permanente, según los impedimentos que tenga la persona a la hora de desarrollar la actividad laboral.

  • Incapacidad permanente parcial: Las secuelas de una enfermedad o accidente provocan una disminución no inferior al 33% en el rendimiento laboral habitual y por lo tanto no inhabilita completamente a la persona para realizar el trabajo habitual.
  • Incapacidad permanente total: La situación de la persona trabajadora le impide dedicarse a su profesión habitual, pero no le inhabilita para dedicarse a otras actividades laborables.
  • Incapacidad permanente absoluta: La situación de la persona trabajadora le inhabilita por completo para cualquier profesión u oficio.
  • Gran invalidez: La persona afectada por una incapacidad permanente necesita asistencia de otra persona para los actos más esenciales de la vida.

Las normas para la aplicación y desarrollo de las prestaciones por invalidez están recogidas en la Ley de la Seguridad Social. Para compensar la pérdida de ingresos, están previstas una serie de prestaciones que dependerán de diferentes factores, como las cotizaciones previas a la Seguridad Social, el estado de salud, la profesión que se ejerza y la situación laboral en el momento.

En el caso de que haya pérdidas de capacidades que afecten a la realización de las actividades cotidianas, de forma complementaria o independiente a la solicitud de incapacidad permanente, se puede pedir una valoración para reconocer el grado de discapacidad. Esta valoración se puede solicitar en la dirección general de protección social o las oficinas de asuntos sociales y familiares, entre otros.

Para obtener el reconocimiento de discapacidad, es necesario hacer una solicitud, y a continuación concertar una cita de valoración o presentar un informe que justifique la discapacidad. La cita la realiza la propia administración, y es un proceso establecido y requiere siempre la valoración y entrevista por parte de su equipo de valoración.

En caso de que solo se haya obtenido la incapacidad o discapacidad o bien ninguna de las dos,  y la persona esté en activo, el Servicio de prevención de riesgos laborales debe hacer su propia valoración en relación a las condiciones de trabajo de la persona y de sus tareas laborales.

Toma de decisión

Después del cáncer, muchas personas desean regresar a las rutinas y actividades que desarrollaban antes de la enfermedad, incluido el trabajo, lo que les permite ir distanciándose día a día de ella. La reincorporación a la vida laboral puede resultar beneficiosa tanto en términos económicos, como desde el punto de vista social y emocional. De todas formas, la vuelta al trabajo no debe responder a presiones sociales y familiares, sino que es imprescindible que se trate de una decisión autónoma y tomada de forma reflexiva.

Es normal que las personas necesiten un tiempo para recuperarse tanto física como emocionalmente. Una vez se ha tomado la decisión de regresar al trabajo, es frecuente que surjan los típicos miedos e incertidumbres derivadas de volver a encontrarte con tus compañeros de trabajo, el jefe y de no saber si será posible rendir al mismo nivel que antes.

Planificación de la vuelta al trabajo

Es importante tener una reunión con el responsable de la empresa antes de incorporarse, de forma que se detallen el momento adecuado para la vuelta, el régimen de trabajo, horario, funciones, etc.

Esta reunión debe servir para conocer las secuelas físicas y emocionales que la persona que ha superado el cáncer y de las que aún no ha conseguido recuperarse. Esta revisión se realiza con el Servicio de prevención de riesgos laborales y en base a la ley de prevención de riesgos laborales.

La ley establece como obligación empresarial y principio preventivo que se ha de adaptar el trabajo a las personas, y no al revés (artículo 15 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales). Para las personas declaradas de especial sensibilidad, esta ley obliga a las empresas a hacer una valoración del puesto de trabajo en base a las necesidades provocadas por la patología que ha provocado la baja o si se pueden producir nuevos riesgos laborales, con tal de adaptar el lugar de trabajo o realizar una recolocación en caso de ser necesario.

Esta valoración debe conllevar la propuesta de alternativas para que el empresario tome las decisiones y determine si hace:

  • Restricción de tareas
  • Reorganización del trabajo
  • Modificación o cambio del lugar de trabajo
  • Despido objetivo en caso de que la empresa no pueda ofrecer otra alternativa

Si son necesarias medidas para adaptar el lugar de trabajo, éstas deben planificarse y constar por escrito con el objetivo de poder aplicarse. En caso de que no se requieran medidas adicionales, el lugar de trabajo permanecerá en las mismas condiciones.

Reincorporación

Los primeros días de trabajo pueden generar cierta ansiedad, al no saber cómo reaccionarán los compañeros de trabajo, si cambiará o no la relación con ellos como consecuencia de la enfermedad, o, simplemente, por encontrarse en un nuevo entorno, diferente al de los últimos meses.

Se debe tener presente que la reacción de los compañeros de trabajo puede variar. Algunas personas pueden resultar un gran apoyo, mientras que otras no sepan, quizás, cómo ofrecer ayuda, y su relación con ellos sea un poco más distante de lo que era antes. En estos últimos casos, se debe tener paciencia y tratar de entender sus temores para poder recuperar su buena relación. Ante la reincorporación, la figura de un responsable o referente ya sea un mando intermedio de la empresa o del Servicio de prevención de riesgos laborales puede ser de gran ayuda.

Algunos consejos para la vuelta al trabajo podrían ser:

  • Aceptar ayuda. De esta manera se recibirá el apoyo que se necesita y los demás se sentirán útiles ayudando.
  • Hablar con los demás. Tratar de acercarse a esas personas que se encuentran un poco más reticentes a relacionarse tras la vuelta puede reportar beneficios a ambos, además de recuperar relaciones tras el cáncer.
  • Abordar los problemas que surgen desde el principio. Si surgiera algún problema relacionado con sus funciones, se deben abordar en cuanto pueda, para que no llegue a crear malestar o ansiedad.
  • Tratar de mantener los contactos durante la enfermedad. La vuelta al trabajo se hará más fácil si no se ha perdido la relación con los compañeros de trabajo.
  • Pensar cómo responder cuando le pregunten por su cáncer. La respuesta a este tipo de preguntas es muy personal, y depende de la forma que cada persona tiene de afrontar la enfermedad. Algunas personas prefieren que sus compañeros se olviden cuanto antes de su cáncer, y otras son muy abiertas al respecto, comentando sus inquietudes para alinearse con sus compañeros de trabajo.
  • Tener comunicación fluida y abordar las dificultades que puedan ir surgiendo con el responsable o referente designado por la empresa para hacer seguimiento del proceso de incorporación.

Referencias

  1. Grupo Español de Pacientes con Cáncer. Todo lo que empieza cuando “termina” el cáncer.
  2. Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Vuelta al Trabajo.
  3. S Department of Health and Human Services. Siga Adelante.
  4. American Society of Clinical Oncology (ASCO). Regresar al Trabajo después del Cáncer.
  5. Instituto Nacional del cáncer. Regreso al Trabajo.
  6. Federació Catalana d’Entitats contra el Càncer (FECEC). Reprèn, servei d’orientació laboral després del càncer.
  7. Generalitat de Catalunya, Departament de treball, afers socials i famílies. Persones amb discapacitat.

Micropigmentación, devolviendo el color a la autoestima

La mastectomía y las consecuencias sobre la imagen corporal

Las personas que han sido sometidas a intervenciones quirúrgicas a causa del tratamiento de enfermedades oncológicas, habitualmente tienen que convivir con cicatrices que pueden afectar de manera negativa a su autoestima, al suponer una alteración de su imagen corporal.

 

Uno de los casos más significativos lo encontramos en aquellas mujeres que han sufrido una mastectomía -o extirpación mamaria completa- derivada de un cáncer de mama, ya que en estas situaciones, aunque se consiga realizar una reconstrucción mamaria para recuperar el volumen de la mama, puede persistir una sensación de incomodidad por la pérdida de la areola.

 

Además, esta situación puede ser un problema con gran prevalencia en la población, ya que el cáncer de mama es el de diagnóstico más frecuente en España entre la población femenina, con alrededor de 26.000 nuevos casos cada año. Sin embargo, afortunadamente existe una posible solución a estas necesidades estéticas en la técnica conocida como micropigmentación.

 

¿Qué es la micropigmentación?

La micropigmentación es un método mediante el cual se insertan unos determinados pigmentos naturales en la piel para dar color, e incluso forma, a determinadas partes del cuerpo. Puede ayudar a disimular la caída del pelo en las cejas y las pestañas (otra repercusión común tras superar una terapia contra el cáncer) y, al mismo tiempo, se puede utilizar para camuflar cicatrices y dibujar la areola tras una reconstrucción mamaria.

 

Los pigmentos utilizados son hipoalergénicos; no producen alergias o es muy poco probable que lo haga, y se introducen en la parte más superficial de la piel, lo que convierte a la micropigmentación en un proceso sencillo, rápido (2 o 3 horas), que solo requiere anestesia en el lugar donde se realiza y sin que la persona sienta ningún tipo de dolor. Estos pigmentos serán eliminados progresivamente por el sistema inmunológico, convirtiéndolo en un procedimiento reversible.

 

Este aspecto resulta una ventaja en el caso de la micropigmentación de cejas y pestañas, ya que, normalmente, tras la quimioterapia los pacientes vuelven a recuperar el pelo en estas zonas. En el caso de la reconstrucción de la areola, donde sería una desventaja, el proceso puede realizarse repetidamente en la misma zona, si así se requiere.

 

Es conveniente diferenciar la micropigmentación del tatuaje, que es una técnica en la que se realiza la inserción de pigmentos permanentes en una zona más profunda de la piel. La micropigmentación es un procedimiento de baja agresividad, con el que se consiguen resultados muy naturales.

 

Así pues, los beneficios que nos ofrece la micropigmentación van mucho más allá del componente estético que aporta. Esta técnica puede suponer también un impulso psicológico que puede resultar un factor determinante en la nueva etapa que afronta una persona tras superar el tratamiento para el cáncer de mama.

 

 

Por esta razón, junto con los resultados extraordinariamente realistas que consigue, se está intentado generalizar esta técnica como un servicio básico para culminar el tratamiento reconstructivo en los centros hospitalarios.

 

Concienciación sobre la importancia de la micropigmentación

Tal es el impacto social que ha alcanzado esta técnica, que se han puesto ya en marcha varias campañas en redes sociales con las que se pretende concienciar a la población de la realidad que viven las mujeres que requieren mastectomías durante su terapia para el cáncer de mama. De esta forma, se podrá ayudar a las personas que lo necesiten a costearse el procedimiento de micropigmentación de areola postmastectomía ya que, actualmente, no está amparado por el Sistema Sanitario Público español. Es crucial, también, que los médicos y cirujanos informen de manera proactiva sobre las posibilidades que existen entorno a la micropigmentación después de una mastectomía.

 

El hecho de que no se lleve a cabo esta reconstrucción puede tener consecuencias emocionales de por vida, además de estéticas, para las pacientes que han superado este tipo de cáncer, ya que verse de alguna forma “incompletas” día tras día, puede ser un impedimento para superar completamente la enfermedad en todas sus vertientes.

Referencias

  1. Las cifras del cáncer en España 2018.
  2. Micropigmentación en pacientes con cáncer.
  3. García, MAL et al. Micropigmentación. Pinceladas de autoestima tras el cáncer de mama. Revista de enfermería 2015;49:44-49.
  4. Entrevista micropigmentación Maribel Franco Tratamiento Oncológico. La Vanguardia
  5. Micropigmentación de areola y pezón. Infosalus
  6. Micropigmentación reconstructiva y Cáncer. Cancerbeauty
  7. Páramo AA, et al. RES0276 Micropigmentación del complejo areola pezón. 3er Congreso Español de la Mama 2017 (Abstract)

 

Cambios en la imagen corporal, cómo mejorar la autoestima

La imagen corporal es la representación mental que cada persona tiene sobre su propio aspecto físico y como se siente con su propio cuerpo.

 

¿Como puede afectar el cáncer a mi imagen corporal?

 

Las transformaciones físicas y cambios en la imagen corporal como por ejemplo la alopecia, cicatrices o la supresión de algún miembro son algunos de los problemas derivados del cáncer y de sus tratamientos. Estas alteraciones de la propia imagen pueden suponer un trastorno per a las personas que han sufrido un cáncer, por la magnitud de los cambios o por el hecho de no poder adaptarse, sin poder evitar compararse con el aspecto físico previo al tratamiento. Algunas personas pueden sentir como si su cuerpo no les perteneciera, como el consecuente impacto que este hecho puede ejercer en la calidad de vida y autoestima, pudiendo llegar a alterar el estado anímico y generar malestar emocional.

 

 

Cada persona reacciona de forma diferente ante los cambios corporales: a algunas personas les cuesta mucho aceptar los cambios físicos, mientras que por otras no suponen grandes cambios en su personalidad ni en su estilo de vida. Sin embargo, generalmente suponen cierta fuente de malestar y están asociados a un proceso de adaptación, ya que no es posible revertir las alteraciones físicas secundarias al tratamiento, aunque en algunos casos sí que existen algunas técnicas de cirugía estética y reparadora capaces de reconstruir parte de las zonas dañadas, o tratamientos de estética oncológica que permiten paliar sus efectos.

 

Sea como sea, se puede recurrir a diferentes estrategias para mejorar la autoestima. A rasgos generales, hay que centrar los esfuerzos en mejorar como se siente cada persona en su propia piel, en facilitar la adaptación a los cambios funcionales que ha supuesto el tratamiento, restando importancia al aspecto que tenga en sí, o a lo que puedan pensar terceras personas.

 

¿Cómo mejorar la autoestima?

 

Conocer con antelación los cambios que se pueden producir después del cáncer puede disminuir la ansiedad, aumentar la percepción de control y facilitar la adaptación.

 

Después de superar un cáncer, hay personas que pierden interés en hacer actividades de ocio, en las relaciones sociales, sexuales y de pareja, o hasta pueden presentar un estado ansioso o depresivo. Para poder mejorar la autoestima y aumentar la confianza en uno mismo es importante intentar aceptar los cambios funcionales, así como la nueva imagen corporal. Frecuentemente se considera que este proceso de adaptación comprende las diferentes fases del duelo. A lo largo de las diferentes etapas puede resultar útil expresar emociones de frustración, decepción, desesperanza o angustia, para ayudar a mitigar el dolor psíquico.

 

Para conseguir sentirse mejor con uno mismo, se pueden tomar pequeñas medidas para mejorar la autoestima, como tratar de pensar que el cuerpo solo es una pequeña parte de uno mismo. Hay muchas otras facetas que no van a cambiar dejando de lado los cambios de imagen, como la personalidad, las aptitudes, conocimientos, habilidades, etc.

 

Aun así, a veces estos problemas de autoestima e imagen corporal negativa no se pueden superar sin ayuda, y pueden tener un gran impacto en las vidas de las personas que las sufren. Por este motivo, hablar a menudo con una persona de confianza, como un familiar o amigo, sobre los sentimientos que se tienen es un buen inicio y puede ayudar a sentirse mejor. Independientemente de la magnitud de los cambios que se experimentan, la ayuda psicológica puede resultar beneficiosa, especialmente en aquellos casos en que la percepción de uno mismo altera las actividades del día a día. También cabe mencionar que hay muchos grupos de apoyo, como los de las entidades Juntos contra el cáncer, que ofrecen orientación y ayuda psicológica a las personas que han superado un cáncer, buscando bienestar y la calidad de vida emocional y psicológica de estos y de sus familiares.

 

Pequeños consejos

 

La capacidad de superación delante de una adversidad de este tipo muchas veces hace ver la vida desde otra perspectiva, intentando aprovecharla al máximo en todos los sentidos. El hecho de cuidar de uno mismo, tanto desde una perspectiva de salud, nutricional, emocional o incluso estética, puede devenir una forma para reprender la confianza en uno mismo y empezar a sentirse bien con su propio cuerpo de nuevo.

 

Hay algunos cambios físicos se escapan del control y no se pueden cambiar. A pesar de que la repercusión que estos pueden tener en la autoestima, la percepción de uno mismo y las actividades cuotidianas, resulta fundamental aprender a quererse a uno mismo, aceptarse tal y como es, con las limitaciones, pero también con todas las virtudes, ya que la aceptación es la base de la seguridad, la confianza, el amor y la autoestima.

 


Referencias

Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Cáncer e imagen: el duelo corporal.

Rosenberg SM, Tamimi RM, Gelber S, Ruddy KJ, Kereakoglow S, Borges VF, Come SE, Schapira L, Winer EP, Partridge AH. Body image in recently diagnosed young women with early breast cancer. Psychooncology. 2013 Aug;22(8):1849-55.

Lozano-Arrazola A, Cupil-Rodríguez AL, Alvarado-Aguilar S, Granados-García M. Impacto psicológico en la imagen corporal de pacientes con cáncer de cabeza y cuello sometidos a cirugías deformantes. Gamo 2011;10(3):156-61.