Journaling: escribir para reconectar a través de las palabras

Después del cáncer, reconectar con uno mismo es una parte esencial del proceso de recuperación. Más allá de los efectos físicos, la enfermedad puede dejar una huella emocional profunda, a menudo difícil de expresar con palabras. En este contexto, el journaling —la práctica de escribir de forma regular— puede convertirse en una herramienta valiosa para dar salida a las emociones, liberar tensiones y comprender mejor lo vivido.

Escribir permite poner orden en los pensamientos, transformar la vulnerabilidad en fortaleza y convertir la experiencia de la enfermedad en una oportunidad de crecimiento personal. No se trata de escribir bien ni de crear textos elaborados, sino de ofrecerse un espacio propio, íntimo y seguro donde escucharse y expresarse libremente.

¿Qué es el journaling y por qué puede ayudar después del cáncer?

El journaling consiste en escribir de manera regular y libre sobre pensamientos, emociones y vivencias personales. A diferencia de otras formas de escritura, como el diario íntimo clásico o la escritura creativa, el journaling no busca un resultado estético ni una narración ordenada. Tampoco pretende “escribir bien”, sino escribir con honestidad, sin filtros ni juicios.

Después de un proceso oncológico, algunas personas pueden sentir la necesidad de poner palabras a lo vivido. Por ello, esta práctica puede ser especialmente útil. El cáncer suele implicar cambios físicos y emocionales importantes, así como una vivencia intensa que no siempre es fácil de compartir con el entorno. Puede haber momentos de silencio, de cansancio emocional o de sensación de que los demás no terminan de entender todo lo que se ha vivido.

En este sentido, la escritura se convierte en un espacio seguro: no hay normas, ni expectativas, ni miradas externas. El cuaderno puede acoger todo aquello que cuesta decir en voz alta, ofreciendo un lugar donde las emociones tienen cabida tal y como son.

Beneficios del journaling para la gestión emocional después de la enfermedad

Diversos estudios han mostrado que la escritura expresiva puede tener beneficios tanto emocionales como físicos. En el contexto del cáncer, el journaling puede ayudar a gestionar mejor el impacto emocional del proceso vivido.

Uno de los principales beneficios es la posibilidad de expresar emociones a menudo reprimidas. El miedo a la recaída, la incertidumbre, la rabia, la tristeza o el cansancio emocional son sentimientos habituales después del tratamiento. Escribir permite darles forma y nombre, lo que a menudo alivia la carga emocional.

Además, el journaling puede contribuir a reducir el estrés y la ansiedad. Poner por escrito los pensamientos repetitivos ayuda a ordenarlos y a tomar distancia de aquellas preocupaciones que a menudo se quedan “dentro” y ocupan mucho espacio mental.

La escritura también puede mejorar la sensación de control. Durante el cáncer, muchas decisiones dependen del sistema sanitario y de los tratamientos, lo que puede generar una sensación de pérdida de control sobre la propia vida. Escribir es una forma de recuperar una voz propia y de reconectar con las propias necesidades y deseos.

Por otro lado, el journaling favorece la autoaceptación. Escribir sin filtros permite validar lo que se siente, sin culpa ni exigencia, y reconocer que todas las emociones forman parte del proceso de recuperación.

Escribir para integrar la experiencia vivida

El cáncer es una experiencia vital que puede dejar una huella profunda. El journaling puede ayudar a dar sentido a este proceso y a integrarlo dentro de la propia historia personal.

A través de la escritura, es posible revisar el camino recorrido, reconocer todo aquello que se ha afrontado e integrado, e incorporar la enfermedad como una parte de la vida, pero no como la única identidad. Escribir permite pasar del “qué me ha pasado” al “qué he aprendido”, abriendo la puerta a una mirada más amplia sobre la experiencia.

Este proceso puede ayudar a identificar cambios en las prioridades, a descubrir fortalezas personales que quizá no se conocían y a construir una nueva forma de mirar al futuro. Para muchas personas, escribir también es una manera de cerrar etapas y de abrir otras nuevas, con mayor conciencia y autoconocimiento.

Ejercicios prácticos para empezar a escribir sin miedo

HIniciarse en el journaling no requiere experiencia previa ni habilidades especiales. Lo importante es encontrar una forma propia de empezar, sin presión. Una opción sencilla es la escritura libre durante cinco o diez minutos. Consiste en escribir sin pensar demasiado, sin corregir ni releer, dejando fluir los pensamientos tal y como vienen.

También pueden ayudar las frases de inicio, como, por ejemplo:

  • “Hoy me siento…”
  • “Lo que más me ha costado de este proceso ha sido…”
  • “Algo que he descubierto sobre mí…”

Otro ejercicio útil es escribir cartas que no hace falta enviar: a uno mismo antes o después del cáncer, al propio cuerpo o incluso a la enfermedad. Este tipo de escritura puede ayudar a expresar emociones pendientes y a cerrar ciclos.

Por último, hacer listas puede ser una forma accesible de empezar: cosas que han ayudado durante el proceso, pequeños logros del día a día o momentos de gratitud. El mensaje clave es que no es necesario escribir cada día ni “hacerlo bien”; cada persona puede encontrar su ritmo y su manera.

Autoconocimiento y expresión emocional como parte de la recuperación

La recuperación después del cáncer va más allá del cuerpo. Incluye también la esfera emocional y personal, y requiere tiempo, paciencia y herramientas que ayuden a reconectar con uno mismo.

El journaling puede ser una herramienta complementaria a otros apoyos, como el acompañamiento psicológico, los grupos de apoyo o la red social y familiar. Escribir no sustituye estos recursos, pero puede reforzarlos y favorecer un proceso de recuperación más consciente.

Entendido como un acto de autocuidado y respeto hacia uno mismo, escribir puede convertirse en un espacio de encuentro interior. Cada palabra escrita es una forma de reconectar, de escucharse y de avanzar, paso a paso, en el camino de la recuperación.

Referencias

  1. Cancer Care. Healing with words: journaling and reflecting throughout treatment.
  2. Oncology Nurse Advisor. Books, movies, and journaling aid coping during, after cancer treatment.
  3. Cancer GO. Journaling during cancer.
  4. Baikie, K. A., & Wilhelm, K. (2005). Emotional and physical health benefits of expressive writing. Advances in Psychiatric Treatment.
  5. Smyth, J. M. (1998). Written emotional expression: effect sizes, outcome types, and moderating variables. Journal of Consulting and Clinical Psychology.
  6. Roche Pacientes. El poder liberador de la escritura.
  7. Fundación Kãlida. Escritura y cáncer: ¿Cómo te puede ayudar?

Dieta antiinflamatoria para cuidar la salud después del cáncer

Después de superar un cáncer, muchas personas buscan maneras de cuidar su salud y sentirse mejor en el día a día. La alimentación es uno de los pilares del estilo de vida saludable y puede contribuir a mejorar el bienestar general, la energía y la calidad de vida a largo plazo.

En este contexto, a menudo se habla de la dieta antiinflamatoria. Este concepto no hace referencia a una alimentación específica ni a una pauta terapéutica, sino a un patrón alimentario saludable, alineado con las recomendaciones de las principales organizaciones internacionales, que puede ayudar a reducir o retardar procesos inflamatorios crónicos y a cuidar la salud después de los tratamientos oncológicos.

 

¿Qué es la inflamación y qué quiere decir alimentación antiinflamatoria?

La inflamación es una respuesta natural del cuerpo ante una infección, una lesión o una agresión externa. Esta inflamación aguda (de respuesta inmediata y de corta duración) es necesaria y forma parte de los mecanismos de defensa del organismo.

El problema aparece cuando la inflamación se mantiene de manera continuada en el tiempo, en forma de inflamación crónica de bajo grado. Este tipo de inflamación se ha relacionado con varias enfermedades crónicas y puede estar influenciada por diferentes factores del estilo de vida, como la actividad física, el descanso y la alimentación.

Cuando hablamos de dieta antiinflamatoria, nos referimos a un patrón alimentario que:

  • prioriza alimentos frescos y poco procesados,
  • favorece el consumo de alimentos de origen vegetal,
  • utiliza grasas saludables,
  • y limita el consumo de alimentos ultraprocesados, azúcares añadidos y carnes procesadas.

Este enfoque es coherente con la dieta mediterránea y con las recomendaciones generales de salud para las personas que han superado un cáncer.

 

¿Qué dice la evidencia científica?

En los últimos años, diferentes estudios han analizado la relación entre el potencial inflamatorio de la dieta y la salud de las personas que han superado un cáncer. Algunas investigaciones han observado que seguir una dieta con un menor potencial inflamatorio se asocia con mejores resultados de salud global, como una mejor supervivencia general.

Es importante destacar que la mayor parte de estos datos provienen de estudios observacionales, es decir, estudios donde solo se observan y se analizan datos sin intervenir ni modificar el comportamiento de las personas. Esto quiere decir que no se puede establecer una relación directa de causa y efecto, ni afirmar que una dieta antiinflamatoria prevenga recidivas, sustituya los tratamientos médicos o se aplique igualmente en todos los tipos de cáncer.

Aun así, las principales organizaciones internacionales, como el World Cancer Research Fund o el American Cancer Society, coinciden en recomendar que personas que han superado un cáncer adopten un patrón alimentario saludable, equilibrado y sostenible, similar a lo que se considera una dieta antiinflamatoria.

 

Dieta antiinflamatoria en la práctica

Adoptar una dieta antiinflamatoria no implica seguir normes estrictas, sino hacer elecciones cotidianas que, en conjunto, favorezcan la salud.

Alimentos que se recomienda priorizar

  • Verduras y hortalizas variadas, mejor de diferentes colores para favorecer la diversidad de nutrientes como vitaminas y antioxidantes.
  • Fruta entera, es decir, no en forma de zumo. Ingerir la fruta entera aporta beneficios como el aumento de la fibra, que regula la absorción de los azúcares y mejora el control glucémico. Además, aumenta la sensación de saciedad y reduce el riesgo de consumo excesivo de azúcares libres.
  • Legumbres, como lentejas, garbanzos o judías, que también aportan fibra, son una fuente de proteína de origen vegetal, bajas en grasas poco saludables y ricas en antioxidantes y micronutrientes.
  • Cereales integrales, como la pasta, el pan y el arroz integrales, la avena o la quinoa.
  • Aceite de oliva virgen extra como grasa principal, y otras grasas de origen vegetal (como las de los frutos secos y semillas) ricas en ácidos grasos insaturados que juegan un papel importante al modular la inflamación.
  • Frutos secos, como nueces, almendras o anacardos, y semillas como las de chía o lino.
  • Pescado y marisco, especialmente el pescado azul, como sardinas, boquerones, trucha, caballa o salmón, entre otros.
  • Otras proteínas animales como las carnes blancas de pollo o pavo, y también de conejo.

Alimentos que se recomienda limitar

  • Carnes procesadas, como embutidos, y otros productos como hamburguesas industriales o patés.
  • Consumo elevado (más de 2-3 raciones por semana) de carne roja, como la carne de ternera, cordero, cerdo o caballo.
  • Bebidas azucaradas, como los refrescos, bebidas energéticas, zumos con azúcares añadidos, batidos o infusiones comerciales.
  • Bollería, galletas, pasteles y dulces habituales.
  • Alimentos ultraprocesados ricos en azúcares, sal y grasas de baja calidad, como los cereales azucarados, la comida rápida (fast food), los lácteos industriales azucarados o los ‘snacks’ salados y fritos.
  • Bebidas alcohólicas.

Además, se recomienda que el agua sea la bebida principal para estar bien hidratado, y que los platos se organicen repartiendo las porciones de acuerdo con el llamado ‘Plato de Harvard’:

  • La mitad del plato con frutas y verduras de diferentes colores, que aporten fibra, vitaminas y antioxidantes.
  • Un cuarto del plato con proteínas saludables, priorizando las mencionadas anteriormente.
  • El último cuarto del plato con cereales integrales.
  • Pequeñas cantidades de grasas saludables, como el aceite de oliva, los frutos secos o las semillas.

El objetivo es construir una alimentación basada en alimentos poco procesados, adaptada a los gustos y a las necesidades de cada persona.

Técnicas culinarias recomendables

La manera de cocinar también influye en la calidad de la alimentación. Algunas recomendaciones generales son:

  • Priorizar técnicas de cocción suaves, como el vapor, el cocido, el horno o los guisos.
  • Limitar los fritos frecuentes.
  • Utilizar hierbas aromáticas y especias para potenciar el sabor y reducir el exceso de sal.
  • Priorizar platos sencillos y cocinados en casa siempre que sea posible.

Estas estrategias ayudan a mantener el valor nutricional de los alimentos y a seguir una alimentación saludable de manera sostenida.

Relación entre la dieta antinflamatoria y la salud digestiva

Muchas personas que han superado un cáncer pueden presentar cambios o molestias digestivas derivadas de los tratamientos o del propio cáncer. En general, una alimentación rica en alimentos de origen vegetal y fibra puede contribuir a la mejora de la salud intestinal.

Aun así, no todas las personas toleran igual este tipo de alimentación. Por este motivo, es importante:

  • introducir los cambios de manera progresiva,
  • adaptar los alimentos, las cantidades y las texturas según la tolerancia individual,
  • y tener en cuenta las recomendaciones específicas en caso de secuelas digestivas.

Ante síntomas persistentes o dudas, es recomendable consultar con profesionales de la salud especializados.

 

Referencias

 

 

 

Canciones que celebran la vida: la recuperación del càncer en la música

La música es una poderosa herramienta de expresión que ha acompañado a muchas personas en su proceso de recuperación después del cáncer. Algunos artistas que han vivido esta enfermedad han plasmado sus emociones en canciones que reflejan el miedo, la esperanza y la superación, convirtiéndolas en himnos nacionales e internacionales. En este artículo, analizaremos cómo muestran el proceso en las letras, y hablaremos también de otros artistas comprometidos con la causa contra el cáncer.

 

La música como herramienta de expresión de las emociones en el proceso de recuperación del cáncer

La música tiene un impacto profundo en las emociones. Durante y después del cáncer, las melodías pueden ayudar a expresar sentimientos complejos como la incertidumbre, la tristeza, la fuerza o la esperanza. Muchas personas encuentran en la música un espacio seguro donde liberar sus emociones, facilitando así su proceso de recuperación. Conectar con las canciones hace que las personas se sientan acompañadas y proporciona alivio en los momentos más difíciles.

 

Además del impacto emocional, diversos estudios han demostrado que la música tiene beneficios terapéuticos tanto físicos como psicológicos. En el ámbito clínico, la musicoterapia se ha utilizado para reducir el estrés, la ansiedad y el dolor en pacientes oncológicos.

Muchos artistas diagnosticados con cáncer han encontrado en la música un vehículo para expresar su experiencia y compartir su proceso de recuperación con el mundo. Ejemplos de esto son:

 

  • Kylie Minogue: fue diagnosticada de cáncer de mama en 2005. Sus canciones «No More Rain» y «Flower» reflejan su proceso durante la enfermedad.
    • «No More Rain» transmite una sensación de liberación y renacimiento, utilizando la metáfora de la lluvia que cesa para simbolizar el fin de una etapa difícil. El estribillo de la canción, con su «oleada de amor» y «colores del arco iris», representa una transformación emocional. La alusión a «otro día» y «una segunda oportunidad» refuerza la idea de que siempre es posible volver a empezar.
    • Por otro lado, «Flower» es una reflexión sobre la fragilidad de la vida y la incertidumbre del futuro. La canción se concibe como una carta a un hijo que quizás nunca llegará a tener, evocando la sensación de estar en un equilibrio delicado entre la vida y la posibilidad de la muerte.

 

  • Anastacia: se enfrentó al cáncer de mama en dos ocasiones. En sus canciones «Heavy On My Heart» y «Sick And Tired«, plasmó la lucha emocional que vivió durante su enfermedad.
    • «Heavy On My Heart» simboliza el peso emocional de la enfermedad y el deseo de liberación. A través de metáforas como un violín sin cuerdas y un lienzo que canta canciones del pasado, la letra evoca una sensación de pérdida y nostalgia. La repetición de «heavy on my heart» refuerza la carga emocional constante y la necesidad de encontrar alivio y paz.
    • Por otro lado, «Sick And Tired» representa la frustración y el agotamiento de enfrentarse repetidamente a los desafíos de la enfermedad. La letra expresa un cansancio profundo y una necesidad de cambio, además de incorporar frases como «floating on air» para simbolizar la sensación de alivio y libertad.

 

  • Melissa Etheridge: la artista norteamericana superó el cáncer de mama que le diagnosticaron durante una de sus giras, y decidió no esconderse de la vida pública y mostrar los cambios físicos de su proceso de tratamiento y recuperación.
    • I Run For Life’: esta canción la escribió a petición de la compañía de coches Ford por el motivo de una campaña de concienciación del cáncer, y rápidamente se convirtió en un himno para las personas que han superado la enfermedad.

 

Canciones que se han convertido en himnos de la causa contra el cáncer

Algunas canciones han transcendido su carácter personal para convertirse en auténticos himnos de apoyo y concienciación sobre el cáncer:

 

  • «Eso que tú me das» (Jarabe de Palo): esta canción, publicada poco antes de la muerte de Pau Donés, es una emotiva carta de gratitud en la vida y a las personas que lo rodearon. A través de una melodía optimista y una letra sencilla, pero profunda, el líder de Jarabe de Palo transmite la importancia de valorar cada momento y agradecer las experiencias vividas, convirtiéndola en un mensaje de despedida lleno de amor y positivismo.

 

  • «Vivir» (Rozalén con Estopa): creada para la iniciativa solidaria Por Ellas en apoyo a la causa contra el cáncer, esta canción se ha convertido en un símbolo de fuerza y aliento para aquellos que afrontan la enfermedad.

 

  • «Som guerrers» (Porta): un grito de esperanza y resistencia, un himno que recuerda que la valentía y la determinación son esenciales para superar cualquier adversidad.

 

  • “Color esperanza” (Diego Torres): a pesar de que esta canción la compuso el artista Coti en un momento personal trascendental no relacionado con el cáncer, el canto a la esperanza de la letra la ha convertido en un himno reconocido en todo el mundo y representativo no solo de la enfermedad, sino también otros momentos de crisis como la pandemia de la covid, en 2020.

 

  • «Soy» (Vanesa Martín): himno de empoderamiento y resiliencia. Vanesa Martín nos ofrece una composición que habla de la identidad, la fortaleza y la capacidad de reinventarse después de momentos difíciles. Con una letra que transmite superación y una melodía envolvente, esta canción ha sido una fuente de inspiración para muchas personas en situaciones de adversidad.

 

  • «Dando la cara por ti» (Himne de l’AECC): representa la solidaridad y el apoyo a aquellos que se enfrentan al cáncer. Interpretada por varios artistas, la canción forma parte de una iniciativa de la AECC para visibilizar la importancia del acompañamiento y el apoyo social en el proceso de la enfermedad. Su mensaje refuerza la idea de que nadie tiene que afrontar el cáncer en soledad.

 

  • «Compta amb mi» (Txarango): una declaración de apoyo incondicional, una melodía cargada de metáforas poéticas que transmiten compañía, consuelo y la promesa de estar en los momentos más difíciles.

 

  • «Y a ti nadie te quiere» (Conchita, Julia Medina y Paula Mattheus): este tema forma parte de una campaña solidaria reciente que apoya la investigación y el acompañamiento emocional de los pacientes con cáncer. Su letra aborda el sentimiento de vulnerabilidad y la importancia del apoyo en los momentos más difíciles.

 

  • “Just Stand Up!”: en esta canción, las cantantes Mariah Carey, Beyoncé, Mary J. Blige, Rihanna, Fergie, Sheryl Crow, Melissa Etheridge, Natasha Bedingfield, Miley Cyrus, Leona Lewis, Carrie Underwood, Keyshia Cole, LeAnn Rimes, Ashanti y Ciara, se unieron en la iniciativa ‘Stand Up To Cancer’ para recaudar fondos para el cáncer de mama. La retransmisión de la actuación recaudó cerca de 100 millones de dólares.

 

  • “Coming Out Of The Dark”: esta canción de Gloria Estefan habla de su recuperación del accidente de tráfico en el que casi pierde la vida. Su marido, durante uno de los traslados en helicóptero al hospital de la cantante, vio un rayo de sol en medio de la oscuridad y escribió en un papel la metáfora de estar saliendo de ella. La canción está dedicada a todas las personas a su alrededor, para expresar cómo de importantes son para ella. A pesar de no ser una canción dedicada especialmente al cáncer, el mensaje que transmite sirve para las personas que superan cualquier tipo de enfermedad o situación adversa.

 

Artistas comprometidos con la causa

Muchos artistas han utilizado su talento y su visibilidad para apoyar a iniciativas, recaudar fondos y transmitir mensajes de esperanza a través de sus canciones y participaciones en acontecimientos benéficos. A continuación, destacamos algunos de los más comprometidos con esta causa:

 

  • Pau Donés (Jarabe de Palo): su historia es un testimonio de lucha y resiliencia. Diagnosticado con cáncer en 2015, utilizó su música para hablar sobre la vida, la gratitud y la importancia de aprovechar cada momento. Su último álbum, Tragas o escupes, lanzado pocos meses antes de su muerte en 2020, es una obra llena de mensajes de amor y aceptación.

 

  • Rozalén: ha demostrado en múltiples ocasiones su compromiso con la causa. Desde su participación en Cadena100 Por Ellas, un evento solidario dedicado a recaudar fondo para la investigación del cáncer de mama, hasta la composición de canciones que abordan el valor de la vida y la superación personal.

 

  • Estopa, Macaco i Pablo López: estos artistas han colaborado activamente en varias iniciativas solidarias. Han participado en conciertos benéficos, campañas de sensibilización y proyectos como La Marató de TV3, un acontecimiento anual dedicado a la recaudación de fondos para la investigación de enfermedades graves, incluyendo el cáncer. Su música y su implicación han ayudado a dar visibilidad al compromiso contra la enfermedad y a fomentar el apoyo a los afectados.

 

  • Chambao: la banda liderada por La Mari, diagnosticada con cáncer de mama a los 30 años, ha utilizado su música para transmitir mensajes de superación y esperanza. Su experiencia personal con la enfermedad ha convertido La Mari en una referente para muchas personas que atraviesan un proceso similar.

 

  • Sau30: con la canción “Saludant els àngels”, esta banda ha dado voz a la campaña «Pebrots contra el càncer» en Cataluña. La pieza, impulsada por la FECEC, se ha convertido en un símbolo de apoyo y solidaridad, mostrando cómo la música puede servir de puente entre los pacientes, sus familias y la sociedad.

 

Estos artistas, con sus canciones y su implicación en causas solidarias, han demostrado que la música es mucho más que entretenimiento: es una fuente de apoyo, un medio para sensibilizar y una herramienta poderosa para transmitir esperanza a aquellos que más lo necesitan.

Playlist

 

Referencias

 

  1. Cadena100 ‘Por Ellas’
  2. ‘Eso que tú me das’
  3. La música disminuye la ansiedad en los enfermos de cáncer
  4. Canciones llenas de fuerza y positivismo
  5. Las frases más inspiradoras de siete canciones de apoyo en la lucha contra el cáncer de mama
  6. Rozalén en la historia de Cadena100 ’Por Ellas’
  7. Significado de las letras: No More Rain; Flower; Heavy On My Heart; Sick And Tired
  8.  https://www.letras.com/anastacia/92769/significado.html.
  9. La historia de ‘Color esperanza’
  10. Saludant els àngels’ de Sau30 és la nova banda sonora de la lluita contra el càncer 
  11. ‘Living my truth Melissa Etheridge’ 
  12. ‘Rock Icon’s Musical Talent Shines Through Cancer Journey’
  13. ‘Just Stand Up!’
  14. ‘Coming Out Of The Dark’

Cómo establecer rutinas saludables para volver a la normalidad

La importancia de las rutinas después del cáncer para la recuperación y la sensación de normalidad

Las rutinas son las costumbres de hacer ciertas cosas de una manera más o menos automática. Es decir, son los hábitos que adquirimos por la práctica repetida de actividades en la vida diaria, como por ejemplo los horarios que seguimos o las actividades que hacemos. Las rutinas son importantes a lo largo de la vida, pero lo son todavía más para las personas que han superado un cáncer.

Algunos de los motivos por los cuales las rutinas pueden contribuir a restaurar el equilibrio físico y emocional después del cáncer son que estructurar los días ayuda a reducir el estrés y la incertidumbre y, también, que dan sensación de control y seguridad sobre la vida diaria. Además, favorecen la adherencia de los hábitos saludables, cosa que es importante si se tienen que hacer cambios en la vida cotidiana, como, por ejemplo, aumentar la actividad física.

En este artículo, repasaremos cómo una rutina puede ayudar en la vida después del cáncer y de qué manera empezar a establecerla y a mantenerla en el tiempo, para que sea una aliada que ayude a fortalecer la confianza y la autoestima.

 

Cómo crear una rutina personalizada saludable, incluyendo ejercicio, alimentación y descanso

Tener una rutina es importante en el proceso de recuperación. Algunos de los elementos clave que se recomienda incluir en una rutina saludable son el ejercicio físico adaptado, la alimentación equilibrada y el buen descanso, por los beneficios demostrados que tienen sobre los pacientes.

No obstante, lo más importante a la hora de establecer una, es que sea efectiva. Es decir, que la persona sea capaz de mantener los hábitos en el tiempo e incorporarlos realmente a su vida diaria. Por eso, cuando se trata de cambiar varios factores de la vida cotidiana se recomienda hacer los cambios de manera progresiva, para evitar el agotamiento y la falta de continuidad. Así, en el caso de la práctica de actividad física, se podría empezar incorporando primero un día de ejercicio y un segundo al cabo de dos semanas. Además, es importante que cada persona adapte la rutina según sus preferencias, puesto que habrá gente que preferirá levantarse pronto; y otra, que será más productiva por la tarde.

Los profesionales del equipo médico pueden asesorar a la hora de empezar a incorporar los cambios, ya que son los que mejor conocen la historia de cada paciente y sus necesidades físicas y emocionales. Igualmente, los recursos que ofrecen algunas entidades pueden ser de gran ayuda en el proceso de integración de los cambios y la adquisición de nuevos hábitos. Algunas iniciativas, como por ejemplo Rutinoterapia, acompañan durante todo el proceso con talleres y cursos en línea para ayudar a las personas a sentirse mejor durante el cambio.

También, para los más aficionados en las tecnologías existen aplicaciones móviles y herramientas digitales que permiten registrar las rutinas. Algunas de estas aplicaciones son como un juego, donde lograr los objetivos fijados da puntos y premios que pueden ser una fuente de motivación.

 

 

Consejos para mantener rutinas en momentos difíciles

A pesar de que las rutinas, la constancia y la continuidad son importantes, en momentos difíciles puede ser complicado mantener la fuerza para cumplirlas. Es entonces, cuando es importante tener en cuenta algunos factores que ayudan a mantenerlas:

 

  • Ser flexibles: incluso siguiendo una rutina, la flexibilidad es clave para garantizar la continuidad. Es fundamental poder ajustarla a las necesidades de cada momento, según el estado físico y emocional.
  • Tener una red de apoyo: mantener la rutina depende también de tener personas alrededor, como familiares, amigos o grupos de apoyo que hagan los cambios al mismo tiempo. Así, en momentos difíciles, estas personas pueden ayudar y motivar a continuar adelante.
  • Dividir los grandes hitos en pequeños pasos: la sensación de progreso es importante para mantener la motivación y la confianza en el cambio. A algunas personas también les puede ser de ayuda hacer un registro de los avances y visualizar su evolución.
  • Recordar el propósito y los beneficios a largo plazo del esfuerzo que se hace.
  • Mantener el equilibrio entre las rutinas diarias y la vida social.

A pesar de que hablar de rutinas puede recordar a las actividades que se hacen por obligación, también es importante reservar tiempo para el ocio. La planificación se hace para tratar de integrar tanto actividades sociales como laborales, con el objetivo de equilibrar el trabajo, el descanso y el ocio. Así, planificar este tiempo es tan importante como destinarlo a otras ocupaciones.

En cuanto a las actividades sociales, se debe considerar que estar socialmente activo no implica tener que participar en todas las actividades que se presenten, sino en aquellas que generen bienestar. Estas pueden ser la práctica de aficiones, disfrutar de tiempo con amigos o familiares, salir a pasear o, simplemente, tener momentos de tranquilidad con o sin compañía.

No obstante, escucharse e identificar cuándo el cuerpo necesita descansar es importante para ajustar la rutina, aumentando el tiempo de descanso o desconexión, incluyendo la desconexión digital para mejorar la calidad del reposo. Así, en semanas más ajetreadas quizás optar por actividades de ocio más relajadas es una buena opción, reservando las actividades más dinámicas para momentos menos demandantes.

Por otro lado, también es fundamental para las personas que han superado un cáncer mantener una buena comunicación con el entorno: manifestar y respetar las necesidades en cada momento para poder disfrutar de un tiempo de calidad.

En definitiva, la planificación y las rutinas son una estrategia para facilitar la vida diaria y la adopción de cambios hacia un estilo de vida más saludable, donde también haya espacio para el descanso y el ocio y que permitan disfrutar mejor del tiempo de calidad.

 


Referencias

 

El papel de la rehabilitación en el cáncer y sus beneficios

Tanto el cáncer como los tratamientos de esta enfermedad pueden originar problemas físicos, cognitivos y de movilidad, que interfieren en la vida diaria, la reincorporación al trabajo o la continuación de los tratamientos. Por ello, los pacientes y las personas que han superado un cáncer se pueden beneficiar de los programas de rehabilitación.

 

La rehabilitación después del cáncer es un proceso que se adapta a las necesidades individuales de cada persona y se centra en mejorar la calidad de vida y recuperar la funcionalidad y la reintegración en sus actividades diarias. En este artículo, repasaremos cuáles pueden ser los beneficios de seguir un programa de rehabilitación, cómo y cuándo se tiene que llevar a cabo y cuáles son los servicios disponibles para las personas que han pasado por un proceso oncológico.

 

  • Beneficios de seguir un programa de rehabilitación

Los objetivos de los programas de rehabilitación del cáncer son diversos, pero están orientados a mantener la salud física y mental de los pacientes antes, durante y después del tratamiento, reduciendo así el impacto negativo que puede tener el cáncer en el día a día y favoreciendo la completa recuperación de la calidad de vida antes del diagnóstico.

 

Por un lado, la rehabilitación busca ayudar a mantener una vida activa durante todo el proceso de la enfermedad, sin tener que renunciar a participar en las tareas de la vida cotidiana, tanto en casa como en el trabajo. Por otro lado, trata de prevenir y reducir los efectos secundarios y las secuelas que pueden quedar después de los tratamientos. De este modo, permite mejorar la calidad de vida de las personas una vez superado o cronificado el cáncer.

 

  • ¿Cuándo se tiene que seguir una rehabilitación?

El momento de iniciar el proceso de rehabilitación puede variar, pero factores como la aparición de problemas de movilidad, dolor o debilidad, o dificultades para pensar con claridad, son determinantes para iniciar un programa de rehabilitación. Identificar estos síntomas es importante porque cuanto antes se inicie el programa, mejor.

 

De hecho, los procesos de rehabilitación a veces empiezan incluso antes de los tratamientos, evaluando la situación de cada persona (estado físico y mental, fuerza, actividad, etc.), y preparando el cuerpo y la mente para prevenir los posibles problemas que puedan surgir de los tratamientos.

 

 

  • Diferentes áreas que puede abordar la rehabilitación

La rehabilitación puede abordar diferentes aspectos relacionados con la salud, no solo física, sino también psicológica y social. Podemos destacar las siguientes áreas:

 

  • Rehabilitación física: hace referencia a los ejercicios para mejorar la fuerza y la capacidad aeróbica, flexibilidad y movilidad que afectan a las tareas cotidianas (vestirse, levantarse, andar, ducharse), y también problemas de deglución, tratamiento de cicatrices, reeducación postural, o drenaje linfático, problemas de salud sexual o de control de esfínteres.
  • Rehabilitación psicológica: se relaciona la intervención psicológica y la psicoterapia necesaria para gestionar el estrés, la ansiedad, y otras emociones que pueden surgir durante y después del tratamiento, así como problemas cognitivos, de memoria y dificultades para pensar con claridad.
  • Rehabilitación nutricional: se refiere al asesoramiento nutricional para recuperar la salud y el bienestar, así como para la integración de hábitos de alimentación saludable.
  • Rehabilitación social: es la ayuda para la reintegración en la vida cotidiana y las relaciones sociales. Incluye aspectos como el acompañamiento en la vuelta al trabajo, la posible adaptación al puesto de trabajo, la tramitación de prestaciones, así como otros factores socioeconómicos que se pueden ver afectados por el diagnóstico y tratamiento.

 

Dado el amplio abanico de aspectos a cubrir por la rehabilitación, son muchos también los especialistas implicados en el proceso: médicos rehabilitadores, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas y psicólogos, entre otros, son los que se encargan de acompañar a los pacientes durante la recuperación.

 

 

  • ¿Qué servicios de rehabilitación hay disponibles?

La rehabilitación está disponible en España, tanto en centros sanitarios públicos como en privados. En primer lugar, los grandes hospitales, como por ejemplo el Hospital Universitario Vall de Hebrón en Barcelona, tienen un servicio específico para pacientes oncológicos que trabaja en coordinación con los diferentes servicios y unidades del hospital y otros centros de salud asociados. Además, existen clínicas especializadas en la rehabilitación de pacientes de cáncer.

 

Por otro lado, asociaciones y entidades como la AECC o la FECEC, ofrecen talleres y sesiones orientados a la rehabilitación desde los diferentes abordajes mencionados anteriormente, como por ejemplo, cursos de pilates, yoga y ejercicio terapéutico. También proporcionan grupos de apoyo y acompañamiento emocional. Algunas de estas entidades también ofrecen sesiones más específicas, dirigidas a grupos concretos de personas, como por ejemplo talleres de prevención del linfedema o de recuperación de la voz para personas laringectomizadas.

 

En definitiva, la rehabilitación ofrece a las personas que pasan por el proceso del cáncer muchas opciones para tratar de mantener su calidad de vida y bienestar, tanto físico como emocional, durante todas las fases de la enfermedad. Estos recursos están disponibles para los pacientes y son una oportunidad para emprender de la mejor forma el camino hacia la recuperación.

 


 

Referencias

 

Alcohol y cáncer

A pesar de que en muchas culturas el consumo de alcohol está amplia y socialmente aceptado, las bebidas alcohólicas tienen un impacto negativo en la salud. En España, por ejemplo, hay mucha tradición de elaboración y consumo de vino. A este se le asocian propiedades beneficiosas por la presencia de antioxidantes como el resveratrol, que está presente en la uva. Sin embargo, el alcohol es nocivo para la salud, y su consumo está directamente relacionado con un incremento en el riesgo de sufrir cáncer.

 

De hecho, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 4% de los diagnósticos de cáncer en el mundo en 2020 se atribuyeron al consumo de bebidas alcohólicas. En este artículo haremos un repaso de la relación que tienen el consumo de alcohol y el cáncer, y el papel que este juega en el riesgo de recaída.

 

Por qué hay relación entre el consumo de alcohol y el aumento de riesgo de padecer cáncer

Los mecanismos por los cuales el alcohol aumenta el riesgo de cáncer son diversos. Por un lado, al metabolizarse, se genera una sustancia denominada acetaldehído, que es tóxica y daña al ADN y las proteínas de las células. Por otro lado, el alcohol aumenta la generación de moléculas oxidantes, que también pueden dañar al ADN, las proteínas y los lípidos (grasas). Además, aumenta la producción de estrógeno, que está relacionada con un mayor riesgo de cáncer de mama, e interfiere en la descomposición y asimilación de nutrientes importantes, como algunas vitaminas, el folato y los carotenos.

 

El consumo de alcohol, pues, puede aumentar hasta un 60% el riesgo de sufrir ciertos tipos de cáncer, como por ejemplo el cáncer de cabeza y cuello (incluyendo boca, faringe y laringe), hígado, esófago, mama y La frecuencia, la cantidad y el tipo de bebidas que se consumen pueden variar el riesgo asociado al consumo de alcohol. De este modo, cuanto mayor es el consumo, mayor es el aumento del riesgo asociado.

 

A pesar de que la reducción del consumo de alcohol reduce también el riesgo de sufrir cáncer al cabo de los años, es posible que este riesgo no se elimine por completo, incluso reduciendo el consumo a cero, dependerá de las cantidades que se hayan consumido a lo largo de la vida. Las cifras estiman que, reduciendo el consumo de cuatro o más bebidas diarias, a una o menos, el riesgo de cáncer de hígado se reduce en un 21%, el colorrectal en un 31%, y el de mama en un 30%.

 

El alcohol y el riesgo de recaída después del cáncer

La recaída o recurrencia es cuando el cáncer vuelve después de un tratamiento. Durante los tratamientos, el consumo de alcohol puede interactuar con los medicamentos y empeorar los efectos secundarios, como por ejemplo úlceras o sequedad bucal, deshidratación o pérdida de nutrientes. Por ello, no se recomienda el consumo de bebidas alcohólicas.

 

Pero, una vez superado un cáncer, no hay una clara evidencia científica del impacto que tiene el consumo de alcohol en el riesgo de recurrencia. Hay estudios que determinan que, en el caso del cáncer de mama, el consumo de alcohol no se relaciona con una supervivencia más baja o riesgo de recaída. No obstante, estos estudios tienen limitaciones puesto que se basan en encuestas donde, quizás por falta de memoria o por el estigma asociado al consumo de alcohol, las personas participantes no informaron adecuadamente de su consumo real.

 

A pesar de esto, otros estudios sí que demuestran que el consumo moderado y excesivo puede incrementar el riesgo de recaída y reducir las tasas de supervivencia, especialmente en los cánceres de cabeza y cuello, hígado, mama (en mujeres) e intestino (en hombres). Además, el riesgo aumenta con la dosis de consumo, que no tendría que superar el de una bebida al día para las mujeres, y dos para los hombres.

 

A pesar de que el efecto del alcohol en la recaída no esté claro, las recomendaciones respecto al consumo después de superar un cáncer son las mismas que para la población en general: cuanto menos, mejor.

 

 

Resumen final y recomendaciones

Ser conscientes de la relación que tienen el alcohol y el cáncer es el primer paso para tratar de minimizar este Además, es importante reflexionar sobre los momentos en los cuales se consumen estas bebidas: ¿es solo en ocasiones especiales o acontecimientos con otras personas? ¿O quizás se compra de manera habitual en casa y se consume diariamente?

 

Evitar el alcohol completamente es la opción más recomendable, puesto que el consumo cero es el único consumo seguro que hay. Sin embargo, en caso de consumir, es importante limitar la cantidad de bebidas, no beber en grandes cantidades ni en exceso, y no hacer excepciones con las bebidas más aceptadas socialmente, como el vino. De este modo, podremos reducir el riesgo asociado al alcohol de sufrir cáncer o de su recurrencia.

 

Además, hay otras pequeñas acciones que pueden reducir el riesgo de sufrirlo y que están en nuestras manos, como por ejemplo seguir un estilo de vida saludable. Esto comporta dejar atrás hábitos como el tabaco e incorporar rutinas como la práctica de actividad física o la mejora de los hábitos alimentarios. En conjunto, el consumo de tabaco y alcohol aumenta considerablemente el riesgo de sufrir cáncer, especialmente los que afectan en la boca, garganta y esófago. Por eso, la recomendación no es solo dejar de consumir alcohol, sino también dejar de fumar.

 

Por el contrario, las personas que siguen un estilo de vida saludable tienen un 18% de riesgo menor de sufrir esta enfermedad. Son personas que practican ejercicio, tienen un peso corporal adecuado, evitan las bebidas azucaradas y la comida rápida, priorizan el consumo de alimentos frescos y vegetales, reducen el consumo de carnes rojas y procesadas, y el consumo de alcohol.

 

En definitiva, tanto antes como después de un cáncer, las recomendaciones para reducir el riesgo de la enfermedad son muy parecidas. Un estilo de vida saludable, que incluya una dieta equilibrada, la práctica de ejercicio físico, y que abandone los hábitos tabáquicos y de consumo de alcohol, ayudará a minimizar el riesgo asociado a estos factores modificables.

 


Referencias

  1. El alcohol y el cáncer
  2. Conciencia sobre la relación entre el consumo de bebidas alcohólicas y el cáncer
  3. El alcohol y el riesgo de cáncer
  4. 5 datos sobre alcohol y cáncer
  5. Evita el consumo de alcohol
  6. ¿Cómo afecta el alcohol a los tratamientos oncológicos?
  7. Alcohol
  8. ¿Por qué se recomienda abandonar el alcohol con cáncer colorrectal?
  9. Código Europeo Contra el cáncer. 12 maneras de reducir el riesgo de cáncer
  10. ¿El consumo de bebidas alcohólicas aumenta el riesgo de recurrencia?
  11. ¿Puedo hacer algo para prevenir la recurrencia del cáncer?
  12. Kwan ML, et al. Alcohol Consumption and Breast Cancer Recurrence and Survival Among Women With Early-Stage Breast Cancer: The Life After Cancer Epidemiology Study. Journal of Clinical Oncology. 2010;28(29). DOI: 10.1200/JCO.2010.29.2730.

 

 

 

 

 

Beneficios de la atención psicooncológica tras haber vivido un cáncer

Haber vivido una enfermedad oncológica tiene un impacto más allá del estado físico, afectando también aspectos emocionales, al ambiente familiar y laboral, y a la calidad de vida. De esta forma, surge la necesidad de adaptarse a la nueva situación de forma sana y de tomar consciencia de la importancia del autocuidado a nivel psicológico.

Es así como nace la psicooncología, cuyo objetivo es el de atender las necesidades psicológicas de la persona que ha tenido una enfermedad oncológica, los familiares que lo necesiten y atender también a los profesionales de los equipos de salud relacionados con la enfermedad. Existen varias alternativas a disposición de las personas que han vivido una situación de este tipo, así como para sus familiares o cuidadores.  Así, encontramos las psicoterapias individualizadas, las psicoterapias grupales, o los grupos de apoyo mutuo. La participación en estos recursos de soporte psicológico no es obligatoria, sin embargo, hay evidencia de que la atención psicooncológica, cuando la persona considera que lo necesita, tiene un efecto casi inmediato en la mejora de la situación emocional.

 

¿Cuándo se debería acudir al psicooncólogo?

El diagnóstico del cáncer es habitualmente un hecho que desestabiliza emocionalmente, y una vez que se ha vivido la experiencia también pueden surgir miedos e inseguridades. La psicooncología se encarga de atender las necesidades a nivel psicológico de la persona afectada en el proceso y evolución de la enfermedad, mejorar el afrontamiento a la misma y repercute en beneficiar la calidad de vida. Acudir a un psicooncólogo puede ser necesario durante el proceso de la enfermedad, pero muy frecuentemente surge la necesidad de acudir en el período de la remisión de la enfermedad, puesto que es cuando se detecta un aumento del malestar emocional, con la afectación del estado de ánimo. Así pues, la intervención psicooncológica puede beneficiar en cualquier momento, tanto a la persona que ha vivido un cáncer como a otros miembros de su familia que puedan necesitarlo.

Algunos centros de salud y hospitales ofrecen este servicio especializado de atención psicológica, pero en caso de no estar disponible,  o no tener acceso a él, hay varias entidades que dan soporte a los interesados, como las organizaciones federadas a la FECEC.

 

¿Cuáles son los beneficios de la psicooncología?

La psicooncología tiene varias funciones que son beneficiosas a lo largo de todo el proceso:

  • Proporcionar herramientas para manejar el dolor y aliviar el malestar emocional.
  • Ayudar a mantener la autoestima, puesto que los tratamientos pueden afectar al aspecto físico.
  • Permitir el desahogo emocional, facilitando la expresión de miedos y preocupaciones por la incertidumbre a volver a padecer la enfermedad.
  • Proporcionar las herramientas psicológicas necesarias para asumir la experiencia, integrarla y lentamente, volver a la normalidad.
  • Promover el soporte sociofamiliar fortaleciendo la comunicación entre los afectados y los familiares.
  • Valorar los criterios para participar en la psicoterapia grupal y los grupos de ayuda mutua.
  • Ayudar a los familiares y cuidadores, fomentando el autocuidado y comprender sus emociones para poder adaptarse de forma saludable a la situación.

 

La psicooncología es importante en todas las fases del cáncer:

La psicooncología está presente en todas las fases de la enfermedad y aborda las necesidades específicas de cada una de ellas para mejorar la calidad de vida. El papel del psicooncólogo en la remisión es particularmente importante, puesto que acompaña en el proceso de vuelta a la normalidad, a la rutina, y se encarga de trabajar los miedos a la recaída.

Las personas que han vivido un cáncer pueden presentar secuelas físicas y psicológicas. Por ello, la intervención psicooncológica juega un papel fundamental ayudando a estas personas a gestionar sus emociones y cómo perciben la vida, contribuyendo a que se sientan mejor consigo mismos e integren de forma adaptativa las viviencias de cada momento.

 

La intervención psicooncológica puede ser individual o grupal.

En la psicoterapia individual, las sesiones se realizan con el psicooncólogo directamente. Las psicoterapias grupales, por otro lado, aunque también están dirigidas por un psicooncólogo, se realizan en grupos de iguales que intentan ser homogéneos.

 

¿Cuál es la diferencia entre la terapia de grupo y los grupos de ayuda mutua (GAM)?

La terapia psicológica de las personas que han vivido un cáncer también ofrece la posibilidad, si se requiere, de asistir a terapias de grupo y a grupos de ayuda mutua.

  • Terapia de grupo:

Las terapias de grupo forman parte de la psicoterapia y ayudan a la adaptación psicosocial de la persona que ha vivido la experiencia de tener un cáncer. Estas terapias se enfocan en fomentar su adaptación y favorecer su crecimiento personal. Un buen momento para iniciar la terapia de grupo es una vez finaliza el tratamiento oncológico, que es el punto de inflexión cuando el control pasa del personal médico a la propia persona.

Las terapias grupales, que pueden ser de varios abordajes psicoterapéuticos distintos, se adaptan a las necesidades de los miembros que lo componen y están guiadas por un psicoterapeuta que dirige las sesiones. Suelen estar divididas en módulos que tratan diferentes temas, ya que se busca un cambio duradero en el afrontamiento de los participantes, favoreciendo la expresión emocional y el aprendizaje interpersonal. Por ello, normalmente, se intenta que el grupo sea homogéneo y que se encuentren en el mismo estadio de la enfermedad.

  • Grupo de ayuda mutua:

A diferencia de las terapias de grupo, los grupos de ayuda mutua no se engloban dentro de la psicoterapia. Estos grupos son un espacio de encuentro y apoyo entre iguales y aunque pueden beneficiar la salud mental de los participantes, no tienen la figura del psicoterapeuta que medie las sesiones de grupo. Los grupos de ayuda mutua se caracterizan porque se gestionan ellos mismos, no tienen diferencias de rol, se expresan los sentimientos y se comparten las experiencias vividas con otras personas en situación similar. Esto permite a los participantes sentirse más comprendidos y acompañados, reduciendo el estrés y la sensación de impotencia.

 

¿Los familiares y cuidadores también pueden usar estos grupos?

La terapia grupal y los grupos de ayuda mutua pretenden mejorar la calidad de vida de las personas que han vivido un cáncer y la de sus familiares, ayudándoles a desarrollar las competencias que les permitan manejar el malestar psicológico asociado a esta situación.

La participación en estos grupos ayuda a familiares y cuidadores a comprender que el cáncer afecta tanto al paciente como al entorno, y da herramientas para aprender a gestionar las emociones durante el proceso o una vez finalizada la enfermedad.

Existen varias entidades federadas a la FECEC, Junts contra el càncer, que proporcionan recursos para la orientación y apoyo psicológico a las personas que comienzan esta nueva etapa tras finalizar el tratamiento contra el cáncer.

 

Asesoramiento y apoyo:

 

Terapia de grupo:

 

Soporte clínico:

 

Terapia sexual y de pareja:

 

Grupos de ayuda mutua:

 

Beneficios de la actividad física después del mieloma múltiple

El mieloma múltiple es un tipo de cáncer de la médula ósea que se caracteriza por el crecimiento anormal de células plasmáticas. Esta enfermedad es relativamente poco común y afecta sobre todo a personas mayores, siendo la media de edad del diagnóstico 65 años, aunque puede aparecer a partir de los 40 años.

 

Las personas que padecen mieloma múltiple pueden experimentar una serie de síntomas, incluyendo fatiga, dolor óseo, anemia, infecciones recurrentes y problemas renales. Uno de los efectos más comunes del mieloma múltiple es la lesión ósea, ya que el crecimiento de células plasmáticas anormales puede debilitar los huesos y aumentar el riesgo de fracturas.

 

Importancia de la actividad física después del mieloma múltiple

La actividad física regular tiene una amplia variedad de beneficios para la salud general de las personas, tanto a nivel físico como mental. Entre los beneficios físicos, se incluyen la mejora de la salud cardiovascular, la reducción del riesgo de enfermedades crónicas, la mejora de la salud ósea y muscular, la reducción del riesgo de obesidad y diabetes, y la mejora de la calidad del sueño. Además, también puede ayudar a reducir el estrés y la ansiedad, mejorar el estado de ánimo y la autoestima, y aumentar la capacidad de concentración y memoria.

 

Históricamente, se creía que el reposo era la mejor opción para los pacientes con enfermedades crónicas como el cáncer. No obstante, en los últimos años numerosos estudios han demostrado que el ejercicio no sólo no es perjudicial en estos casos, sino que incluso puede resultar beneficioso. Así pues, en general, la práctica de ejercicio físico leve o moderado resulta muy recomendable después del tratamiento oncológico.

 

El mieloma múltiple puede limitar la capacidad de una persona para realizar ejercicio físico, sin embargo, existen evidencias que indican que el ejercicio regular es un componente esencial para la recuperación después del mieloma múltiple. Los beneficios de la actividad física en este contexto incluyen la mejora de la salud cardiovascular y ósea, la reducción del riesgo de fracturas óseas, la reducción de la fatiga, el aumento de la fuerza muscular y la mejora físico-funcional del paciente. Además, la actividad física también puede mejorar la calidad de vida del paciente y promover un estilo de vida activo, así como mejorar la tolerancia al tratamiento o la incidencia de ciertos efectos secundarios.

 

 

Principales consejos y precauciones

Aunque el ejercicio físico puede ser muy beneficioso para las personas que han pasado por un mieloma múltiple, es importante tener en cuenta algunos consejos y precauciones para comenzar de manera segura y evitar lesiones o complicaciones. A continuación, se detallan los principales consejos y precauciones para comenzar a realizar actividad física después del mieloma múltiple:

 

  • Consulte con su médico: Es importante que antes de comenzar cualquier actividad física hable con su médico, que le indicará cuándo debe empezar con los ejercicios, además del seguimiento, la evolución, y las repeticiones y tiempo de entrenamiento más adecuados.
  • Comience con ejercicios suaves: Comience con ejercicios de baja intensidad, como caminar, nadar o hacer yoga. A medida que se sienta cómodo, puede aumentar gradualmente la intensidad y la duración.
  • Establezca metas realistas: Establezca metas realistas para su actividad física y progrese gradualmente. Es importante escuchar a su cuerpo y no forzarse demasiado.
  • Haga ejercicio de forma regular: Intente hacer ejercicio regularmente, aunque sea caminar todos los días. Esto puede ayudar a mantenerse motivado y a ver mejoras en la salud con el tiempo.
  • Encuentre un compañero de ejercicios: Encontrar un compañero puede ser útil para mantenerse motivado y hacer que el ejercicio sea más agradable.
  • Escuche a su cuerpo: Si siente dolor o fatiga, sensación de mareo o falta de aire, deténgase y descanse. Escuchar a su cuerpo es fundamental para evitar lesiones y permitir una recuperación efectiva.

 

Por otro lado, uno de los aspectos más importantes que deben recordar las personas que han pasado por un mieloma múltiple a la hora de planear cualquier tipo de ejercicio son sus huesos. Estas personas pueden tener el sistema óseo debilitado y, por tanto, no deberían realizar deportes de contacto o deportes de aventura, para evitar lesiones.

  • En general, los ejercicios aeróbicos suaves y moderados, como caminar, andar en bicicleta, correr, nadar o bailar, son recomendables después del mieloma múltiple para mejorar la resistencia cardiovascular.
  • Además, los ejercicios de fuerza y equilibrio, como levantamiento de pesas, yoga, pilates o taichi, también son muy importantes para aumentar la fuerza muscular y mejorar el equilibrio, lo que puede ser especialmente importante para mejorar la debilidad muscular y la fatiga después del mieloma múltiple.

 

Es muy importante que el plan de ejercicio se ajuste a sus necesidades y condición física y se recomienda supervisión y seguimiento por profesionales de la salud. Por ejemplo, en la plataforma enForMMA podrás consultar diferentes prácticas de ejercicios según el nivel de intensidad (baja, media o alta).

Impacto psicológico

Además de los beneficios fisiológicos, la actividad física regular también puede tener un impacto positivo en la salud mental y emocional de las personas que han superado un cáncer. Varios estudios han demostrado que la actividad física puede mejorar el estado de ánimo, reducir el estrés y la ansiedad, mejorar la calidad del sueño y aumentar la capacidad de concentración y memoria. Por otro lado, la actividad física también puede mejorar la autoestima, y puede ayudar a las personas a conectarse con otros a través de actividades en grupo como deportes de equipo o clases de fitness.

 

En conclusión, la actividad física puede ser beneficiosa para las personas que han superado el mieloma múltiple, siempre y cuando se realice de manera segura y supervisada. Los ejercicios aeróbicos, de fuerza y equilibrio, de flexibilidad y relajación, son algunas de las actividades recomendadas para estas personas. Además, la actividad física también proporciona beneficios psicológicos y psicosociales.

 

Referencias

Diez falsos mitos después del cáncer

A pesar de que hay cada vez más información y recursos disponibles sobre el cáncer, todavía existen muchos mitos acerca de esta enfermedad y sobre cómo es la vida de las personas una vez la superan. Estas confusiones se crean debido a la falta de información o comprensión que surge después del cáncer. Por eso, es importante desmitificar y aclarar estos malentendidos/falsos mitos, para que las personas puedan tener información precisa y tomar decisiones en su vida después de esta enfermedad.

 

A continuación, repasamos algunos de estos mitos y explicamos por qué no son verdad.

 

1. Cuando una persona ha superado un cáncer, su vida vuelve a ser como antes.

Los tratamientos pueden tener efectos secundarios que continúan mucho después de la última administración de quimioterapia o la última sesión de radioterapia, incluso los tratamientos de corta duración pueden provocar cambios permanentes en el organismo. Muchas personas experimentan cambios emocionales y sociales a largo plazo como consecuencia de la transformación que supone sufrir una enfermedad como el cáncer. Después de un proceso oncológico, la transformación y la incorporación de nuevos aprendizajes son fundamentales para adaptarse a la vida después del cáncer, ya que pueden ayudar a la persona a superar los miedos y ansiedad relacionados con el cáncer y a adoptar una nueva perspectiva de vida.  Por lo tanto, para las personas que han superado un cáncer no todo vuelve a ser igual, y deben adaptarse a su “nueva normalidad”.

 

2. Si una persona no presenta ningún síntoma después del tratamiento de cáncer, no tiene la necesidad de realizar controles regulares.

Incluso si no se experimentan síntomas, es importante seguir con los controles regulares establecidos por los profesionales sanitarios, para detectar la recurrencia del cáncer o cualquier efecto tardío del tratamiento. Las recomendaciones sobre el control de seguimiento regular dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer diagnosticado originalmente y los tipos de tratamiento proporcionados. Es fundamental que las personas que hayan pasado por un proceso oncológico sigan los controles médicos que pauta su oncólogo.

 

3. Las mujeres que han superado un cáncer de mama, con el tiempo, podrán dejar de hacerse mamografías.

Las mamografías son una herramienta crucial en la detección temprana de la recurrencia del cáncer de mama. Para las mujeres que lo han superado, se recomienda una mamografía anual, tanto si se ha realizado un tratamiento quirúrgico conservador de la mama como si se ha realizado una reconstrucción en el caso de mastectomía. El control anual se mantendrá a lo largo de toda la vida, porque estas pacientes, a diferencia de la población sana que se somete a mamografías bianuales en las campañas de cribado, tienen una probabilidad de desarrollar una recidiva local o un segundo tumor del 5-10% en los 10 años siguientes al tratamiento.

 

4. Quienes han cronificado el cáncer son héroes.

Dentro del sistema sanitario y en nuestra sociedad, se considera un triunfo el hecho de acabar el tratamiento con éxito y cronificar el cáncer. Lamentablemente, esto contrasta con la realidad en la que se encuentran estas personas al volver a su día a día, no solo por las dificultades externas, sino también por sus sentimientos de desconcierto, angustia, aceptación o frustración ante los cambios físicos o psicológicos. Las personas que han superado un cáncer muchas veces también describen una sensación de desamparo, desprotección y abandono, una vez finalizado el tratamiento, como consecuencia por romper o distanciar el vínculo con el sistema sanitario.

 

5. Las personas que han superado un cáncer infantil tienen una esperanza de vida más corta.

Algunas personas que han superado un cáncer infantil pueden tener un riesgo mayor de desarrollar ciertas condiciones médicas con el tiempo, como tener efectos a largo plazo y cánceres secundarios, pero esto no significa necesariamente que su esperanza de vida sea más corta. En general, las personas que han superado un cáncer infantil y han recibido atención médica adecuada y seguimiento regular tienen una esperanza de vida similar a la de la población general.

 

6. Una mujer que ha superado un cáncer de mama no debería quedarse embarazada.

No hay ninguna evidencia científica de que el riesgo de cáncer aumente si una mujer se queda embarazada después de un cáncer de mama. Como norma general, el embarazo después del cáncer es seguro para la madre y el bebé. A menudo se recomienda esperar un tiempo, entre seis meses y un año después de completar todos los tratamientos contra el cáncer antes de intentar quedarse embarazada, por los posibles efectos adversos del tratamiento. No obstante, no es posible predecir cuándo es el mejor momento para quedarse embarazada después de finalizar el tratamiento, así que se debería consultar con el médico para tomar la mejor decisión para cada caso.

 

7. Las personas que han superado un cáncer tienen que seguir una dieta equilibrada para reducir las probabilidades de recurrencia.

No hay evidencia clara de que una dieta específica o la eliminación de ciertos alimentos pueda prevenir la recurrencia del cáncer. Seguir una dieta equilibrada que incluya frutas, verduras frescas y alimentos integrales siempre es útil para mejorar y mantener la salud general. Sin embargo, los alimentos por sí solos no previenen el cáncer, sino que favorecen una reducción del riesgo de desarrollar cáncer. Como se indica desde el Código Europeo Contra el Cáncer, es posible reducir el riesgo de cáncer, hasta en un 18%, a través de una alimentación sana y el cuidado del peso corporal. Algunos consejos para seguir una dieta equilibrada y saludable son:

 

8. Una persona que ha superado un cáncer no puede hacer ejercicio físico.

El ejercicio físico puede ser beneficioso para muchas personas que han superado un cáncer, incluso los programas de rehabilitación oncológica lo consideran parte fundamental de la atención estándar también durante el tratamiento. Varios estudios sugieren que el ejercicio regular puede ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas y reducir el riesgo de recurrencia del cáncer. El ejercicio puede ayudar a mejorar la fuerza muscular, la capacidad cardiovascular, la función inmunológica y la densidad ósea. Además, el ejercicio también puede ayudar a reducir los niveles de estrés y ansiedad, mejorar el estado de ánimo y mejorar la autoestima.

 

9. Las personas que han superado un cáncer no pueden hacer nada para cambiar cómo se sienten física o emocionalmente.

Aunque puede haber desafíos físicos y emocionales después del cáncer, las personas tienen opciones y recursos disponibles para mejorar su bienestar y calidad de vida, como buscar apoyo de familiares o amigos o cambiar su estilo de vida para mejorar su salud. Por ejemplo, algunos han descrito que superar el cáncer les dio la confianza en uno mismo y la fuerza emocional para crear cambios positivos en sus vidas. Pero tampoco hay que tratar de aparentar tener entusiasmo, es decir, hay que ser sincero con uno mismo y aceptar todos los tipos de emociones en diferentes momentos.

 

10. Una persona con un familiar que haya superado un cáncer tiene más posibilidades de padecerlo.

No necesariamente. Si bien hay ciertos tipos de cáncer que pueden tener un componente genético (del 5 al 10% de los casos) y tener un familiar cercano que ha padecido cáncer puede aumentar ligeramente el riesgo de desarrollar la enfermedad, en la mayoría de los casos el cáncer no es hereditario. El 90-95% de los cánceres restantes son causados por mutaciones que le suceden a la persona durante la vida, como consecuencia natural del envejecimiento y la exposición a factores ambientales.

 

Impacto de los mitos en las personas que han superado un cáncer

 

En conclusión, es importante tener en cuenta que después del cáncer pueden surgir muchos mitos y creencias erróneas que pueden tener un impacto significativo en la vida de las personas que han superado la enfermedad. Estos mitos pueden influir en las decisiones que se toman sobre el cuidado de la salud y pueden generar preocupaciones innecesarias y estrés emocional. Es importante obtener información precisa y actualizada sobre el cáncer y hablar con los profesionales de la salud para aclarar cualquier duda o preocupación.

 

Referencias

 

Support connection – Cancer Survivorship: Myths, Realities, and Moving Forward

Johns Hopkins Medicine – 10 Myths About Breast Cancer Survivorship

Childhood Cancer International – Myths and Misconceptions about Childhood Cancer Survivors

FECEC – Millorar l’experiència dels supervivents de càncer a Catalunya

SEOM – Mitos y realidades en oncología

Match Trial – Mitos sobre el cáncer

FECEC – Buscando el embarazo después del cáncer

Cancer.net – Cáncer de mama: Atención de seguimiento y monitoreo

SEOM – Recomendaciones para el seguimiento de las mujeres supervivientes de cáncer de mama

Código europeo contra el cáncer – 12 formas de reducir el riesgo de cáncer

Blog FECEC – Efectes beneficiosos de l’exercici i nutrició al cervell del pacient amb càncer

AECC – Alimentación y cáncer. Control de peso

AECC – Alimentación sana contra el cáncer

 

Gestión del estrés después del cáncer

El estrés es una reacción normal de nuestro cuerpo a un cambio o desafío. En pequeñas dosis, puede sernos útil para adaptarnos a situaciones que demandan más esfuerzo y dedicación. Este tipo de estrés adaptativo se conoce como “eustrés”. Sin embargo, el estrés excesivo o mantenido durante un largo período de tiempo puede ocasionar problemas de salud, y resultar desadaptativo y disfuncional. Se conoce como “distrés”.

Cuando termina el tratamiento del cáncer, es normal sentirse aliviado y alegre, pero a la vez, pueden aparecer nuevas preocupaciones y miedos que generen un alto nivel de distrés. De hecho, es muy común experimentar malestar emocional relacionado con sentir miedo a que vuelva a aparecer el cáncer. Además, adaptarse a ciertos cambios, como las cicatrices permanentes en el cuerpo, el no poder hacer algunas cosas que antes hacía más fácilmente, o incluso las cicatrices emocionales, puede resultar abrumador para las personas que han pasado por un cáncer y afectar a su calidad de vida.

Efectos del estrés en personas que han superado un cáncer

El estrés puede afectar a 3 niveles distintos:

  • Fisiológico: puede provocar elevación de la tensión arterial, aumento del ritmo cardíaco, elevación del colesterol, cefaleas, lumbalgias, dificultades respiratorias, síntomas gastrointestinales y síntomas dermatológicos.
  • Psicológico: puede producir ansiedad, inseguridad, pensamientos negativos, dificultad para tomar decisiones y concentrarse, irritabilidad y tristeza.
  • Comportamental: puede generar bajo rendimiento, tabaquismo y/o abuso de otras drogas, alteraciones en la alimentación y el descanso, malas relaciones interpersonales y problemas sexuales.

En algunas ocasiones, las personas que han superado un cáncer pueden no conocer estrategias para gestionar el estrés o, en aquellos casos en que sí las tengan, pueden no resultarles del todo funcionales. Ello puede llevar a afrontar la situación adoptando malos hábitos, como fumar, tomar alcohol o volverse más sedentarios, aislarse, y/o desarrollar otros problemas de salud como serían estados de ansiedad y de depresión. Por el contrario, se ha visto que quienes saben manejar el estrés tienden a presentar menor grado de ansiedad y depresión, así como a convivir mejor con aquellos síntomas derivados del cáncer y su tratamiento.

Consejos prácticos y estrategias para la gestión del estrés

Saber cómo gestionar el estrés puede ayudar a las personas que han superado un cáncer a sobrellevar mejor las dificultades y a tener una vida más tranquila y saludable.

Muchas veces, algunas fuentes de estrés se pueden evitar o minimizar si tenemos en cuenta los siguientes consejos:

  • Planificar las actividades del día (usando una agenda, por ejemplo)
  • Aprender a decir no a las tareas que no se pueden asumir
  • Pedir ayuda cuando sea necesario
  • Priorizar aquellas actividades más necesarias
  • Dividir las tareas grandes en pasos más pequeños
  • Concentrarse en aquello que uno/a sí puede controlar

Sin embargo, aunque podemos reducirlo, el estrés no puede evitarse por completo. Para ello, puede ser muy útil poner en práctica estrategias para el manejo del estrés.

Principales técnicas de relajación

Las técnicas de relajación se consideran uno de los recursos más importantes para controlar el estrés y combatir los efectos que tiene en nuestro cuerpo y mente. Entre las principales técnicas de relajación se encuentran las siguientes:

  • Respiración profunda: se refiere a realizar una inhalación lenta sintiendo cómo se eleva el abdomen, aguantar la respiración un momento, y exhalar lentamente, sintiendo como desciende el abdomen.
  • Imágenes mentales o visualización: se basa en crear imágenes mentales que trasladen a un lugar o situación tranquila y relajante.
  • Relajación muscular progresiva: implica tensionar y, luego, relajar cada grupo muscular (se puede comenzar por los pies e ir subiendo hasta la cabeza).
  • Mindfulness o atención plena: esta técnica se basa en centrar la atención en el momento presente.
  • Biorretroalimentación: esta técnica enseña a relajarse y a controlar la respuesta del cuerpo al estrés prestando atención a las señales de éste.
  • Yoga: permite centrar la mente en la respiración y la postura para fomentar la relajación y reducir la fatiga.
  • Otras actividades como la musicoterapia o el arteterapia también pueden ayudar a relajarse y gestionar el estrés.

En conclusión, las personas que han superado un cáncer se enfrentan a muchos cambios y nuevas preocupaciones que pueden despertar diversas emociones y pueden generar estrés. Saber cómo identificar estas emociones y aprender a gestionarlas es clave para tener una buena calidad de vida.

 

Referencias

Estrés psicológico y el cáncer – Instituto nacional de cáncer (NIH): https://www.cancer.gov/espanol/cancer/sobrellevar/sentimientos/hoja-informativa-estres

Manejo del estrés – American Society of Clinical Oncology: https://www.cancer.net/es/asimilaci%C3%B3n-con-c%C3%A1ncer/manejo-de-las-emociones/manejo-del-estr%C3%A9s

Gestión y manejo del estrés – Centro médico Teknon: https://www.teknon.es/es/especialidades/bueno-jose/gestion-manejo-estres

6 consejos prácticos para manejar el estrés – American Society of Clinical Oncology: https://www.cancer.org/es/noticias-recientes/6-consejos-practicos-para-manejar-el-estres.html

20 técnicas para afrontar el estrés – Instituto Europeo de Salud y Bienestar: https://institutoeuropeo.es/articulos/blog/tecnicas-para-afrontar-el-estres/