Después del cáncer de pulmón: consideraciones sobre la radioterapia

En los últimos años, la supervivencia del cáncer de pulmón ha aumentado notablemente. Por esta razón, actualmente existe más evidencia que hace unos años de posibles secuelas del tratamiento tanto a corto como a largo plazo.

Aunque no debe descartarse la aparición de secuelas tardías tras el tratamiento, la probabilidad de que éstas aparezcan y una vez superado el cáncer de pulmón son bajas. Un ejemplo son las secuelas tras la radioterapia, donde la probabilidad de que un efecto secundario a largo plazo aparezca es de menos de un 5%.

En este caso concreto, se ha podido observar que la radioterapia en cáncer de pulmón (que se realiza en la zona torácica) puede estar relacionada con la aparición de algunas secuelas determinadas en el corazón y los pulmones, aunque estas no siempre tienen por qué aparecer.

Secuelas en el pulmón

La radiación en la zona pulmonar puede ocasionar efectos a corto y a largo plazo. A corto plazo (menos de 6 meses después del inicio de la radioterapia), la secuela más común es la neumonitis. Los síntomas que pueden aparecer son tos, dificultad respiratoria y fiebre baja.

La principal secuela a largo plazo es la fibrosis pulmonar, aunque la probabilidad de sufrirla es muy baja. Ésta puede darse derivada de la inflamación típica de la neumonitis, que causaría la fibrosis del tejido pulmonar. El mecanismo es el mismo que en un proceso de cicatrización, pero en este caso sin ningún tejido que reparar. Los síntomas típicos son tos seca no productiva, dolor en el pecho, ahogo o dificultad y fatiga.

Secuelas en el corazón

Los efectos secundarios en el corazón han sido muy descritos en otros tipos de cánceres, como el de mama, el de esófago, los linfomas de Hodgkin o los cánceres en niños. Sin embargo, en cáncer de pulmón aún no hay disponible tanta evidencia, por lo que son necesarios más estudios que complementen la información existente en la actualidad.

La información publicada hasta este momento documenta la existencia de estos problemas cardíacos tardíos, aunque hacen falta más estudios para relacionarlos directamente con la radioterapia, como sí se ha comprobado en otros cánceres que también irradian la zona torácica.

Una revisión de los estudios publicados hasta la fecha sobre el tema revela que muchas de las secuelas cardíacas se manifestaron 2 años después del tratamiento. Algunos de los problemas cardíacos que se han observado en personas que han recibido radioterapia por cáncer de pulmón son los siguientes:

  • Infartos supraventriculares y miocárdicos.
  • Pericarditis: El pericardio es una doble membrana fibrosa que envuelve el corazón, protegiéndolo de los órganos que tiene alrededor. En la pericarditis, la membrana se inflama e irrita. Esto causa dolor agudo en el pecho y deficiencia cardíaca, pues el corazón tiene que trabajar más para bombear. La gravedad de esta afección depende del grado de inflamación que se tenga.
  • Derrame pericárdico: Se da cuando hay una acumulación excesiva de líquido dentro del pericardio. El líquido puede remitir de forma espontánea, pero también puede ser que se tenga que extraer de forma quirúrgica.

Por otra parte, se deben tener en cuenta determinados factores de riesgo, como la dosis de radiación en el corazón, el historial de problemas cardíacos, si la persona es o ha sido fumadora, la lateralidad de tumor o la modalidad de tratamiento (se ha visto que hay más riesgo cardíaco si se ha combinado la radioterapia con quimioterapia).

 ¿Cómo se previenen y se tratan estas secuelas?

Lo más importante a la hora de tratar estas secuelas, así como para prevenirlas, son unos hábitos de vida saludable. Las personas que han superado un cáncer de pulmón tienen el riesgo de sufrir alguno de estos efectos tardíos, pero no quiere decir que los vayan a tener. Mantener unos buenos hábitos, tanto antes del cáncer como durante y después, minimizará este riesgo. Por lo tanto, llevar una dieta equilibrada, hacer ejercicio regular (en especial cardiovascular) o no fumar, por ejemplo, son puntos esenciales.

En caso de considerarlo necesario, el médico podría recomendar un tratamiento adecuado para estas secuelas. En el caso de la fibrosis pulmonar, por ejemplo, se recomienda, en primer lugar, llevar un estilo de vida saludable y vacunarse contra determinados microorganismos para la prevención de algunas infecciones en las vías respiratorias.

 

En resumen, con los avances en la terapia de cáncer de pulmón se ha descrito la aparición de posibles secuelas tras el tratamiento una vez superado el cáncer, pero las probabilidades de que estas aparezcan son muy bajas . Aun así, llevar unos hábitos de vida saludable es la mejor opción para ayudar a prevenir su aparición.

 


Referencias

Cancer.net. Efectos secundarios de la radioterapia.

American Cancer Society. La vida después del tratamiento de cáncer de pulmón microcítico.

MayoClinic. Prednisona y otros corticoesteroides.

Huang Y, Zhang W, Yu F, Gao F. The Cellular and Molecular Mechanism of Radiation-Induced Lung Injury. Med Sd Monit. 2017;23:3446-3450.

Ming X, Feng Y, Yang C et al. Radiation-induced heart disease in lung cancer radiotherapy: A dosimetric Update. Medicine. 2016; 95:41.

Simone CB. Thoracic Radiation Normal Tissue Injury. Semin Radiat Oncol. 2017;27:370-377.

Giridhar P, Mallick S, Kishore-Rath G et al. Radiation Induced Lung Injury: Prediction, Assessement and Management. Asian Pac J Cancer Prev. 2015; 16(7):2613-2617.

Montero A, Hervás A, Morera R et al. Control de síntomas crónicos. Efectos secundarios del tratamiento con Radioterapia y Quimioterapia. Oncología. 2015; 28(3):147-156.

Grupo Español de Pacientes con Cáncer. Todo lo que empieza cuando “termina” el cáncer.

 

Antoni Antoja

 

A mí no me han dicho que estaba recuperado. El tumor todavía lo tengo, no me lo han quitado pero está estable,  estancado. Mi proceso fue el siguiente: se me dormía mucho el brazo, tenía un hormigueo, fui al médico y en un primer momento me receta antiinflamatorios. Pasan unos días pero el hormigueo no se me va. No tenía dolor, sólo se me dormía el brazo. El médico de cabecera me envía a hacerme una radiografía y observa que hay algo.

En Can Ruti me empiezan a hacer pruebas para analizar el tumor. Me hicieron una broncoscopia pero no consiguieron muestras. La segunda vez tampoco y es entonces cuando me hicieron un TAC y me sacaron una muestra pero no me sacaron suficiente y tuve que volver a ir. Estuve alrededor de tres meses desde el principio de las pruebas hasta que obtuvieron muestras para analizar el tumor.

A partir de ahí empiezo las sesiones de radioterapia y quimioterapia que duran unos 2 meses. Luego me empiezan a hacer más pruebas donde me detectaron un pequeño nódulo en el otro pulmón. Éste me lo sacaron y detectaron, posteriormente, que el cáncer se había ido a una válvula del riñón. Entonces empiezo otra tanda de quimioterapia para evitar que se extendiera. En cambio, el tumor del pulmón que tengo ahora, los médicos decidieron no operarlo. Durante el tratamiento pensaba que, si no ponía voluntad, no saldría. Creo que si vas deprimido a un tratamiento se nota en el resultado.

Durante los primeros cuatro y cinco años tuve que ir a hacerme pruebas cada trimestre. A partir de entonces ya hago una cada medio año. A raíz del tumor tengo acúfenos, es decir, un zumbido o un silbido constante en los oídos, sin que haya una fuente sonora externa que los produzca. De vez en cuando también tengo dolores en la parte de arriba de la articulación donde tengo el tumor y me canso un poco más que antes.

Antes de detectarme el tumor, yo era autónomo. Por lo tanto, lo primero que haces es dejar de trabajar, pero debes continuar contribuyendo para pagar las cuotas y siempre con la duda de no saber cómo acabará todo. Aunque yo quería continuar trabajando, pasé varias inspecciones hasta que me concedieron la Incapacidad Permanente.

Pero antes de eso estuve casi todo un año pagando los autónomos. En mi caso, tuve la suerte, a pesar de ser autónomo, que en el momento que me detectaron la enfermedad tenía todos los clientes al corriente de pago y por tanto no tenía deudas por cobrar. Eran años de crisis y acabé trabajos grandes y los pude liquidar. Era técnico de robótica y automatismos en toda España, construía la parte eléctrica de maquinaria.

Por lo tanto, a mí no me dan el alta, me dan la baja y es ahí cuando empiezas a moverte para espabilarte. El tribunal médico me da la baja definitiva y en este sentido sí noté que había un descontrol por parte de la administración. Te dicen: «Usted no puede trabajar más» y a partir de ahora te espabilas con respecto a todas las tramitaciones legales.

Creo que con la tecnología que hay ahora, hoy en día, debería ser un proceso automático, más fácil. En este sentido, pienso que la administración, una vez superada o no la enfermedad, no facilita este tipo de trámites y gestiones. Es aquí donde entran las entidades.

Ahora veo la vida de otra manera. En el momento que te dicen que tienes un cáncer, la vida ya se ve diferente y piensas: «hoy tengo un día más de sol» y valoras los pequeños momentos. Ahora cada momento para mí es único. Cada instante es único. Es algo que hasta que no lo vives no eres consciente de lo que significa esto.

Además, en mi proceso, he tenido en todo momento mi esposa y mis hijas y a toda la familia que me han acompañado y la suerte de tener los amigos de la Comunidad de los Carmelitas de Badalona que también me han apoyado. Cuando iba al tratamiento siempre me fijaba en la cantidad de personas que estaban solas. En cambio, yo siempre iba acompañado y pensaba: ¿Cuántas personas están solas y lo viven solas? Esto me inquietaba mucho.

Siempre he sido una persona bastante comprometida. Hace un año un amigo de la Oncolliga de Barcelona me comentó que tenía unos amigos que querrían instaurar la Oncolliga en Badalona, ​​pues ahora en ello estoy.

Hace poco tuvimos una presentación en Badalona de la Fundación Oncolliga con la colaboración de la entidad Badalona contra el cáncer. Para mí es una salida a una preocupación que tenía de querer ayudar a los demás.

 

(Este testigo ha querido preservar su imagen y desde el portal ‘Después del cáncer’ lo hemos querido respetar. Por eso la fotografía que se ve no corresponde a su persona).

Tabaquismo y cáncer: Cárgate de buenos motivos para dejarlo

A veces es difícil percibir cómo los actos cotidianos y comunes, como puede ser el fumar, repercuten en nuestras vidas. Fumar es un acto cotidiano que se convierte en una adicción y que acaba, directa o indirectamente, vinculado negativamente a nuestro entorno, a nuestro cuerpo y a nuestra mente.

 

Tabaquismo después del cáncer

 

Aunque quizás pueda parecer un contrasentido, un estudio describió que casi un 10 % de los pacientes con cáncer continúan fumando 9 años después de su diagnóstico. En esta línea, se conoce que las personas más jóvenes que han superado esta enfermedad (alrededor de los 40 años), así como las mujeres o las personas con menos recursos o estudios, pueden ser particularmente propensos a seguir fumando tras finalizar su tratamiento.

 

Más allá de la nocividad propia del tabaquismo, seguir fumando tras un cáncer también puede tener una influencia negativa en el desarrollo de esta enfermedad. Como ejemplo, existen evidencias médicas que indican que, específicamente las mujeres fumadoras que han pasado por un cáncer de mama pueden tener hasta un 120 % más de riesgo de recaída.

 

Por lo tanto, es importante tomar conciencia de la valiosa oportunidad que estas personas tienen simplemente dejando de fumar. Afortunadamente, en el mismo estudio donde se estudió la incidencia de fumadores tras un cáncer, también se describió que una de cada tres de esas personas manifestó tener la intención de dejar de fumar, existiendo muy buenos motivos para ello.

 

Una lista de buenos motivos para dejar de fumar

 

La celebración del Día Mundial Sin Tabaco, el 31 de mayo, significó una buena ocasión para darle la vuelta a la tortilla, pensar en positivo y dar oportunidad a pensamientos como ¨se puede dejar de fumar¨ o ¨no estás sólo en esto¨. El lema de la XIX campaña de la Semana sin Humo (que tuvo lugar del 25 al 31 de mayo), ¨para disfrutar a saco, no necesitas tabaco¨, puede ser también un leitmotiv aliado en la difícil tarea que puede ser dejar de fumar.

 

Sabemos que es posible decir adiós al tabaco, y dejar de fumar es probablemente lo más importante que una persona fumadora puede hacer para mejorar su salud, independientemente de su edad o sus antecedentes como fumador, y especialmente si ha finalizado el tratamiento de un cáncer.

 

Sin embargo, para afrontar con éxito la decisión de dejar de fumar, es necesario hacerlo conscientemente; por lo que puede ayudar valorar los pros y los contras, y reflexionar sobre todo lo que se ganará dejando de fumar.

 

Las razones por las que la gente normalmente fuma pueden ser muy diversas: estimulación, preocupación, percepción de relajación, hábito social o -incluso- aburrimiento. En contraposición, con la simple decisión de dejar de fumar, cualquier persona mejorará la propia salud, la de los que están a su alrededor y el estado de su piel, mostrará una actitud que puede ser ejemplar para sus hijos u otras personas importantes en su entorno, y conseguirá un ahorro económico importante.

 

Para conseguir dejar de fumar, existen una serie de consejos prácticos que podrían ayudar:

 

  • Mentalizarse e intentar visualizarse sin fumar.
  • Fijar un día para dejarlo.
  • Dejarlo totalmente y de golpe.
  • Beber agua y zumos de fruta, preferiblemente naturales y ricos en vitamina C.
  • Moderar al máximo el consumo de alcohol y bebidas estimulantes como el café o el té.
  • Comer alimentos ricos en vitamina B (como el pan o el arroz integral).
  • Hacer ejercicio de manera regular.
  • Emplear los ratos libres en hacer algo que nos agrade.
  • Aprender técnicas de relajación.
  • Si hace falta, utilizar algún fármaco — consultándolo previamente con un médico — que ayude a superar la dependencia del tabaco.

 

 

En resumen, la actividad física o la buena alimentación son hábitos saludables que tras el tratamiento de un cáncer ya pueden contribuir a un mejor estado de salud y pueden facilitar también las posibles consecuencias de dejar de fumar.

 

¿Dónde se puede encontrar ayuda para dejar de fumar?

 

Existen diferentes recursos, tanto presenciales como no presenciales, a los que recurrir a la hora de dar el paso. La ayuda personalizada por parte de un profesional sanitario incrementa considerablemente las posibilidades de éxito. Concertando una cita en el centro de salud se puede recibir asesoramiento sobre el proceso y, en caso de considerarse oportuno, tratamiento farmacológico. Pedir información o ayuda en la farmacia también es posible; hay una red de farmacias ‘sin humo, en las cuales los profesionales farmacéuticos ofrecen asesoramiento.

 

061 CatSalut Respon también pone a disposición de los usuarios un programa de ayuda para dejar de fumar, que consiste en elaborar un plan específico e individualizado, ofrecer una serie de recomendaciones y consejos para abandonar el hábito tabáquico, y hacer un seguimiento telefónico continuado durante un año.

 

A través de la web 2.0 también se puede contactar con la Unidad de Tratamiento del Tabaquismo del Hospital Universitario de Bellvitge, que ayuda a los fumadores a dejar de fumar en línea.

 

Por último, también existen una serie de guías de autoayuda rigurosas y validadas por las autoridades sanitarias. Tanto el Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya como el Ministerio de Sanidad y Consumo ponen a disposición de los ciudadanos guías que pueden ser consultadas aquí y aquí.

 

Sin culpas y sin excusas, pero con determinación

 

En definitiva, la nociva relación entre tabaco y cáncer es muy bien conocida, lo cual no deja de ser un motivo más para abandonar el tabaquismo lo más pronto posible o empezar a buscar ayuda para hacerlo. Así pues, no sirve de nada culpabilizarse de haber fumado, ni ponerse excusas para no dejarlo. Para mejorar su salud, cualquier fumador solo necesita determinación, lo cual acostumbra a ser una característica común en aquellas personas que han pasado por el tratamiento de un cáncer.

 


Referencias

Generalitat de Catalunya. Càncer de Pulmó

Blogdefarmacia.com El estigma y la vergüenza pueden empeorar los síntomas depresivos en pacientes con cáncer de pulmón

Afectadoscancerdepulmon.com “Cáncer y tabaco: sin culpas” por Joan Salvador Vilallonga

Generalitat de Catalunya. Canal Salut. Deixar de fumar

Generalitat de Catalunya. SEM – Sistema d’Emergències Mèdiques. Ajuda per Deixar de Fumar

Programa Atenció Primària Sense Fum (PAPSF)

Fundación española del corazón. Ahorrar al dejar de fumar

El Mundo. El tabaco, el alcohol y el sobrepeso, factores de riesgo de un segundo cáncer de mama

UPMC. Deixar de fumar després del càncer (Anglès).

Cancer.gov Supervivents de càncer i tabaquisme (Anglès).

SEMFYC. XIX Setmana sense Fum.