La vida después de la leucemia limfocítica crónica (LLC)

La leucemia linfocítica crónica (LLC) es el tipo de leucemia más común en adultos. Se trata de un tumor que se origina en los linfocitos B maduros. Estos se acumulan en la sangre, tejidos y órganos linfáticos debido a las modificaciones cancerosas que padecen. En muchas personas, no se producen síntomas durante años o incluso nunca. En otras, en cambio, la enfermedad evoluciona de tal modo que aparecen síntomas que pueden comprometer su vida. Por ello, se pone de manifiesto la necesidad de explorar con más profundidad cuál es la situación que viven diariamente, tanto los pacientes como sus familias, con tal de ganar conocimiento y derribar barreras en términos de:

  • Desestigmatizar la leucemia asociada a la muerte.
  • Conseguir una atención integral, por ejemplo, contando con la ayuda de un psicólogo especializado.
  • Mejorar el acceso al uso compasivo de medicamentos.
  • Impulsar la investigación.

Conocer todas las opciones de tratamiento y dónde encontrar los recursos disponibles favorecerá la toma de decisiones informadas en relación con la atención médica. A su vez, tener una buena comunicación con el equipo de profesionales médicos es importante para comprender el diagnóstico, el tratamiento específico para cada caso y los métodos para mantener o mejorar la calidad de vida.

 

Tipos de tratamientos

La LLC en pocas ocasiones se puede curar. Sin embargo, las opciones de tratamiento pueden variar ampliamente permitiendo que las personas vivan mucho tiempo con esta enfermedad. En este tiempo, el tratamiento debe persistir. Puede ser que se suspenda durante un tiempo; pero, en realidad, nunca finaliza.

 

La importancia del seguimiento

Antes, durante y después del tratamiento, es muy importante acudir a las citas de seguimiento y guardar todas las copias de informes previos. En las visitas se debe informar a los médicos de cualquier problema de salud y es probable que ordenen análisis de laboratorio para determinar la evolución de la enfermedad o si hay efectos secundarios al tratamiento. Como se ha comentado, lo más probable es que no haya una remisión completa. Por ello, se debe seguir un tratamiento adicional que depende de:

  • Tratamientos recibidos previamente.
  • Tiempo desde el último tratamiento.
  • Estado general de salud.

Un medicamento adicional que el médico puede recomendar son las vacunas. La mayoría de los pacientes con LLC carecen de un sistema inmunitario eficiente, lo que aumenta el riesgo de padecer infecciones. Además, algunos medicamentos pueden aumentar este riesgo. Las vacunas son un modo de mantener a raya estas posibles infecciones. Por ejemplo, los expertos recomiendan que las personas con LLC reciban la vacuna contra la neumonía cada 5 años, y la vacuna contra la gripe cada año. Asimismo, la administración de determinados antivirales en combinación con la quimioterapia es bastante común. En caso de que aparezcan síntomas de infección bacteriana o fiebre neutropénica, se recomienda el uso de antibióticos de espectro extendido.

Por otro lado, la LLC y/o su tratamiento también puede causar recuentos bajos de eritrocitos causando anemia. Si la anemia provoca síntomas (cansancio, debilidad y dificultad para respirar), se puede tratar con transfusiones. La detección de un número reducido de plaquetas también es bastante común y, a consecuencia de ello, puede tener lugar la aparición de hematomas y hemorragias. En caso de que los niveles de inmunoglobulinas sean muy reducidos, una forma de prevenirlo es mediante la administración de inmunoglobulina intravenosa.

Seguir una rutina de actividad física diaria y comer en base a una alimentación saludable también puede comportar grandes beneficios. Algunas recomendaciones generales para hacer frente a la sensación de poco apetito producida por la enfermedad y sus tratamientos son:

  • Aumentar el número de comidas a lo largo del día.
  • Tener siempre a mano alimentos apetecibles y de fácil consumo.
  • Evitar el consumo de alimentos light y sustituirlos por alimentos de mayor aporte calórico.

 

Riesgo de padecer otros cánceres y necesidad de atención psicológica

Las personas que han padecido LLC tienen mayor riesgo de padecer algunos tipos de cáncer. Esta es otra razón por la cual acudir a citas médicas regularmente puede ser beneficioso. En este sentido, las pruebas de detección rutinarias constituyen un elemento clave para detectar de manera temprana el cáncer, lo que facilita su posterior tratamiento. En el caso de la LLC, se ha observado un mayor riesgo de padecer:

  • Cáncer de piel.
  • Melanoma.
  • Cáncer de laringe.
  • Cáncer de pulmón.
  • Cáncer de colon.
  • Sarcoma de Kaposi.
  • Sarcoma de tejidos blandos.

 

Por otro lado, esta enfermedad provoca una serie de trastornos como fatiga, fiebre o infecciones y un impacto emocional a sus afectados, como ansiedad y depresión. Para hacer frente a estos problemas, en los centros hospitalarios y asociaciones de pacientes se ofrece un servicio de atención psicológica. En la Asociación Española de Afectados por Linfoma, Mieloma y Leucemia (AEAL), puede solicitarse una consulta a través del teléfono 91 563 18 01 o en el correo electrónico info@aeal.es. También en las entidades de la FECEC, a través su web, su correo electrónico federacio@juntscontraelcancer.cat o su teléfono 93 314 87 53; o en la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), a través de su web.

 

Tratándose de una enfermedad que no se considera curable, el principal objetivo es identificar a aquellas personas que precisen intervención y conocer cuál es la más indicada para estos. Gracias a los avances en detección precoz y a los ensayos clínicos en busca de nuevas terapias, se está consiguiendo que la LLC se convierta en una condición crónica. La mayoría de las personas vive con la enfermedad durante muchos años. En definitiva, la suma de los progresos, junto con las pautas de seguimiento y control detalladas en este artículo, permitirá alargar todavía más la esperanza de vida de las personas que han sufrido LLC.

 

Referencias

AEAL – Alimentación y nutrición

AEAL – Leucemia linfocítica crónica

AEAL – Servicio de atención psicológica

AEAL (2016). Sensibilización social sobre los pacientes con Leucemia Linfocítica Crónica y sus familiares. Disponible en: http://www.aeal.es/nueva_web/wp-content/uploads/2015/09/ESTUDIO-LLC-AEAL.pdf

AECC – Atención psicológica

American Cancer Society – Asistencia complementaria para la leucemia linfocítica crónica

American Cancer Society – Cánceres posteriores a la leucemia linfocítica crónica

American Cancer Society – Si los tratamientos contra el cáncer dejan de funcionar

American Cancer Society – Tratamiento de la leucemia linfocítica crónica

American Cancer Society – Vida después del diagnóstico de leucemia linfocítica crónica

FECEC – Servicios de atención a pacientes y familiares de cáncer

Fundació Josep Carreras – Leucèmia limfàtica crònica

Gentry E, et al. Physical, Psychological, Social, and Spiritual Well-Being of Patients with Chronic Lymphocytic Leukemia and Their Caregivers: A Scoping Review. Journal of Oncology Navigation & Survivorship. 2021;12:6. Disponible en: https://www.jons-online.com/issues/2021/june-2021-vol-12-no-6/3811-physical-psychological-social-and-spiritual-well-being-of-patients-with-chronic-lymphocytic-leukemia-and-their-caregivers-a-scoping-review 

MacDonald G, et al. A pilot study of high-intensity interval training in older adults with treatment naïve chronic lymphocytic leukemia. Sci Rep. 2021;11(1):23137

National Institutes of Health – Tratamiento de la leucemia linfocítica crónica (PDQ®)–Versión para pacientes

Sitlinger A, et al. Exercise and Chronic Lymphocytic Leukemia (CLL) – Relationships Among Physical Activity, Fitness, & Inflammation, and Their Impacts on CLL Patients. Blood. 2018;132(Suppl 1):5540

Rehabilitación pulmonar después del cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón es uno de los cánceres más comunes, tanto en hombres como en mujeres. De hecho, se estima que en España en 2021 el 10 % de los nuevos diagnósticos pertenecía a este grupo según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Es importante destacar que el cáncer de pulmón pasó de ser el cuarto tumor más diagnosticado en mujeres en 2015 al tercero en el año 2019. Esto se debe principalmente al aumento del consumo de tabaco en mujeres a partir de los años 70.

Además de presentar una elevada incidencia, el cáncer de pulmón es también uno de los más letales, representando hasta un 25 % de todas las muertes por cáncer.

Sin embargo, en los últimos años se ha observado una disminución general tanto de casos nuevos como de muertes, asociada al abandono del tabaquismo y a los avances en la detección y el tratamiento.

En este contexto, las personas que sobreviven a un cáncer de pulmón ¿pueden sufrir secuelas tanto a corto como a largo plazo?

 

Problemas respiratorios después del cáncer de pulmón

Después del cáncer de pulmón, muchas personas suelen presentar, principalmente, fatiga o dificultades respiratorias, ya sea debido a la propia enfermedad o al procedimiento quirúrgico al que se han sometido, habitualmente acompañado de quimioterapia o, como se abordó en este artículo, radioterapia en el tórax.

Por un lado, pueden producirse daños en el corazón, sobre todo en personas que reciben dosis más altas de quimio y radioterapia, y son mayores de 65 años. Algunos de los problemas cardíacos son:

  • Insuficiencia cardíaca, debido al debilitamiento del músculo cardíaco.
  • Enfermedad de las arterias coronarias.
  • Arritmias, es decir, latidos cardíacos irregulares. Las arritmias pueden conducir al desvanecimiento, dolor torácico y dificultad para respirar.

Por otro lado, las personas que han sido tratadas tanto con quimioterapia como con radioterapia pueden tener un riesgo más alto de presentar daño pulmonar:

  • Engrosamiento de la membrana pulmonar.
  • Inflamación de los pulmones.
  • Dificultad para respirar.

Sin embargo, conviene destacar que estas secuelas no tienen por qué aparecer en todas las personas que sobreviven a un cáncer de pulmón. En cualquier caso, para aquellas que sí las presentan, ¿es la rehabilitación pulmonar un factor determinante en el proceso de recuperación después del cáncer?

 

Rehabilitación pulmonar y fisioterapia respiratoria

La rehabilitación pulmonar es un programa médico para que las personas con problemas respiratorios crónicos, como aquellas que presentan secuelas después de un cáncer de pulmón, mejoren la funcionalidad de sus pulmones. Este programa se compone de distintas partes: una de ellas es la fisioterapia respiratoria. No obstante, este conjunto de técnicas no ha de reemplazar al tratamiento farmacológico, sino que ha de emplearse de forma conjunta.

Se ha demostrado que la rehabilitación pulmonar mejora la sensación de ahogo o disnea, la capacidad de esfuerzo y, por tanto, la calidad de vida después del proceso oncológico.

A continuación, se enumeran algunos ejercicios respiratorios que puede recomendar el fisioterapeuta para mejorar el rendimiento respiratorio, principalmente en situaciones en las que existe un aumento de la secreción bronquial:

  • Ejercicios de expansión torácica y espirometría incentivada, para recuperar o aumentar el volumen pulmonar.
  • Tos asistida, para toser de forma controlada y reducir el daño causado por la tos.
  • Respiración abdominal, para reducir el dolor torácico.

Además de la fisioterapia respiratoria, la actividad física es también un factor clave en la rehabilitación pulmonar. Mientras que tradicionalmente se recomendaba guardar reposo para la recuperación después del proceso oncológico, hoy en día la rehabilitación es una especialidad médica de gran importancia y los especialistas aconsejan seguir rutinas adecuadas de ejercicio físico.

 

Consejos prácticos: actividad física y dieta equilibrada

La AEACaP (Asociación Española de Afectados de Cáncer de Pulmón) recomienda realizar actividad física aeróbica durante al menos 30 minutos al día, siempre que resulte poco agresiva y con objetivos asumibles: caminar, ciclismo, natación, baile, etc.

 

Por último, es importante destacar que, como se detalla en este artículo, la alimentación juega un papel muy importante en la evolución del cáncer. De hecho, estudios observacionales demuestran que las dietas ricas en frutas y verduras, cereales integrales, carne blanca y pescado están asociadas con un mejor pronóstico a largo plazo, en comparación con aquellas que tienen un gran contenido de cereales refinados, carnes rojas y alimentos procesados.

En definitiva, todos estos consejos relacionados con la fisioterapia respiratoria, la actividad física y la dieta equilibrada pueden ser de gran utilidad para personas que han superado un cáncer de pulmón y pueden presentar problemas respiratorios. No obstante, es recomendable consultarlo con un especialista.

 

 

Referencias

Sociedad Española de Oncología Médica – Cifras del cáncer en España en 2021

American Cancer Society – Acerca del cáncer de pulmón

American Cancer Society – Vida después del cáncer de pulmón

American Society of Clinical Oncology – Efectos secundarios a largo plazo del tratamiento del cáncer

Roche pacientes – Consejos sobre el cáncer de pulmón

AEACaP – Consejos para una buena rehabilitación respiratoria en pacientes con cáncer de pulmón

Después del cáncer – Después del cáncer de pulmón: consideraciones sobre la radioterapia

Después del cáncer – El papel de la dieta en la recuperación

Imágenes extraídas de SERMEF