Y ahora, ¿qué?

Una vez finalizado el tratamiento, es muy común sentir una mezcla de emociones. Por un lado, puede haber las emociones positivas que se desprenden de haber terminado el tratamiento de una forma exitosa, de haber descubierto en uno mismo una fortaleza que no se conocía o de haber forjado relaciones más profundas y significativas con la pareja, familiares o amigos. Por otra parte, es muy normal sentirse desprotegido o que afloren emociones relacionadas con miedos, incertidumbre o ansiedad.

Descubrir una nueva normalidad

Los cambios que muchas personas pueden experimentar con su cuerpo están relacionados con el tipo de cáncer y el tratamiento que han seguido, pero es importante recordar que no hay dos personas iguales: los cambios físicos y las secuelas pueden variar enormemente entre una persona y otra, incluso en casos donde el tipo de cáncer y el tratamiento son los mismos.

Cada persona es un mundo y cada uno reacciona de una manera completamente diferente. Es muy posible que el tiempo ayude a algunas personas a ajustarse a lo que sienten. Sin embargo, a veces el tiempo no es suficiente y es posible necesitar ayuda externa. Es importante entender que no hay un retorno a la normalidad ya que se tiene que redescubrir y redefinir la propia normalidad, que puede no ser la misma que antes del tratamiento.

Necesidades de las personas que han finalizado el tratamiento

Recientemente, la Federació Catalana d’Entitats contra el Càncer (FECEC) publicó un estudio sobre la experiencia de las personas que han sobrevivido un cáncer. Este estudio mostró como, en finalizar el tratamiento, los supervivientes tienden a sentir, más que felicidad, una mezcla de desesperanza y abandono. Al finalizar la fase activa de tratamiento contra la enfermedad, todas las fuerzas y la energía focalizadas hacia la curación quedan en segundo plano, siendo reemplazadas por una sensación de soledad y desprotección. Por otro lado, crece gradualmente la aceptación como persona superviviente, y muchas personas experimentan un cambio de los valores personales, restableciendo sus prioridades personales y su forma de vivir la vida, a pesar de la incertidumbre de que la enfermedad pueda volver.

Otro elemento de interés es el cambio en las relaciones interpersonales. Los supervivientes suelen hablar de cómo, durante la enfermedad, la gente de su entorno tiende a adoptar una actitud protectora y de apoyo. En algunos casos, sin embargo, una vez finalizado el tratamiento las personas afectadas sienten que se les exige una vuelta a la normalidad inmediata, obviando el hecho de que, a pesar de haber terminado la fase más activa del tratamiento, no han terminado las consecuencias de la enfermedad. Las relaciones interpersonales cambian mucho durante la fase de tratamiento de la enfermedad y posteriormente en la recuperación. Muchas veces, la enfermedad contribuye a fortalecer estos vínculos, pero en otras la relación con amigos, familiares o pareja puede terminar cambiando, hasta el punto de debilitarse o romperse.

Los resultados recogidos en el informe de la FECEC, fueron consistentes con los de otros estudios mayoritarios, como el publicado por la Iniciativa Nacional de Supervivencia del Cáncer del Reino Unido, el Instituto Nacional de Salud de EE.UU., o de otros a nivel nacional. Por ejemplo, según un informe realizado por el Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC) sobre las necesidades los supervivientes de cáncer, hay una serie de temas que tienen un gran impacto en la calidad de vida de la gente que los sufre:

Todos estos datos evidencian la existencia de una serie de obstáculos muy presentes en el día a día de las personas después del tratamiento contra el cáncer, y ponen de manifiesto la necesidad que estas dificultades sean dirigidas, atendiendo y dando respuesta a todas las necesidades no cubiertas.

 

Referencias

Federació Catalana d’Entitats contra el Càncer (FECEC) (2014). Millorar l’experiència dels supervivents de càncer a Catalunya.

Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC) (2012). Informe sobre las necesidades de los supervivientes de cáncer (Informe).

National Cancer Institute (2014). Facing forward. Life after cancer treatment.

Livestrong (2016). Emotions After Cancer Treatment (web).

¿Qué necesidades se han detectado en los ámbitos social, laboral y económico?

Artículo actualizado en marzo de 2026

El cáncer es un elemento disruptivo que altera la vida diaria de las personas. No solo afecta a aspectos relacionados con la salud y el bienestar emocional, sino que tiene un gran impacto en muchas áreas.

 

Ámbito social: el estigma del cáncer

cuentan con todo el apoyo que tenían antes de la enfermedad y que a menudo se espera de ellas una vuelta inmediata a la “normalidad”.

Además, socialmente el cáncer está asociado a cierto estigma. Tal y como manifestaba un estudio realizado por la fundación LiveStrong, el estigma es un problema omnipresente, muy prevalente en diferentes países, culturas y comunidades, y caracterizado por un conjunto de sentimientos, actitudes y comportamientos sesgados respecto al cáncer.

El estigma provoca que, ante estas creencias y mitos, las personas con cáncer no quieran o no puedan hablar de ello porque se sienten estigmatizadas o porque no se les da voz. Al no hacerse difusión, crecen las concepciones erróneas sobre el cáncer y se perpetúa este círculo vicioso.

 

Ámbito laboral: un tema pendiente

Por otra parte, es frecuente que, una vez finalizado el tratamiento, las personas con cáncer tengan dificultades para volver a trabajar, ya sea porque necesitan adaptaciones en su lugar de trabajo habitual, porque han sido despedidas o porque tienen secuelas que les impiden desarrollar el trabajo que realizaban hasta el momento, entre muchas otras. Según el barómetro de cáncer y trabajo de 2024, el 66% de las personas diagnosticadas entrevistadas volvió al mismo puesto o tipo de trabajo, pero un 11% tuvo que cambiar debido a su situación de salud.

Las variables que dificultan la reincorporación al mundo laboral de las personas que han sufrido cáncer incluyen factores no modificables, como las secuelas físicas y psíquicas derivadas del tratamiento, que suelen desaparecer con el tiempo; pero también hay muchos otros sobre los que se puede incidir. Los factores que sí son modificables y ayudan a facilitar la reincorporación incluyen la incorporación progresiva, la adaptación del puesto de trabajo o la flexibilidad horaria por parte de las empresas.

Aunque sería deseable que las empresas favorecieran la aplicación de medidas que faciliten la incorporación progresiva y la adaptación del puesto de trabajo, no siempre ocurre así. De hecho, el 1er Barómetro Cáncer y Trabajo en España publicado por la FECEC indica que un 45% de las personas diagnosticadas entrevistadas reconoció no haber realizado un retorno progresivo, y un 21,4% no tuvo ninguna medida específica ni acompañamiento en su vuelta, lo que evidencia la necesidad de que las empresas adopten protocolos para gestionar el impacto del cáncer en sus organizaciones, como reclama el 64% de los encuestados.

La reincorporación progresiva al trabajo, que es una de las necesidades más demandadas por las personas que han tenido cáncer, actualmente no está contemplada de manera específica por la ley ni por el estatuto de los trabajadores, y a menudo queda en manos de la buena voluntad de los empresarios. Por tanto, es necesario establecer un marco legal para garantizar la igualdad de oportunidades y actuar de forma precoz en la rehabilitación laboral.

No obstante, los trabajadores en general sí tienen derecho a solicitar una adaptación de la jornada laboral por motivos de conciliación cuando deben reincorporarse tras una enfermedad prolongada, de acuerdo con el Estatuto de los Trabajadores. Es recomendable preparar la vuelta al trabajo siguiendo los pasos de este videotutorial, ya que existen factores sociodemográficos o relacionados con el puesto de trabajo que pueden condicionarla.

Ámbito económico: el estrés financiero

La situación de aumento de los gastos y disminución de los ingresos en la que se encuentran muchas personas tras el cáncer conduce a un escenario de inestabilidad económica o estrés financiero. Además de la carga económica que supone superar la enfermedad, en el pasado las personas que habían superado o cronificado la enfermedad también eran discriminadas por muchas entidades financieras, como la banca y las aseguradoras.

Aunque desde 2019 no era obligatoria, la contratación de productos financieros frecuentemente llevaba asociada la contratación de seguros, en los que las personas que habían pasado por un proceso oncológico podían verse discriminadas porque se les negaba el seguro o se incrementaba la prima. Esta situación mejoró con la aprobación en 2023 de la llamada ‘Ley del Derecho al Olvido Oncológico’ (Real Decreto-ley 5/2023). Ahora, transcurridos 5 años desde la finalización del tratamiento radical, sin recaída posterior, no es obligatoria la declaración de antecedentes de cáncer para los seguros de vida. Además, en los casos en los que sí deba declararse, no serán tenidos en cuenta para la contratación del seguro, eliminando así la exclusión por historial médico. En caso de dudas, se puede consultar el documento de preguntas frecuentes publicado por el Ministerio de Sanidad.

Algunas dificultades derivadas de aspectos sociales, laborales y económicos pueden tener un impacto negativo en el bienestar emocional y la salud de las personas que han tenido cáncer.

Estos elementos, sin embargo, son también las herramientas más importantes para su recuperación, ya que representan un elemento de apoyo y contribuyen a mantener una actitud positiva y establecer una rutina diaria. Por ello, es especialmente importante desarrollar programas específicos para dar respuesta a estas necesidades. Además, es necesario trabajar paralelamente en la reducción del estigma asociado al cáncer, no solo por el beneficio de luchar contra los prejuicios y la desinformación, sino también porque puede repercutir negativamente en el acceso a recursos.

 

Referencias