Testimonio de Eduardo

El proceso de mi enfermedad resultó largo y duro. Desde el hecho de estar en confinamiento, un par de ingresos largos, sufrir los efectos secundarios tanto de la quimioterapia como de la radioterapia, hasta los riesgos y efectos del trasplante de médula. Tuve un rechazo de los intestinos que se solucionó al cabo de unos días de medicación y un EICH (un rechazo de la piel originado como efecto secundario del transplante de médula) que por el momento me ha quedado crónico y con muy picor. El proceso lo viví con fuerza y positivismo gracias también a la ayuda de mi entorno. 

Todavía no estoy recuperado del todo, o al menos así no me lo han dicho. Seguimos con los controles por protocolo y por mi piel. Sin embargo, las analíticas están saliendo bastante bien y las punciones medulares indican que no hay presencia de la enfermedad, aunque siempre existe el temor de recaída y de las secuelas físicas.

De momento tengo un EICH en la piel y picores, y tengo una cardiopatía en el corazón que puede ser que haya sido generada por la enfermedad. Además, también sufrí una tromboflebitis hace poco, puede ser de origen cardíaco o derivada de los medicamentos inmunosupresores que causan inflamación. Pero la verdad es que siempre estaba bien informado de todos estos riesgos. 

En cuanto la enfermedad y todo el proceso de curación a nivel emocional, creo que he sido fuerte y lo he llevado bastante bien. Aunque reconozco que lo que no llevo tan bien son los cambios que me ha supuesto en mi vida, por el tema físico y la pérdida del trabajo. 

Después del cáncer, se produce una especie de «vacío» en muchos ámbitos. Si me paro a pensar, en mi caso, me siento afortunado porque, al parecer, de momento «he superado» la enfermedad. Sin embargo, hoy en día, me afecta, me condiciona a nivel físico, laboral y también en el campo sentimental, con mi pareja, porque me noto diferente por todas estas circunstancias.

A pesar de ello, no me puedo quejar porque el estado me ha dado protección social al respecto. Cuando he llegado al límite de la incapacidad temporal laboral he recibido una prestación económica en calidad de pensionista. Yo creo que esto también ha sido porque llevaba trabajando desde los 18 años, pero sí que es verdad que la vida te cambia de un día para otro, sin avisarte y te encuentras en una situación que no todo el mundo puede volver a rehacer la vida de la misma manera y es complicado.

A nivel social, por suerte y por desgracia a la misma vez, la concepción del cáncer ha cambiado mucho, se ha convertido en una enfermedad «común» y, en este sentido, la gente tiene más conciencia que antes de los tratamientos y las secuelas que supone.

En mi caso no he podido volver al trabajo porque me dieron una incapacidad absoluta

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