Pol Pallejà

 

¿Cuándo te dijeron que ya estabas recuperado, cuáles fueron las principales dudas o temores que te vinieron a la cabeza?

Me dijeron que había muchos casos de este tipo de cáncer que se reproducían a los 3 años. Me ingresaron muchas veces porque me bajaban las defensas, y me salían herpes en la lengua y no podía ni beber agua. En mi caso tenía 7 ganglios afectados. Me los redujeron, pero no a la medida que correspondía y por eso, cada 3 meses; aparte de la revisión correspondiente, me hacen un TAC para tenerlos controlados. Tengo un poco de miedo por si se hacen más grandes o hay una recaída.

 

¿Has tenido alguna secuela física?

Las manos se me duermen, tengo como cosquillas y me he quedado estéril. Empecé a hacer deporte, pero coger peso me duele y al despertarme es cuando siento más dolor. Además de eso, tengo el estómago mal. Con tanta medicación tengo diarreas y dolores de estómago. Ahora mismo no me tomo nada, pero estuve entre 7 y 8 meses tomándome alrededor de 15 pastillas al día.

Me detectaron el cáncer un día a las 10:00 horas de la mañana y a las 11:30 horas ya estaba ingresado. No tuve tiempo de pensar. Intuían que era una leucemia. En dos semanas entré dos veces al quirófano, me hicieron una biopsia y detectaron un tumor de 7 centímetros. Entonces vieron que también tenía tres tumores más en la axila, tres más en el bazo, y dos más junto a la médula.

Entonces, me hicieron una extracción de médula y entré de nuevo al quirófano. Hice congelación de esperma por el tema de la esterilidad e hice 6 sesiones de quimioterapia, cada una de ellas era de 8 a 9 horas y cada tres semanas. Al ser joven, me dieron un poco más de caña, pero perdí 17 kilos y después de la primera sesión ya se me caía el cabello.

 

¿Cómo fue tu proceso de reinserción laboral después del cáncer?

Yo estaba trabajando en el Departamento de Interior de la Generalitat (en el Área de Telecomunicaciones de los Mossos d’Esquadra). Estuve allí cinco años. El caso es que yo necesitaba cambiar de aires y mi hermano tenía una empresa y me dijo que fuera a trabajar con él.

Pedí los 15 días antes de irme y cuando justo me quedaba una semana me encontraron el cáncer. Luego me quedé en ‘tierra de nadie’. Mi hermano no me pudo arreglar los papeles porque aún constaba que trabajaba en el otro lugar y pasé de cobrar 1.150 euros a 450 euros. Tuve que coger el alta cuando terminé la quimioterapia.

La doctora me dijo que no podía coger el alta por mi estado, pero yo no podía mantenerme solo. Sufrí un poco de depresión al volver al mismo trabajo y mi hermano me dijo, de nuevo, que fuera a trabajar con él. Hace algunas semanas que les dije que cogía el paro para estudiar y me dijeron que podía volver cuando quisiera.

 

¿Recibiste algún tipo de apoyo por parte de la empresa donde trabajabas o mientras buscabas trabajo?

Al principio estaban muy pendientes de mí, la verdad. Me decían: ‘Si necesitas cualquier cosa dínoslo’ pero luego no me ayudaron mucho. De pronto volvieron a colocarme todas las zonas que me tocaban cuando yo no podía controlar tantas y si no llegaba a hacerlo todo me descontaban dinero del sueldo, O sea que en realidad no tuve ningún apoyo real. Necesitaba una reducción de tareas o una reubicación y nada de nada.

 

¿Crees que las instituciones dedican los mismos esfuerzos para abordar los tratamientos contra el cáncer como para solucionar las dificultades sociales que hay después del cáncer?

Creo que hay un vacío. Cuando terminé el tratamiento los médicos me dijeron: “¡Venga, ya estás!”. Las personas que hemos sufrido un cáncer necesitamos un tiempo para adaptarnos, necesitamos colocarnos de nuevo y te das cuenta de que, después del tratamiento, ya nadie se preocupa por ti, y nadie te dice nada. Ahora estoy yendo a psicólogos.

 

¿Cómo se afronta la vida tras superar un cáncer?

No ves la vida igual. Yo antes miraba mucho por el tema del trabajo y la relación con el dinero. Cuando eres consciente de tu enfermedad te haces preguntas que antes no te hacías. Ves la vida muy diferente. También hay gente que no imaginaba que estaría a mi lado y sí lo está.

Ahora estoy haciendo charlas en escuelas explicando mi testimonio y creo que es algo que se debe potenciar porque no se habla mucho del después del cáncer. Además, cuando hablas del tema del cáncer, mucha gente cree que te vas a morir y luego vas a hacer una charla y ves a la gente diciendo “¿pero tú lo has conseguido? «. Intento ser muy abierto con la gente porque quiero que no sea un tema tabú.

 

El linfoma de Hodgkin y el riesgo de enfermedades cardiovasculares a largo plazo

El linfoma de Hodgkin

El 15 de septiembre se celebró el Día Mundial del Linfoma, una jornada para dar a conocer y crear consciencia sobre esta dolencia. Los linfomas son el tipo más habitual de cáncer hematológico y se calcula que en España se diagnostican unos 7.000 nuevos casos cada año. Tradicionalmente, los linfomas se pueden dividir en dos grandes grupos con tratamientos y pronósticos diferentes: los de tipo Hodgkin y los de tipo No Hodgkin; siendo el tipo de linfocitos que se ve afectado en cada uno, la principal diferencia entre ellos.

 

Así pues, el linfoma de Hodgkin es un tipo de cáncer que se origina en los glóbulos blancos -los llamados linfocitos– que pasan a reproducirse de manera descontrolada y a prolongar su vida de manera anormal. Afortunadamente, si se siguen los tratamientos adecuados y si no existen factores adversos, la probabilidad de curación de estos pacientes es superior al 80 %. Esta perspectiva favorable es la que, a su vez, también puede dar pie a que se presenten otro tipo de complicaciones a largo plazo.

 

¿Qué efectos sobre la salud cardiovascular pueden tener los tratamientos para el linfoma de Hodgkin?

Como es común en casi todos los tratamientos oncológicos, la terapia para el linfoma de Hodgkin puede conllevar una serie de secuelas fisiológicas de carácter tardío. Entre estas, encontramos las que podrían generar cierta propensión a desarrollar enfermedades cardiovasculares, que son el conjunto de trastornos que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos.

 

Esto es debido a que el corazón es un órgano especialmente sensible al tratamiento oncológico, ya que los tratamientos como la radiología y los fármacos de algunas quimioterapias pueden dañar específicamente a sus células. Por ese mismo motivo, es por lo que las personas que han pasado por un tratamiento contra el linfoma de Hodgkin tienen un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares al cabo del tiempo.

 

En ese sentido, en 2015 se publicó un estudio hecho con el seguimiento de 2500 personas que habían superado el tratamiento contra el linfoma de Hodgkin, en donde se describieron problemas cardiovasculares en un alto porcentaje de ellos, después de 20 años de media tras el tratamiento. Estas dolencias pueden comprender desde enfermedades coronarias como infartos de miocardio y anginas de pecho, hasta enfermedades de las válvulas del corazón e insuficiencias cardíacas.

 

El lado positivo de conocer que existe la posibilidad de que aparezcan estás enfermedades es que permite a pacientes y especialistas intentar anticipar y prevenir las consecuencias cardiovasculares que podrían surgir tras el tratamiento oncológico.

 

¿Qué podemos hacer para prevenir riesgos cardiovasculares?

La prevención y el abordaje temprano de las personas que presentan uno o varios factores de riesgo para sufrir enfermedades cardiovasculares es fundamental para evitar ese tipo de dolencias. Obviamente, no se puede revertir el efecto de los tratamientos que hayan sido necesarios para tratar el linfoma, pero sí se puede tratar de eliminar o controlar otros factores de riesgo como el consumo de tabaco, los malos hábitos alimenticios, la obesidad, la hipertensión arterial, la diabetes o los niveles altos de colesterol. En definitiva, un estilo de vida saludable puede ayudar a mitigar los efectos secundarios sobre el corazón de los tratamientos oncológicos.

 

 

En el caso de los hábitos de alimentación saludables, que tienen un rol importante en los procesos de recuperación tras un tratamiento oncológico, aparte de poner atención al tipo de dieta y a la cantidad de las ingestas, se debe respetar también que el número de comidas diarias y el tiempo que se invierte en cada una de ellas sean adecuados. A modo de ejemplo, un desayuno correcto -desayunar cada día e invertir una cantidad de tiempo suficiente para ello- es un hábito de vida saludable que puede jugar un papel muy importante en la salud cardiovascular. En ese sentido, un estudio reciente ha descrito que las personas cuyo desayuno supone menos del 5% de la ingesta total de calorías diarias, presentan duplicado el riesgo de padecer lesiones ateroscleróticas, independientemente de la presencia de otros factores de riesgo tradicionales para las enfermedades cardiovasculares.

 

En definitiva, el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares puede ser una consecuencia no deseable del tratamiento contra el linfoma de Hodgkin, que se presente al cabo de los años. Sin embargo, conocer esta posibilidad también otorga la oportunidad de intentar disminuir la posibilidad de que estos efectos ocurran, si se corrigen y adoptan a tiempo unos hábitos de vida saludables que también pueden tener un impacto positivo en otros aspectos de la salud.


Referencias

Fundació Carreras – Dia Mundial del Limfoma

Medline Plus – Limfoma de Hodgkin

Cancer.org – Diagnòstic del Limfoma de Hodgkin

Societat Espanyola de Cardiologia – El tractament oncològic triplica el risc de complicacions cardiovasculars

Fundació Espanyola del Cor – Quimioteràpia i cor, com es relacionen?

Fundació Espanyola del Cor – L’esmorzar clau per a la salut cardiovascular

van Nimwegen FA et al. JAMA Intern Med. 2015; 175 (6): 1007-1017 – Cardiovascular Disease After Hodgkin Lymphoma Treatment40-Year Disease Risk (anglès)

Organització Mundial de la Salut – Alimentació sana

Uzhova I, et al. J Am Coll Cardiol. 2017 octubre 10; 70 (15): 1833-1842 – The Importance of Breakfast in Atherosclerosis Disease. Insights From the PESA Study. (Anglès)