Elena Sabidó

 

Hola, mi nombre es Elena Sabidó. Tengo una hija de 6 años llamada Marina y mi pareja se llama Flavio. Actualmente estoy trabajando porqué el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) consideró que estoy recuperada para trabajar de lo que ya hacía.

 

A finales del año 2013, hacia el mes de octubre, pedí hora al ginecólogo porqué encontraba que algo no iba bien. El ginecólogo del CAP me hizo una eco y vio que había algo que, efectivamente, no iba bien. Me hizo varias pruebas y cuando tuvo el resultado me llamó.

 

Evidentemente, como no pensaba que sería malo, fui sola a buscar los resultados. Sentada en la consulta, me miró con cara de preocupación y me dijo que los resultados no eran buenos, que salían células malas en el útero y que había un tumor… “¿cáncer?” Pregunté, y él me miró y me dijo “sí”. El nombre técnico es adenocarcinoma de endometrio y algunas palabras más que no recuerdo nunca.

 

El doctor ya había concertado citas en Sant Pau con todos los especialistas. Teóricamente me operarían para hacer una histerectomía y nada más.

 

Pero el día de la cirugía vieron a la laparoscopia (que debía ser el final del susto) que el tumor era muy grande y que había metástasis en el peritoneo (la bolsa que cubre los órganos). Pararon la cirugía y cuando me desperté me dijeron que tenía que hacer quimioterapia.

 

En noviembre de 2013 empecé quimioterapia. En la segunda sesión sufrí un choque anafiláctico por alergia a uno de los componentes químicos, por lo que las quimios fueron siempre lentas, con mucha premedicación y terribles.

 

A las 4 quimios me hicieron cirugía de nuevo, esta vez con corte abdominal, histerectomía radical y varias cosas que ni recuerdo el nombre. Es decir, me sacaron el útero, ovarios, trompas, ganglios abdominales, fibras y tejidos sospechosos, revisión de intestinos… Hice 4 meses más de quimioterapia y supuestamente el “mal bicho” se había ido.

 

Pero al año de terminar, en una de las revisiones, me dijeron que volvía a haber marcadores y en las imágenes había de nuevo enfermedad por el abdomen. De nuevo me tocó hacer quimioterapia, 8 meses más. El INSS ya me había dado el alta justo un mes y medio antes de volver a estar enferma e intenté seguir yendo al trabajo a los pocos días después de cada quimioterapia.

 

Aguanté 6 de las 8 quimios, pero en la séptima no me aguantaba. Al hacer las 8 sesiones que me podían dar, me dijeron que la enfermedad todavía estaba, pero no se movía.

 

Finalmente, hicieron un estudio más a fondo y llegaron a la conclusión de que no era enfermedad, sino cicatrices internas. Demasiado trasteo interno. Sólo 4 meses después de decirme que no había enfermedad de nuevo, el INSS me dio el alta unilateralmente. Sólo tuvo en cuenta el hecho de que “trabajas sentada”.

 

Los médicos del ICAM (Instituto Catalán de Evaluaciones Médicas) que me atendieron (médica y psiquiatra) no me dieron opción. La psiquiatra dijo que el hecho de ser estéril no era importante pues ya tenía una hija, y que la ansiedad y el ánimo se me pasarían trabajando (palabras textuales).

 

Después criticó mi psicooncóloga diciendo que no son médicos y que el consejo de tomar un ansiolítico no lo podía dar (“no son médicos”). Por otra parte, la médica del ICAM miró los informes de cualquier manera y me preguntó cuál era mi trabajo.

 

Le expliqué que soy teleoperadora, recibo llamadas y tengo que manejar 3 programas a la vez en menos de 4 minutos, sin pausa entre llamada y llamada, y que por las secuelas cognitivas y los dolores no sabía ni cómo enfrentarme a aquello.

 

Su respuesta, ignorando todo lo que le contaba, fue: “no hay ningún problema, eso que te pasa se cura trabajando, trabajas sentada”. Finalmente, el INSS me dio el alta y rechazó las 2 reclamaciones formales que hice (el máximo que permiten).

 

Por el tipo de cáncer, metástasis, recaída… estoy en el grupo de pacientes de más riesgo de recidiva por lo que hago revisiones trimestrales desde el primer momento (y lo que me queda). Es una sensación constante de peligro, angustia y ansiedad por lo cual tomo medicación cada día.

 

Tengo dolores constantes, pérdida de memoria, retención y vivo despistada siempre. No retengo información y no soy capaz de leer desde hace unos 2 años. También hay cierto grado de incontinencia de todo tipo. En el trabajo no les hace gracia y por eso me levanto antes, para estar un buen rato en el wc y evitar al máximo tener que ir en el trabajo.

 

La oncóloga ya me ha explicado que la medicación que tomo provoca cansancio, que remueve hormonalmente y que mientras funcione, y para que no vuelva la enfermedad, la tomaré siempre.

 

Sufro dolor de cabeza y dolores tanto en la zona de la cirugía como en las piernas y brazos en general. Pero todo esto no sirvió, ni sirve, porque en el trabajo me den algún tipo de apoyo.

 

He hecho pruebas neurológicas y han determinado que tengo pérdida de memoria, falta de atención, ralentización general y cierta dificultad para encontrar las palabras. Son secuelas de la quimioterapia. Por el momento, el tratamiento es con antidepresivos para ver si el componente psicológico es causante, en parte, de los síntomas.

 

En fin… Ni en el ámbito social, ni laboral, ni médico (hablando del ICAM o el INSS) no hay ningún tipo de consideración ni comprensión hacia nosotros. Creen que el día después de la última quimio debes estar como si no hubiera pasado nada, al 100%, pero es imposible.

 

Hay un montón de secuelas y no se entiende cómo, a veces, la gente puede insinuar que “no es para tanto” o como me dijo a mí INSS en mis reclamaciones: “trabajas sentada, no es para tanto”, “lo que te pasa se cura trabajando”, etc, etc.

 

Hay un gran desconocimiento del impacto que tiene un cáncer en una persona, de lo que supone vivir con miedo cada día… Yo desde el primer momento pedí a la seguridad social algún documento, o incapacidad para poder justificar las carencias que tengo ahora, las secuelas de todo tipo, pero parece que no tengo ese derecho.

 

Recurrí a la discapacidad de la Generalitat y me la dieron inmediatamente, con lo que si voy más lenta en el trabajo puedo justificar el motivo. Pero es demasiado injusto tener que mendigar para que alguien crea que realmente el agotamiento constante, los dolores, y demás secuelas son reales.

 

Ahora sigo haciendo revisiones trimestrales, haciendo pruebas de todo tipo para controlar las secuelas de la quimio y voy al trabajo cargada de ansiolíticos para aguantar la jornada. ¿Es duro? Sí, pero no hay más remedio.

 

Intento buscar un trabajo que pueda hacer sin dificultad, pero en cuanto comentas que has sufrido cáncer y que tienes que hacer pruebas cada 3 meses ya no te quieren para nada… Pero seguiremos adelante, todavía tengo que dar mucha guerra.